Publicación Acción

Es necesario expresar libremente el pensamiento político para el fortalecimiento de nuestro sistema democratico, republicano y representativo.



martes, 8 de diciembre de 2020

DOS DIFERENTES RITMOS

 


Por      

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓN ACCION 

 

Al incumplirse el ordenamiento jurídico, por causa de las acciones del Gobierno, crease un ritmo diferente, entre el jurídico y el político, alejándose de la gobernanza, desarrollando un ambiente de ejercicio de la fuerza y, de distanciamiento del sistema democrático mundial.

 

La gobernanza es la interacción y acuerdos, entre gobernantes y gobernados, para solucionar conflictos sociales, creando las oportunidades para el desarrollo sostenible. En El Salvador, no se da tal situación, porque el Gobierno genera la ingobernabilidad, para lograr el control absoluto de la población, mediante su incumplimiento de la ley: esto causa el reclamo internacional, pues la cooperación extranjera, se da conforme a la ley y por ello, hay reticencia de continuarla. El Gobierno exige que sea en sus términos. y no, dentro del concierto democrático internacional.

 

La gobernanza procura que exista un engranaje fluido, en base a la normativa jurídica y la participación ciudadana, creada por el sistema democrático, dentro de un equilibrio geopolítico, con otros Estados. Y si el Gobierno incumple la ley, no por mala interpretación ocasional de la misma, sino por generalizado cambio de concepto, para realizar en su beneficio, una lucha política, consolidar su poder y alejarse del concierto internacional que lo señala como dictador, pide que se acepte su concepción autoritaria o  que, buscará la ayuda de regímenes diferentes, al modelo democrático.

 

Por ello, se marcan dos ritmos diferentes: la del derecho y las de acciones políticas del Gobierno. Las primeras van a la zaga, pues el mecanismo jurídico busca la certeza, mediante el procedimiento; el Gobierno quiere el dominio político y, al haber fallado el control constitucional de la Fuerza Armada y, haberse vuelto ineficaz la coacción policial, se hace aún más lento, el mecanismo jurídico.

 

Se ha revelado que el dinero sí existe, pero el Ejecutivo no quiere entregarlo, considerándolo su patrimonio. Asegurar que hay dinero para pagar el FODES, pero ha hecho que la Corte de Cuentas de la República, no pueda acceder a las cuentas del Ministerio de Hacienda, por lo cual, no puede saberse con certeza, si aún existe la contrapartida para FOMILENIO II; las acciones del Gobierno son propias, para incumplir dichos acuerdos y, buscar un alejamiento de los Estados Unidos, debido a sus continuos señalamientos por el rumbo autocrático que lleva el país.

 

El Ejecutivo, al negar los fondos a las Alcaldías, busca que colapsen las pequeñas, para causar daño electoral a sus Consejos Municipales, pues sólo pueden superar tal contingencia los municipios populosos, aunque rompiendo el principio de autonomía municipal; pone trampa a los Alcaldes, para que usen fondos que tienen diferente destino específico y, poder acusarlos de malversación. Todas estas acciones, rompen el principio de gobernanza en el país.

 

El actuar más lento del sistema judicial, impide que haya justicia y, si ésta exige la actuación de la PNC, la cual no se da, el sistema falla. El ejemplo más claro, ha sido la negativa de cumplir el apremio de la Asamblea Legislativa, que hubiese permitido saber sobre las finanzas del Estado o, que la Corte de Cuentas de la República y la Fiscalía, actuaran con más celeridad, por la información oportuna.

