Publicación Acción

Es necesario expresar libremente el pensamiento político para el fortalecimiento de nuestro sistema democratico, republicano y representativo.



viernes, 7 de agosto de 2026

 

 

MODELO BUKELE: APLICACIÓN MODERNA DEL PENSAMIENTO DE CARL VON CLAUSEWITZ, A LA POLÍTICA INTERNA DEL ESTADO.

Por     

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓNACCION 

 

El “Modelo Bukele”, es presentado como un sistema político de seguridad único, que garantiza la permanente efectividad del cumplimiento de la Ley, por medios coercitivos; el encierro o prisión de todo ser antisocial y, el control de la institucionalidad bajo un mismo criterio, en detrimento de las garantías Constitucionales o los Derechos inalienables del hombre.

 

Este modelo es muy bien visto en el extranjero; entre quienes tienen conflictos sociales o amenazas internas, que provoquen alarma social: sin embargo, el “Modelo Bukele”, se basa en la guerra continua del Estado, contra el ciudadano, para beneficio del Gobierno o el poder fáctico; lo que constituye una perversión en la utilización del “realismo político”, que lleva a considerar la “guerra, como parte de la política interna”, y el interés nacional es confundido con el interés de un grupo familiar, por lo que es conveniente analizar el “Método Bukele” y la conveniencia  o no, de su replicación y, las vulnerabilidades que presenta, en el nuevo contexto mundial.

 

 

El uso de la guerra continua o permanente, para alcanzar fines políticos, es premisa central de la filosofía política y la estrategia militar contemporánea. La idea de que el conflicto no es un evento aislado, sino una herramienta de dominación y gestión del poder político, ha sido abordada de dos formas: la subordinación de la guerra a la política y, que la paz, es una simulación. El estratega clásico prusiano, Carl von Clausewitz acuñó el axioma fundamental de esta forma de pensar, en su obra, “De la guerra”: "La guerra es la continuación de la política por otros medios". O sea, la guerra es un instrumento, más nunca un fin en sí mismo.

 

Solo es un vehículo violento y explícito, para forzar al adversario a cumplir la voluntad política de un Estado. Este realismo se basa en los intereses colectivos hacia el exterior del Estado y no hacia el interior, o sea, nunca en contra de su ciudadanía, que es de donde nace la legitimación del poder mismo, en el sistema democrático y republicano, sino en contra de otras soberanías o estructuras geopolíticas.

 

Clausewitz sostiene en el realismo pragmático, que combina la aceptación de los hechos físicos y objetivos de la realidad, con el criterio de que el valor y la verdad de una idea, se miden por sus consecuencias prácticas y su utilidad, en la resolución de problemas. La guerra abstracta o "pura" tiende conceptualmente al uso absoluto de la fuerza sin límites éticos.

 

 Advirtió que "introducir un principio de moderación en la filosofía de la guerra es un absurdo". En lugar de principios éticos, propuso que la naturaleza de la guerra está dominada por tres fuerzas dinámicas indispensables: 1) La pasión y el odio (vinculados al pueblo). 2) El juego de las probabilidades y el azar (vinculados al talento del jefe militar). 3) La subordinación política y la razón (vinculados al gobierno que dirige el conflicto). Estos tres elementos los podemos distinguir en el “Modelo Bukele”.

 

Significa que el uso de la fuerza hacia el interior de El Salvador, no es un fin en sí mismo, sino una herramienta extrema que el Gobierno utiliza cuando la gobernanza y gobernabilidad dentro de la institucionalidad del Estado, impiden los objetivos propios del Gobernante. La lógica de Clausewitz, en su obra “De la Guerra”, argumenta que la política es la mente rectora y la guerra es únicamente el instrumento. Pero advierte que todo conflicto bélico, debe estar subordinado a un objetivo político claro, lo que, en nuestro caso, son los intereses de Bukele, su familia y allegados políticos.

