Publicación Acción

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martes, 8 de septiembre de 2026

CEUTA Y MELILLA, PARTE DE UN CONFLICTO MAYOR

 


Por     

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓNACCION http://publicacionaccion.blogspot.com


 

Las noticias que se transmiten sobre Ceuta y Melilla, en España, suelen plantearse como la continuidad de la descolonización española en África, sin embargo, dichos territorios en África, son parte integral del territorio español, el cual tiene una naturaleza “transcontinental”, como el que posee Turquía; parte en Asia, Anatolia (97%) y otra parte en Tracia Oriental (3%) que está en los Balcanes, que es parte de Europa.

 

Ceuta, el territorio continental africano más antiguo, es europeo desde 1415 y español, desde 1668 y, parte de la Unión Europea, desde 1986. Las reclamaciones formales, se dieron con el aparecimiento de la Dinastía Alauita, que hicieron un punto de cohesión de la dinastía, el reclamo de los territorios españoles. Sin embargo, siempre por razones geopolíticas, dichos reclamos han tenido que ser apoyados por potencias, antagónicas con España en esos momentos: Gran Bretaña apoyo los sitios de los siglos XVII y XVIII, en el siglo XX, Francia y Alemania, apoyaron la rebelión de Abd el-Krim y ya desde el siglo XVI, el imperio otomano había apoyado a los piratas berberiscos, para que recuperaran Ceuta y Melilla, con la finalidad de limitar el poder naval español. Visto que tras de cada reclamación a dichos territorios españoles, hay razones geopolíticas y geo estrategias, es por lo que tenemos que ver el presente, bajo ese mismo contexto.

 

La guerra en Ucrania, es para decidir, en definitiva, si queda bajo la influencia europea (occidental) o la  de Rusia, y con ello, se va también el destino de Polonia, Estonia, Letonia y Lituania, al norte, y al sur, los Balcanes y Hungría. La doctrina rusa del “euroasianismo”, iniciada en 1920 por Nikolái Trubetskói y Piotr Savitski, se ha actualizado en el neoeuroasianismo de Alexander Duguin, que plantea que la civilización rusa, debe de ser la única, sin influencia occidental,  y está en lucha existencial  contra la hegemonía occidental, nacida de la globalización.

 

El equilibrio de poder entre hegemonías globales, se mantuvo luego de la Segunda Guerra Mundial, pero cuando la globalización llevo a la producción, a instalarse en países diferentes de los que producían la tecnología, para aprovechar una mano de obra barata, migro la producción a Asia, y con ello, se crearon nuevas potencias económicas, que otrora estuvieron sometidas a occidente. China, sometida a la humillación por los ingleses, consideran hoy, que es el inicio de su época de reivindicación, siendo ya una potencia hegemónica, y su lucha es contra las potencias occidentales.

 

El movimiento de los Países no Alineados, creado en 1955, en plena guerra fría, fue para establecer que los países del Tercer Mundo, no deberían de apoyar a Europa y Estados Unidos, y para romper el concepto de globalización, bajo la hegemonía occidental. Al debilitamiento de occidente, estas ideas, reaparecen bajo la forma de los países BRIC y luego en su concepto ampliado, ha llegado hasta superar económicamente la economía de los países industrializados del G7. Su lucha es contra la influencia económica occidental y pretenden crear un sistema paralelo a occidente y favorable a Rusia y China.

 

La política actual del presidente Trump, basada en un interés electoral estrictamente norteamericano, ha debilitado la cohesión e intereses geopolíticos de occidente.  Su política de revertir todos los tratados de libre comercio, sin tomar en cuenta los intereses económicos forjados en los últimos ochenta años, ha fracturado las alianzas necesarias para un equilibro global.

 

La lucha islámica contra occidente, iniciada contra Europa, a partir de la migración musulmana, ya fue advertida desde el siglo XX por el político francés Jean Marie Le Pen. Una emigración que se integra, es buena, pero si no se integra, es disociadora de la nacionalidad del que la recibe y hoy, vemos dicha amenaza en toda Europa y la lucha de los musulmanes en Europa, es contra el sistema occidental (su sistema político y religión cristiana).