 

La prisa del Gobierno por llevar al país, a un nuevo orden constitucional, pretende evitar que las ilegalidades cometidas actualmente, puedan en el futuro, ser sancionadas; no obstante, lo más peligroso, es la manipulación que quiere hacerse de la Fuerza Armada y, las demás instituciones públicas, que en el futuro serían, el verdugo de los salvadoreños, sin que los señalamientos internacionales pudiesen hacer mella en el Gobierno.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

GOLPE DE ESTADO EN PROCESO

 


Por      

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓN ACCION

 

Golpe de Estado en proceso, es el fenómeno político que está viviendo El Salvador: inició con la toma de la Asamblea Legislativa el 9 de febrero y culminará, con las elecciones del 2021. Este proceso ha ido acentuándose, pero por su forma atípica, dilatado contra él, la reacción natural, por parte de la oposición y de los organismos internacionales. El proceso, aún es reversible, pero exige una reacción conjunta y masiva que seguramente, generaría reacción violenta por parte del Gobierno, pero que tendría que ser sufrida, si se quiere preservar el sistema de vida actual, bajo el régimen republicano y democrático.

 

Incumplir diferentes sentencias, desobediencia de la PNC a la Fiscalía General de la república, capturas fuera de lo establecido por el Código Penal, impedir por la fuerza, el trabajo de la Corte de Cuentas de la República y, amenazar con cárcel a sus miembros, interrumpir intencionalmente con el funcionamiento de las Municipalidades, es en conjunto, la anulación del Órgano Judicial; asumir las funciones Legislativas, limitar la autonomía Municipal y, realizar sus funciones fuera del mandato constitucional, por parte de los funcionarios del Órgano Ejecutivo, es un rompimiento a la Constitución, es decir, del sistema democrático y republicano: cúmplense así, las condiciones del Golpe de Estado.

 

El anuncio de que el estudio de la reforma de la Constitución, se hará del Artículo 83 al 120 y, abarcará el sistema de Gobierno, el régimen económico y la reelección, estudiando el Articulo 248, sobre la forma del sistema de reforma constitucional, significa que dicha reforma, se hará en una discontinuidad de la misma, por lo que la Constitución, ya no será el marco legal para dicha reforma, sino el ejercicio de la arbitrariedad, defendida por la fuerza. Reafirma esta situación, que un Golpe de Estado, se ha dado ya.

 

La existencia de la institucionalidad, pero inoperante (Órgano Judicial, Asamblea Legislativa, Ministerio Público, Corte de Cuentas) es porque el proceso de Golpe de Estado, está en desarrollo, pero ya se rumora, que los titulares del Órgano Judicial, Ministerio Público y Corte de Cuentas, serán removidos de sus cargos, al entrar la próxima Asamblea Legislativa.

 

El ciudadano debe entender que, la escasa protección recibida contra las arbitrariedades del Ejecutivo, por parte de las distintas autoridades, es por la vigencia de la actual Constitución, con su ordenamiento secundario y, si esta desaparece, toda protección será imposible, pues el Ejecutivo, está planificando a su medida, la nueva Constitución.

 

Existe la creencia, de que no puede darse un cambio abrupto, porque la comunidad internacional intervendría, pero no es así: lo primero es la manifestación de la voluntad soberana, en contra de la tiranía. En el presente, los ataques de Bukele a congresistas norteamericanos y, el desprecio de nuestra embajadora nominada a dicho país, quien arremete contra los funcionarios de política exterior de aquel país, es el reto que Bukele lanza, en la seguridad de que no habrá en su contra, reacción interna de la oposición a los cambios que ya operan, lo que crearía un distanciamiento internacional.

 

En un programa de opinión, se llama a la PNC, “policía política” y, se explica el proceso seguido para convertirla en ente de represión. Iguales circunstancias pueden señalarse de la Fuerza Armada, poniéndola en serio peligro de existencia, si Bukele llegase a perder el poder ante exigencia generalizada, por la desobediencia civil o similar.

 

Los partidos políticos deben saber que, aunque obtengan un triunfo electoral legítimo, muy difícilmente será reconocido por el Gobierno y éste, alegará fraude. Hoy es oportunidad de la sociedad civil, gremiales y pueblo en general, de defender la República, conservando su tradicional modo de vida.