 

Por lo tanto, la guerra es una extensión del "comercio político". Los medios violentos cambian la naturaleza de la interacción, pero la finalidad sigue siendo moldear un nuevo orden político favorable para el vencedor. Esta forma de pensar, quedo claramente expuesta cuando exigió a la Fuerza Armada, obediencia hacia su persona y combate a los enemigos internos, lo que ha implicado en la práctica, la anulación de los Derechos individuales y los Derechos propios del ciudadano.

 

Von Clausewith, pensaba que la cabeza del Estado era un monarca y su finalidad esa la unificación del pangermanismo, una realidad distinta a la nuestra. El “modelo Bukele”, lo vuelca hacia el interior del mismo Estado, o sea contra sus propios ciudadanos, en el entendido que la mayoría de los mismos, transgrede la legislación o las normas de convivencia, establecido por el mismo poder soberano.

 

Las consecuencias de este modelo son dos: 1) Una lucha interna que impide el desarrollo social y económico, por lo que los recursos del Estado son consumidos en su existencia y no en la satisfacción de las necesidades públicas y subsidiariedad. De la primera consecuencia se deriva la segunda: 2) Consumo de la riqueza nacional, sin posibilidad de ser regenerada.

 

La deuda pública ha llegado en El Salvador al 92% del PIB, o sea a $ 34,630.96 millones, con un incremento de 0.48% mensual. Es de hacer notar, que según el estudio “Growth in a Time of Debit” (Crecimiento en Tiempos de Deuda, publicado el 2010), elaborado por los economistas de la Universidad de Harvard Carmin Reinhart y Kenneth Rogoff, establece que toda deuda arriba del 90%, se convierte en una deuda de altísimo riesgo y frena toda posibilidad de crecimiento económico, lo que explica que El Salvador, es casi tan riesgoso como Argentina, el país de mayor riesgo de América. Si modificamos los parámetros, y comparamos recursos naturales y capacidad productiva latente – industrial y agrícola- (para Argentina) versus maquila, exportaciones industriales limitadas a Centroamérica y remesas (para El Salvador), el país con mayor riesgo es El Salvador, por lo que este país es por su alta densidad poblacional y poseedor de un grave daño medio ambiental, facilitado desde el Gobierno, un potencial polo de desestabilización para Centroamérica: todo generado por el “Modelo Bukele”, el cual actúa como un precursor de todos los conflictos sociales latentes, previamente acumulados.

Los riesgos de adoptar el “Modelo Bukele” son tres: 1) Crear a mediano y largo plazo mayores problemas sociales, que los que pretende evitar. 2) Consumir mas recursos que los que la nación puede producir y 3) Favorecer la emigración hacia lugares donde existe mayor seguridad jurídica y satisfacción de las necesidades sociales y personales.

 

P.D.

 

En las elecciones internas del partido ARENA, llevadas a cabo el día 26 de julio de 2026, obtuve la primera posición en las elecciones para Diputados por el Departamento de Santa Ana, por lo que, luego de las publicaciones realizadas por la Comisión Electoral Nacional y el Comité Ejecutivo Nacional, hago pública mi intención de competir por uno de los cinco curules que le corresponden al Departamento de Santa Ana, en la creencia, que la imagen del partido por el cual participo, puede reconstruirse y recuperarse, mediante las acciones directas de los candidatos que hoy aspiran a un cargo público.

En la convicción que el desarrollo y estabilidad nacional, dependen de la libertad que pueda tener el individuo y el respeto que el Estado tenga de la propiedad privada, como extensión de la personalidad. Que el manejo responsable de las finanzas públicas, es lo que puede garantizar la acción subsidiaria del Estado, sin la cual, los conflictos sociales tienden a ser más agudos y que sólo, el debido proceso, puede garantizar la represión de la delincuencia y el combate del crimen organizado. Espero poder difundir el pensamiento conservador desde las diferentes plataformas que la ley permite; con la intención de presentar una alternativa a la realidad que preténdese imponer mediante el “Modelo Bukele”.