 

La amenaza musulmana, se limitaba a la emigración, o sea que era controlable, pero la aplicación del concepto del Gran Israel y los ataques de Estados Unidos a Irán, además de abrir un nuevo frente de lucha contra occidente, debilita a occidente y agudiza sus crisis internas. La tendencia de Trump de debilitar a los países miembros de la OTAN de forma individual, por no apoyarle en la fallida guerra con Irán, ha permitido que se abra un nuevo frente en España, el de Ceuta y Melilla, con la amenaza de extenderse a las Islas Canarias, que están en poder del reino de Castilla desde 1402 (Lanzarote) y se anexa la última isla en 1496 (Tenerife).

 

La intensión de cerrar las bases estadunidenses en Rota y Morón, por no apoyarle el Gobierno Español en sus ataques a Irán, hace que para Estados Unidos, Marruecos sea el nuevo socio geo estratégico en África y, al debilitarse las antiguas alianzas occidentales, permite que Marruecos, perciba un debilitamiento geopolítico de España y, lo aproveche en su reclamación, como ya se realizó en siglos anteriores. Una reclamación bajo el Derecho internacional moderno, no es posible, pues el Reino de Marruecos, fue reconocido como tal en 1957, como descolonización de los protectorados de España y Francia. Ceuta, Melilla y las islas Canarias, tenían una condición diferente, por las que siguieron siendo territorio español, pues bajo el Derecho Internacional moderno, España ejerce soberanía, ejerciendo el principio del “uti possidetis iuris”. Una reclamación actual sobre Ceuta y Melilla, violan los acuerdos de 1956.

 

Si no se resuelve favorablemente para occidente la guerra en Ucrania y el conflicto en Ceuta y Melilla, el siguiente conflicto será en Latinoamérica, en Venezuela, para retirarlo de la órbita de Estados Unidos y con ello, su petróleo y, sobre Cuba y Centroamérica, para contrarrestar la influencia china y rusa. Las hegemonías de China y Rusia, necesitan el dominio de Centroamérica para excluir a Estados Unidos de su influencia en el resto del continente, para ello basta recordar los conflictos vividos durante la Guerra Fría.

 

Nota: para ahondar sobre la geopolítica de América en la Guerra Fría, puede bajar gratuitamente el libro “Latinoamérica en la Guerra Fría”, de este autor, el cual fue escrito para entender los conflictos militares de la época y la legitima defensa de los países latinoamericanos frente la agresión del comunismo internacional.

 

domingo, 30 de agosto de 2026

“LA METAMOFROSIS SALVADOREÑA”, RECORDANDO A FRANZ KAFKA

 


Por     

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓNACCION

 

“La Metamorfosis”, de Franz Kafka, es una crítica profunda a una sociedad que mide el valor y la dignidad de las personas, únicamente, por su valor económico, productividad, y su utilidad dentro de la sociedad.

 

Desde hace más de veinte años, los economistas consideraban que las remesas, producto de la emigración, era la mayor ventaja que tenia El Salvador, por lo que una economía dolarizada, debía ser el reflejo de dicha realidad. Aunque la emigración ilegal, siempre fue combatida, las acciones del Gobierno, tendían a hacia lo contrario: mayor lucha política, restricciones mercantiles, destrucción del agro, y considerando que la industrialización seria muy costosa, pero una sociedad de servicios, basada en las remesas, sería lo mas fácil y conveniente.

 

El salvadoreño en el país, era visto como una potencial mano de obra para la maquila, pero sin descentralizar las zonas francas o favorecer su distribución para lograr un desarrollo social óptimo, el resultado fue una mayor emigración, legal e ilegal. Nuestra clase media profesional, ha emigrado de forma legal y, el obrero especializado, también lo ha hecho, ilegalmente. La escases de mano de obra especializada ha llegado al extremo de utilizar en el campo mano de obra extranjera (hondureña y nicaragüense) o en la construcción (guatemalteca).

