Publicación Acción

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domingo, 1 de octubre de 2023

SINDROME DE LA “MADRIGUERA DE CONEJO”.

 


Por

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓN ACCION

 

Al analizar al salvadoreño por su conformación electoral, para determinar cuál segmento poblacional, pudiese crear un movimiento suficientemente fuerte, para que el país retorne al Estado de Derecho, necesario para el desarrollo sostenible, basado en el orden, paz interior y subsidiariedad necesaria para la estabilidad social: se revela el síndrome de “la madriguera de conejo”, que analizaremos a continuación.

 

En la apreciación popular, se han desarrollado, una serie de mitos conspirativos, que no permitan apreciar la realidad en toda su crudeza.  En la medida que la realidad va tocando directa e inexorablemente, en lo más sensible, la vida de cada persona, su percepción va cambando, y hay algunas que se resisten, a ver la realidad: es cuando aparece el síndrome, de “la madriguera de conejo”.

 

En El Salvador, los mitos conspirativos, creadores de dicho síndrome son: los partidos políticos ARENA y el FMLN, que están coaligados, para el derrocamiento del presente Gobierno. Los diplomáticos acreditados en el país, son los encargados de evitar que El Salvador, se convierta en potencia mundial, mal informando a sus gobiernos. Invocar el derecho a la “autodeterminación”, es para justificar, por acuerdo e interés público, la violación de derechos humanos. El bitcoin, es la solución para la riqueza personal, pero la banca internacional, se empeña en que fracase y, para ello, niega los créditos al Gobierno. La corrupción de los funcionarios, no tiene relación con el mandato Bukele.

 

Todas estas teorías conspirativas, han sido difundidas por los troles oficialistas, generadores de influencia, contratados por él Gobierno, con la finalidad de crear una “trampa de conejo”, lo que constituye un síndrome, ya descrito y creado, intencionalmente.

 

El discurso inicial de Bukele, al inicio de su mandato, pudo generar expectativa de un cambio y una alternativa a los partidos tradicionales, con una aceptación del 87%, pero ahora, al final del mismo, sólo cuenta con el 35.7%, según estudio de FUNDAUNGO. La aceptación perdida, es por el contraste con la realidad, que la siente cada salvadoreño y quienes lo apoyan, aceptando todas sus teorías conspirativas. Estas son más aceptadas por las generaciones “millennial” y “Z” (nacidos entre 1980 y 2003). Otro segmento, que acepta estas teorías conspirativas, es parte de los residentes en el exterior, en razón inversa a sus capacidades intelectuales: a mayor capacidad intelectual o preparación académica, mayor entendimiento de la realidad y, mayor rechazo a las acciones del régimen de Bukele. Aquí se puede apreciar el mito conspirativo siguiente: La totalidad de los salvadoreños en el exterior, están con Bukele, pero los Gobiernos extranjeros, quieren impedir que todos se manifiesten en apoyo “al mejor presidente del mundo”, particularmente, Estados Unidos.

 

Según el estudio de FUNDAUNGO, existe un 37% de ciudadanos, que no sabe por cual partido opositor votar o, dar un voto de castigo, sea este nulo o abstención. Este porcentaje supera a quienes aún creen en Bukele. El Gobierno, disolvió los municipios, para evitar que la mayoría, en manos de la oposición o, ya frustrados por Nuevas Ideas y Bukele; que pudiesen expresar su sentir, concentrando ahora la votación, en los grandes centros de población, donde el electorado, es mayormente joven e influenciable, por la tecnología y las redes sociales.