jueves, 4 de junio de 2026

RIESGOS DE LA GUERRA CON IRAN, PARA EL SALVADOR

 


 

Por     

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓNACCION 

 

El fin del conflicto en Irán, no se vislumbra claramente a un corto plazo, pues, aunque los medios occidentales, anuncian la posibilidad que Irán, acepte las condiciones impuestas por Estados Unidos, los medios independientes Indios, Noruegos, Chinos e iraníes, dan a conocer las mismas tres demandas fundamentales planteadas por Irán, a Estados Unidos,  desde el inicio del conflicto: derecho al enriquecimiento de uranio, control del Estrecho de Ormuz (cobro de peaje), alto al fuego, incluyendo en el Líbano y, devolución de 12 mil millones de dólares, retenidos desde las primeras sanciones efectivas impuestas a Irán, a partir de 1979, llegando hasta la presente fecha, a acumularse 24,000 millones de dólares, sumando los réditos de lo retenido; dicha devolución, es exigida para iniciar negociaciones de paz.

 

Aceptar las condiciones iraníes, aunque sea de manera encubierta, equivaldría a la aceptación tácita de una derrota para Estados Unidos e Israel y, éste último, dejaría de ser el principal enclave geopolítico de Estados Unidos en el Oriente Medio. Su otro enclave: los países que bordean el Golfo Pérsico (Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita), pasarían a la influencia de Irán, y con ello, a la de China y Rusia. Un alto al fuego en estas condiciones, llevaría inevitablemente al establecimiento del Estado Palestino, al abandono de los Altos de Golan y a la desocupación del Líbano.

 

El control de la zona del Medio Oriente, por parte de Estados Unidos, garantiza el sistema del petrodólar, que nació en 1974, a partir de los acuerdos entre Estados Unidos y Arabia Saudita, tras el fin del patrón oro en 1971. Estados Unidos garantizó protección militar y armamento a Arabia Saudita, a cambio, los saudíes se comprometieron a fijar el precio de su petróleo exclusivamente en dólares y a invertir sus ganancias, en bonos del Tesoro estadounidense. Este pacto consolidó al dólar como la principal moneda de reserva mundial, y otorgó a la economía estadounidense, un enorme poder geopolítico, base de su poder “blando” y ser la base de su poder militar, pues ésta podría contar con un presupuesto ilimitado y sostener la industria tecnológica militar que, al vender dichas armas, crear una razón de defensa común entre el proveedor y el proveído.

 

Una pérdida de influencia, implica que el petróleo del Golfo Persico, sea tazado en yuanes y el peso de la negociación del petróleo, beneficiaria a China, encareciendo la abultada deuda externa de Estados Unidos, que dejaría de ser, por excelencia, la reserva mundial de riqueza. Este conflicto es existencial para la hegemonía norteamericana, aunque no se acepte públicamente así, y de igual manera, es existencial para Irán, por lo que la utilización de sus fuerzas proxi (Fuerzas de Ansar Alá, Hezbolá y Hamás), son evidentes.

 

 

De continuar el conflicto en el Golfo Pérsico, dependiendo de su duración, podrían plantearse dos escenarios posibles: el mejor, es que sólo se dé una recesión en Estados Unidos, por la desaceleración de la economía, provocada por un ajuste de la oferta y la demanda, ante la carencia de bienes, producto del cierre del Estrecho de Ormuz. La estrangulación del comercio por el Golfo Pérsico, crea efectos mayores, a los evidentes de la mera falta de crudo en el sistema económico mundial, sino de otros productos relacionados: Ejemplo, desabastecimiento mundial del 30%  de fertilizantes, que ponen riesgo la producción mundial de alimentos o el 33.2% de helio producido por Qatar y, que es esencial en la industria de los semiconductores, que es la base del mundo tecnológico moderno.