 

El salvadoreño ha pasado de ser una persona apreciada en el extranjero, a ser objeto de persecución y deportación. En 2025 fueron deportados 16,051 salvadoreños y hoy en 2026, ya llevamos 10,504 deportados, según datos de Migración.

 

Aquí, se permitió que crecieran las pandillas y que más de medio millón de personas vivieran de lo que producían los pandilleros: se suprimieron los valores cívicos y la socialización, o sea, la introducción del ser humano al sistema de convivencia social; primero el familiar y luego, dentro de la sociedad. Las causas de este fenómeno son varias, pero una consecuencia de la emigración, fue la desintegración familiar, producto de la separación generacional, así que hoy en ves de tratarlos como seres humanos, son encerrados y le adquieren un nuevo valor para el Estado: mano de obra. Sin que haya mucha diferencia con otros centros de explotación humana. (Un ensayo sobre la razón de las pandillas, es “La Norma a la Luz de la Fisiología Humana”, del autor de este artículo, que puede ser consultado libremente).

 

El Gobierno, en vez de procesar al delincuente en base al debido proceso, se ha regularizado un sistema “sine iure” que niega la calidad de ser humano al no reconocérsele el debido proceso y sus garantías constitucionales, pero que tienen un valor añadido para el Estado; el de la obligación de sus familiares de alimentar a su pariente prisionero, creando mayor presión social y elevando el umbral de pobreza extrema.

 

El salvadoreño que aún esta por sobre el umbral de pobreza, ya no es útil para alimentar el sistema económico, pues ha perdido su capacidad de adquirir vivienda propia o de generar más allá del nivel de subsistencia, y son capitales extranjeros, los que vienen a invertir en inmuebles salvadoreós, esperando revalorizar las propiedades o “gentrificación”.

 

El concepto de gentrificación, tiene cuatro elementos: 1) Capital privado, de naturaleza extranjera, que renueva la zona deteriorada, 2) Transformación, que crea nuevas construcciones o adecua el inmueble para otros usos, 3) Revalorización, incrementado el precio de la tierra y los alquileres, y 4) Desplazamiento social: los residentes originales ya no pueden pagan los nuevos precios y son desplazados.

 

Toda persona que ha sido desplazada de su zona, por proyectos de gentrificación, ahora son parias sociales y los vemos siendo perseguidos en el centro de San Salvador y en los municipios en que se ha aplicado este concepto. La densidad poblacional en El Salvador es de 308 habitantes por km2 y la gentrificación aumenta exponencialmente este número en zonas aledañas a las zonas gentrificadas, en la cual el número decrece.

 

En todos los casos aquí citados, el salvadoreño ha perdido su valor e importancia como persona útil, y se ha vuelto indeseable, como lo es un insecto. Así nos ve el Gobierno; el salvadoreño es útil mientras produce para el Estado y si no, es un insecto, por ello, el Gobierno insiste en cobrar impuestos hasta por los aguacates que vende una persona en la puerta de su casa o a quien pone una cosina de barril en la calle, para vender pupusas al obrero, en su viaje a su trabajo.

 

En vez de elevar el nivel de vida en general, promoviendo la inversión extranjera y que llegue la riqueza a todos, según sus capacidades productivas, se centra en la tecnología que no domina el común de las personas. Busca presionar al mas pobre y aleja al inversionista legítimo.

 

Por estas razones es necesario un cambio, en que el salvadoreño recupere su tierra: El Salvador y la libertad para decidir; si no hay un cambio en la dirección nacional, el salvadoreño, seguirá siendo tratado por el extranjero y el Gobierno, como un insecto, que hay que desechar y, sólo mientras aún sea útil, será tratado como un animal doméstico, esperando su fin, que sólo vive mientras den leche y huevos, pues el Régimen de Excepción le ha quitado sus derechos y por último, su dignidad.