Publicación Acción

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sábado, 4 de noviembre de 2023

ILEGALIDAD VRS LEGALIDAD

 

Por

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓN ACCION 

 

El debate Constitucional en El Salvador es ahora, sobre la legitimidad del modelo de Gobierno y no, sobre su continuidad en el ejercicio del Poder, por un mismo Gobierno. Este debate se debe, al rompimiento constitucional, por parte del TSE, al haber inscrito las candidaturas de Nayíb Bukele y Félix Ulloa, siendo presidente y vicepresidente, en ejercicio de su función.

 

El Derecho Constitucional, es más amplio que la propia Constitución, pues abarca la legislación electoral y los principios fundamentales de los Derechos Humanos. La inscripción inconstitucional de Nayíb Bukele y Félix Ulloa, substrae su candidatura de la mera elección, a un debate de orden Constitucional: la equiparación de la ilegalidad, con la legalidad, avalada, por la institucionalidad del Estado.

 

O sea, que su inscripción, avalada inicialmente por Nuevas Ideas y luego, por el TSE, ha aceptado el transfuguismo formal, en una estructuración de hecho, de partidos afines al Gobierno, en contravención constitucional, aceptada frente a una oposición, apegada al Derecho. El aceptar esta situación, por parte del TSE, como organismo colegiado, no refleja la posición de los partidos de oposición, allí representados, como vigilantes del proceso electoral, lo cual afirma el rompimiento del Derecho y la legitimidad del proceso electoral.

 

El planteamiento paulatino de esta polémica, ha sido iniciado, con la aceptación de la eliminación de 262 municipios, convocados previamente a elecciones, por 44 nuevos municipios inexistentes, que cobrarán vida el día 3 de marzo de 2024. Encontrándose hoy en un período de “gestación” o acomodo, en el cual el Órgano Ejecutivo, va tomando muchas funciones municipales: registro de personas, catastro, obras municipales, presupuesto, autonomía etc.

 

Competir electoralmente, en paridad de condiciones, entre candidatos legales e ilegales, contamina de origen, la elección, pudiendo al final, “legitimar” el cambio jurídico y, con este, el Constitucional. Las candidaturas estarán sometidas a un árbitro adverso; el TSE, si ha roto los mayores principios electorales, seguramente romperá a conveniencia del oficialismo, la legislación secundaria.

 

Para su existencia, la República exige un proceso de transmisión de poder, basado en el apego a un sistema preestablecido de Derecho y, aunque este puede  cambiarse, a voluntad del mismo Estado, por el Gobierno, exige que sus reglas sean aprobadas de forma legal, en cuanto a forma y fondo y, un rompimiento de este principio, contamina todo el sistema constitucional y, pone en riesgo, la elección de funcionarios, cuyas candidaturas pertenecen a la oposición, pues se tendría un “árbitro” parcial, a favor del oficialismo.

 

La contaminación de este proceso, puede afectar a sólo los candidatos presidenciales o, puede deslegitimizar todas las elecciones, según sean los argumentos esgrimidos. Esto dependerá de los políticos y no, de los Abogados, pues el ejercicio de la fuerza, ha anulado el Derecho y, las acciones a considerar, no se encuentran dentro del marco que la Ley establece, sobre todo si el Gobierno autoritario pretende encasillar las acciones de la República a su favor o, para un beneficio personal, ajeno a la naturaleza del Bien Común, que es propiedad de la colectividad.

 

El temor individual, de no ser electo, puede nublar la visión jurídica y política general, sin embargo, todo candidato e instituto político, tiene que razonar sobre este particular, sin importar su ideología o su naturaleza. De dicho razonamiento, puede depender la legitimación o no, del régimen dictatorial y con ello va el destino de toda la nación, pues la actividad económica nacional, está siendo absorbida por los allegados al Gobierno, aprovechando su posición de poder, mientras se utiliza el régimen de excepción, como la fuente formal de coercibilidad, para controlar a la población y a la disidencia.

jueves, 2 de noviembre de 2023

¡VIVA LA DICTADURA!..