 

El petróleo debe considerarse como la sangre que recorre nuestras venas; y, su disminución en el mercado, como una herida que pierde sangre, pero no se presenta el “shok hipovolémico”, hasta que el volumen sanguíneo es tan bajo que las funciones cardio respiratorias cesan, aunque haya aún sangre en el sistema, o sea que un colapso puede darse antes de agotarse las reservas mundiales de petróleo. El cierre del Estrecho de Ormuz, está consumiendo las reservas mundiales de petróleo, pero si baja a niveles críticos, varias industrias recortan su producción, y se entra en el colapso sistémico, que puede llevar en el mejor caso, a una recesión y en el peor, al colapso mundial del sistema económico.

 

Ya las aerolíneas están limitando sus vuelos y al agotarse el helio, la producción de microchips, tendrá que detenerse o se afectará la próxima cosecha, por la carestía y escases del fertilizante. El 20% del costo de una vivienda media moderna, son derivados del petróleo, y en su construcción, se emplean en promedio de un 80% a un 82% de componentes derivados del petróleo (pegamentos, acabados, tuberías, protecciones de componentes eléctricos, transporte, etc.). El mundo está utilizando actualmente sus reservas de petróleo, enmascarando el riesgo derivado del desabastecimiento de petróleo. La crisis consecuente, se hará sentir principalmente en Hispanoamérica, África y Asia del sur (los países más pobres). Un alza de los precios, servirá para extender el tiempo en el que se presentará un colapso general, a menos que se presentará el fenómeno del acaparamiento, afectando a los países, de diferente manera, pero sin dejar de golpearlos.

 

Algunos analistas especulan que la fecha en que puede iniciar este colapso sistémico, es a partir del 4 de julio, por la disminución de las reservas de petróleo y el entendimiento de los peligros que esto conlleva; esto se verá en las consideraciones de riesgo en los mercados. Aún hoy los mercados, mantienen la creencia que habrá una pronta solución al conflicto en el Estrecho de Ormuz y que se dará un alza gradual de precios, hasta que se logre una normalización.

 

La percepción del riesgo, puede apreciarse viendo los bonos del Tesoro de los Estados Unidos a 30 años plazo, que han experimentado un incremento marcado desde el 2 de agosto de 2021, en que tenían un rendimiento de 1.4%, reflejando la máxima confianza en el dólar, subiendo hasta un 5.11% el 20 de mayo de 2026, día de mayor incertidumbre. La expectativa de un acuerdo con Irán, lo redujo a 4.99%, el 1 de junio. Seria de esperar un mayor aumento si no se llega a un acuerdo en los próximos días y se revierta la venta masiva de bonos de Arabia Saudita, Japón, China y Corea del Sur.

 

Los efectos de esta crisis, se refleja en el comportamiento en el crédito en las tarjetas de crédito en Estados Unidos, donde la mora ya alcanzó su máximo legal, el 13% y en la utilización del crédito para alimentación y demás gastos básicos, o sea que el norteamericano común ya alcanzó su límite financiero y comenzara a prescindir de muchos servicios que son realizados por los migrantes.

 

 

 

El riesgo global por el conflicto en Medio Oriente, si logra solucionarse a corto plazo, puede trasladarse a Hispanoamérica, si Estados Unidos, cumple su amenaza sobre Cuba, pues el Departamento de Estado, considera que el régimen cubano, luego de sesenta y cinco años, ha alcanzado un nivel de desgaste que podría llevarlo a un cambio de régimen o el colapso, mediante mayores presiones económicas. Pero debemos de considerar que Cuba, no sobrevive por sus propios medios, sino por su posición geopolítica contraria a la hegemonía norteamericana y, mientras esta exista, cualquier opositor a dicha hegemonía, apoyará a Cuba.

 

El colapso de la Unión Soviética, llevo a Cuba al Período Especial, indicando analistas norteamericanos  que podría caer el régimen, pues el PIB se contrajo un 36%, habiendo escases de alimentos (disminución diaria del 27% en la ingesta de calorías, durante tres años) y el colapso del transporte público, llevaría a la paralización nacional y luego a la insurrección; pero pese a ello, logró sobrevivir, gracias a ciertas reformas económicas que le permitieron la captación de dólares y otras monedas y, la ayuda de Venezuela, México y otros países donde la izquierda global, consideró que la supervivencia de Cuba, era parte existencial para el sostenimiento del izquierdismo en el Sur Global (Pacto de Sao Pablo) y el régimen castrista ha subsistido, aún a pesar del fallecimiento de Fidel Castro el 2016 y la renuncia de Raúl Castro a la presidencia del Partido Comunista Cubano, el 2021.