 

Ya, en otro artículo, se analizó el “gasligting” y ahora el síndrome de la “trampa de conejo”. Estrategias de manipulación colectiva, que se complementan con un régimen de excepción incompatible con el proceso electoral. La no captura de pandilleros reconocidos, publicado por “InSightCrime” y la necesidad de alargar por Ley, el tiempo de las detenciones provisionales, son indicativo de una gran maniobra de engaño, para perpetuar el actual Gobierno. 

domingo, 17 de septiembre de 2023

NO NOS "CARCELIABAN"

 


Por

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓN ACCION

 

No nos “carceliaban”, es la expresión hoy usada, por muchos salvadoreños: barbarismo que convierte un sustantivo, en un verbo en pretérito imperfecto, para expresar que, en los Gobiernos anteriores, no se les encarcelaba sin motivo, ni masivamente. Por lo que analizaremos esta expresión, desde su significado político.

 

Al inicio de la campaña presidencial de Mauricio Funes, con autorización del presidente Saca, inició un acercamiento a pandilleros encarcelados (según reportaje de Radio Nederland). Dicho acercamiento, permitió que las pandillas tomaran forma política, obligando, a todo político, a negociar con ellas, para poder realizar una campaña en su territorio.

 

Esta convivencia (coexistencia armónica entre dos grupos humanos) permitió que los grupos criminales pasaran de la extorsión, como fuente principal de ingresos, a fuentes más lucrativas: trafico humano y actividades relacionadas con la droga. Por lo que al romperse la convivencia y, al sufrir daño estas nuevas fuentes de financiamiento, finaliza la tregua con las pandillas.

 

Por ser las pandillas, grupos dispersos y responder a instintos básicos, las reacciones fueron variadas y el Gobierno, debe encarcelar indiscriminadamente, para poder sostener un “frente de guerra” contra las pandillas. Dicha acción, en un inicio, fue respaldada por la mayor parte de la población, ya que el 73% estaba siendo extorsionado, pero luego de 18 meses y miles de presos sin motivo, la población resiente el régimen de excepción, principalmente en las comunidades rurales y, donde el Estado da un servicio deficiente (33% área rural y 44.6% área urbana, con servicios deficientes).

 

Esto hace pensar en una reversión del voto, siendo desfavorable para Nuevas Ideas, aunque aún no hay encuestas, que planteen el temor a ser encarcelado o, la opinión de los parientes de los detenidos. Las personas se refieren a que fueron mejores los gobiernos de ARENA y el FMLN, aunque tienen reticencia a dar su voto por ellos, porque aún pesa la propaganda negativa realizada en las dos últimas campañas por el bukelismo, pero expresan claramente que no votarán por Nuevas Ideas o por nuevos partidos, que llevan candidatos que ya pertenecieron a otros partidos políticos.

 

Estas dudas solo pueden ser aclaradas por los candidatos opositores, en un acercamiento directo con la población, ganando el voto para sus partidos, pues se percibe la saturación propagandística en las redes sociales, la que no es conforme con la realidad en la que viven o la negligencia de los alcaldes de Nuevas Ideas, que no han sabido ganarse a la población.

 

Si la persona que piensa que el actual Gobierno, solo ofrece a futuro, mas encarcelamientos y represión, mediante la amenaza de la “aplicación del régimen”, podría pasarse de la abstención electoral, a la aceptación, de que el sistema político es ajeno a ellos y que sólo sirve para lograr, la legitimación formal, del régimen.

 

Ya se percibe la creencia de que, un triunfo electoral de Nuevas Ideas, sólo sería posible por un fraude electoral masivo y, el descontento general, se sumaria a dicha creencia, sobre todo si se ve una labor más activa de la Fuerza Armada, en tareas propias de la Policía Nacional Civil. Se pueden observar otras fricciones con el Gobierno, por el acceso al agua y el desalojo forzoso de vendedores, en calles y mercados.

 

Claramente, un retorno al Estado de Derecho, no vendrá de la institucionalidad actual, ya sea civil o militar. Tendrá que provenir, de un cambio electoral y, si no se da por un fraude, ganarán fuerza y liderazgo, quienes hoy aseguran que el Estado de Derecho se ha roto y que sólo la acción popular, puede generar un retorno al ordenamiento constitucional y, a un  posicionamiento internacional, con el mundo democrático.