 


Por

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓN ACCION

 

Al grito de ¡VIVA LA DICTADURA!....., de sus partidarios, se inscribían en el Tribunal Supremo Electoral, Nayíb Bukele y Félix Ulloa, ambos en ejercicio de su función como Presidente y Vicepresidente, en un acto y pretensión clara y evidentemente, inconstitucional. Avalado por el fanatismo de quienes se ven beneficiados por el Gobierno, sin el entendimiento de sus actos, salvo el sentimiento de odio político o, la esperanza del beneficio particular, a lo que el “Bien Común”, ha sucumbido. Esta situación, debe de analizarse.

 

Este cambio social, ya fue anticipado por Walter Araujo, como una transformación del Estado y, la oposición, no dio relevancia a sus advertencias, pues muchos creían inicialmente, que sus palabras eran mero marketing o arenga política, sin embargo, fue el anuncio de la dictadura, o dominio de un grupo, ejercido por la voluntad de una persona. Un prestigioso jurista, describe esta situación, como “sovietización” del país, un político, la describe como la “debacle de la institucionalidad” y, un sociólogo, como la “alienación y conducción de las masas”. Desde cualquier ángulo que se vean, describen la realidad de la dictadura.

 

El régimen ha creado una realidad ajena a la economía, las relaciones geopolíticas y el derecho de propiedad. Los cambios fundamentales realizados por el Gobierno de Bukele son: 1) la persona humana, está al servicio del Estado, 2) La persona carece de derechos en supresión mayor, que las que prescribe el orden constitucional, pues se extiende a los derechos procesales y penitenciarios, 3) ahora, la estructura institucional,  es una entidad coordinada para la opresión del administrado, 4) la relación entre administrado y administrador, se asemeja a la existente entre el siervo y el señor feudal, 5) la propiedad privada, está sujeta al interés del Estado, según criterio mediático del Gobierno, 6) desaparecimiento del municipalismo, 7) impulso asolapado del Islam  y acoso a las entidades jurídicas cristianas y católicas.

 

Todos estos cambios son evidentes, pero no comprendidos, si se ven como factores aislados en la sociedad, por lo cual, no generan la conmoción social que debería haber. Por ejemplo, la confiscación de pensiones, solo afecta a un sector y, no ha habido mayor conmoción, la baja del encaje legal, para que el Estado tome fondos de los cuenta ahorrantes, ha pasado inadvertido, pues todo el mundo siente seguridad en sus depósitos, cuando estos ya están en manos del Estado, sin garantía de retorno. El proveedor que espera el pago de lo previsto, pero no se da cuenta de que está financiando al Estado ($ 66,000,000), mientras ese dinero no entra en circulación. Y hay muchos más ejemplos.

 

Mientras el Gobierno, por medio de la fuerza, se consolida en el interior, se desmorona en el exterior: ya no hay credibilidad en el Gobierno y, en que podrá pagar sus compromisos internacionales. Su política exterior es errática: condena a Hamas, pero espera que los aliados de esta organización, le den el dinero que necesita. Compara a un grupo terrorista, con uno delincuencial, para realizar mayor represión interna. Coquetea con China y Rusia, en el momento en que todos se alinean para una contienda mundial y ataca a Estados Unidos (ver troles).

 

Estados Unidos, ha dicho que deja a los salvadoreños decidir su destino, o sea que dependerá de nosotros, aceptar o no, la tiranía. Y, desde el momento en que el dictador ha roto los principios constitucionales, las elecciones son, solo una forma de lucha política, la cual, en caso de fraude, se tendrá que extender por otros medios, para impedir el objetivo del dictador: legitimación de su régimen, o sea, la falta de oposición al mismo, y para que no pueda consolidar un cambio, que destruya la República.