 

Del 3 al 6 de junio, se desarrollará el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, en Rusia y el invitado de honor es el Reino de Arabia Saudita y los 130 países asistentes, debatirán sobre la multipolaridad y la fortaleza del Sur Global y los países BRICS, frente a Occidente. La asistencia de Arabia Saudita, implica un cambio en la geopolítica del Medio Oriente y el debilitamiento de Estados Unidos, como potencia hegemónica. En una versión anterior, el vicepresidente Félix Ullóa, propuso la desdolarización de El Salvador y la adopción de una moneda global, sostenida por los BRICS (esa función está siendo asumida por el yuan de China continental), lo cual es relevante hoy, para las conclusiones finales del artículo.

 

Si se amenaza a Cuba, seguramente, las mismas fuerzas geopolíticas que hoy apoyan a Irán, servirán de anclaje al régimen cubano. Un mayor bloqueo a Cuba, implicaría una mayor presión norteamericana también a México y, los intereses iraníes, rusos y chinos, ejercerían presión sobre Honduras, El Salvador, Nicaragua y posiblemente sobre Argentina para contrarrestar la presión estadounidense a Cuba.

 

Para entender esto basta con seguir de cerca los 37 audios de mensajería (Wasap, Telegram y Signal), atribuidos al expresidente y convicto en Estados Unidos, Juan Orlando Hernández en lo llamado: “Hondurasgate”. En El Salvador hay que ver la concesión de los puertos a empresas turcas, que encubren capital iraní y las inversiones de ciudadanos chinos, en tierras y proyectos financieros, sin tomar en cuenta la relación que éstos tienen con el Partido Comunista Chino y su poder “blando” en los países en desarrollo. El parlamento nicaragüense autoriza: “la entrada al país de tropas, naves y aviones de las Fuerzas Armadas de Rusia y de la República Popular China entre el 1 de julio y el 31 de diciembre de 2026, así como de Cuba, Estados Unidos, México y Venezuela, «con fines de intercambio y asistencia humanitaria»”, debe de considerarse que la mayor representación diplomática rusa en Nicaragua, es la mayor del área.

 

Lo que suceda en Estados Unidos, va a repercutir en El Salvador, por lo que una recesión, como primer impacto, traerá un desequilibrio en la balanza de pagos de El Salvador, luego, una disminución de nuestras exportaciones, que son principalmente, hacia Estados Unidos, que son bienes no esenciales: maquila de ropa y, nuestras otras exportaciones relevantes: café y azúcar, son bienes “sustitutivos” (por sacarosa de maíz o té y raíz de achicoria.).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los riesgos para El Salvador son cuatro: económico, de gobernanza, religioso y geopolítico. El riesgo económico ya se siente en los hogares salvadoreños, con un amento en sus gastos de un 10% en lo que va del año, pero no es la principal amenaza, pues lo son la inestabilidad de las otras variables, las que deterioraran aún más la condición precaria de los más pobres, e impedirá que los grandes capitales inyecten recursos a nuestra economía, para una rentabilidad sostenible.

 

Las variables económicas que nos perjudican en la situación actual son: un endeudamiento de 34,000 millones de dólares que equivale al 90% del PIB, de los cales 15,224 millones son deuda pública externa, 11,476 millones corresponden a deuda de pensiones, $ 7,431 millones es deuda interna. El 75% de la actual deuda ha crecido desde el 2019, al realizar nuevos préstamos sin cancelar los anteriores, que se tienen que refinanciar a un costo mayor.

 

Por esa situación, las recomendaciones del FMI en febrero de 2025, fueron de reducir gasto público y ser eficiente en la recaudación tributaria, para lograr un ajuste fiscal de un 3.5% en 40 meses, por lo que al aceptar el acuerdo se le autorizaron $ 1,400 millones en financiamiento. El Gobierno lo ha interpretado como justificación para despidos y disminución del gasto en educación y salud pública, y disminución en la subsidiariedad del Estado, pero ha aumentado el gasto de Casa Presidencial y de los Ministerios de Defensa y Seguridad Pública. Por esta razón la deuda pública constituye lo más frágil y riesgoso de la economía salvadoreña.

 

La gobernanza es el proceso de toma de decisiones de políticas públicas basadas en la interrelación entre el Gobierno, el mercado (oferta y demanda) y la sociedad, para lograr un orden y acomodo social fluido, que de satisfacción al ciudadano. Las políticas públicas actuales no guardan relación con el mercado, ni con las necesidades sociales, sino que son dictadas por la conveniencia de los negocios privados, que en su mayoría están relacionados con el oficialismo; construcción luego del fraccionamiento y cambio de vocación de los inmuebles y, centrándose en la industria de servicios, la habitacional para inversión, la que ya llegó a su saturación, no por falta de demanda, sino por la nula capacidad de compra del mercado nacional. Una gobernanza democrática serviría de válvula de presión, pues daría esperanza de solución a los problemas sociales en El Salvador.

 

Las políticas administrativas de supresión de alcaldías y los cambios en las circunscripciones electorales, alejan la relación del Estado para con el individuo, haciéndola más impersonal, por medio de funcionarios que carecen de la “potestad administrativa” o poder jurídico unilateral, para sólo realizar una función de recepción de documentos, para tramitarlas ante una autoridad central. El centralismo administrativo fija su atención, en los grupos poblacionales más grandes y, desatiende los más pequeños, aumentando el descontento y la indiferencia hacia la cosa pública, por “entres en la vida democrática”.

 

El individuo al no sentirse cerca de los funcionarios locales, ante una crisis, pierde interés en el sistema social en el que está inmerso y puede buscar la emigración, como medio de escape, y las otras salidas, son la insurrección o el ingreso a sociedades delictivas, que impongan orden y estructuración dentro del caos social.

 

La subsidiariedad desde el particular o desde el extranjero, a partir de la Ley de Agentes extranjeros, acelera el camino al caos social, aunque el Gobierno, pretenda utilizarlo para la promoción del Islam, como medio de control religioso de la familia Bukele.

 

La participación partidaria en el proceso electoral, garantiza el no abuso desde posiciones dominantes o desde el oficialismo, pero la tendencia actual de la Asamblea Legislativa, es que los partidos políticos no sean parte verificadora del proceso, lo que pasa ese control al Estado, quien lo ejercerá desde una posición de poder favorable al oficialismo. La despartidización junto a las nuevas reformas territoriales, sólo fomentará la no participación ciudadana en la cosa pública y por ende, habrá perdida formal de legitimidad en el Gobierno, acercándonos mas a una crisis social.

 

Nota: Informo que este día he sido notificado de la aceptación de mi candidatura a elecciones internas en el partido ALIANZA REPUBLICANA NACIONALISTA, para poder competir como candidato a Diputado propietario por el Departamento de Santa Ana. Creo que el sistema republicano es el único que garantiza el desarrollo del individuo como ciudadano pleno dentro de la República y aunque se vive en El Salvador, un período en el que se debate la vida efectiva de la democracia y con ello la República, solo con la participación dentro del sistema se tiene la legitimidad de la lucha política, por ello, con mi formula parlamentaria creemos que aunque el panorama político, económico y geopolítico pueda ser sombrío, hay esperanza si se defiende el sistema democrático y con ello, la República. La paz y prosperidad, debe de ser el resultado de la integración nacional por medio de la familia y la relación que ésta tiene con el municipio, pues el ser humano no es un ser aislado, sino un ente social.