Publicación Acción

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domingo, 31 de enero de 2016

EL EFECTO FLORES


Por    
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra
Editor de PUBLICACIÓN ACCIÓN  http://publicacionaccion.blogspot.com
San Salvador, 31 de enero  de 2016.

Más fuerte es hoy,  que durante su mandato, el efecto  político creado por Francisco Flores. Su proceso, por el dinero proveniente de Taiwán, creo un efecto de propaganda que influyo mucho, en dos campañas electorales. Si se analiza la época en que el dinero donado por Taiwán vino al país y el destino final de éste, fácilmente se deduce que Francisco Flores fue sólo una víctima de las circunstancias y no, actor principal.

En el área centroamericana,  no sólo se disputó el control geopolítico entre Estados Unidos y la Unión Soviética, sino también hubo disputa entre la representación diplomática y comercial de China Popular  con China (Taiwán) aún, después de la Guerra Fría;  y por esta razón, ambos países ejercieron su poder diplomático y económico sobre quienes les eran más favorables. Tal disputa, entre las dos Chinas, ha sido superada,  pues la visión geopolítica de ambos gobiernos, es muy diferente a la nuestra: de muy largo plazo y, sobre todo, de un interés de unidad nacional chino.

Por la irregularidad con que se dio la donación de Taiwán a El Salvador - a diferencia de donaciones anteriores y de otras posteriores- se presume, que dicha donación, tenía un fin estrictamente político. Procedían también, de China Popular, contenedores con propaganda para el FMLN, esperando un “Quid pro quo” o reciprocidad política del ganador. Esta situación explicaría las posiciones políticas de ARENA y del FMLN en relación con su preferencia hacia Taiwán o China Popular.

Los señalamientos de actos de corrupción, de parte de Francisco Flores y de los integrantes de ARENA, fueron uno de los dos ejes de propaganda del FMLN, durante las dos últimas campañas electorales y, si bien muchos afirmaron que la derrota electoral de Norman Quijano, fue debida al efecto Flores, no parece cierto, pues hubo también, una serie de factores internos en ARENA, que contribuyeron a dicha derrota electoral.  En cuanto a los gastos de campaña, no se pueden igualar los de ARENA, con los del FMLN, financiados por ALBA.  Para la elección de Funes,  se contó con setenta millones de dólares en dinero venezolano, proveniente de PDVSA y, para la elección de Salvador Sánchez Cerén, cada una de las empresas ALBA, asumió una pequeña parte de los costos, pero la inversión debió de ser mucho mayor que la primera.

Mauricio Funes y todas las personas involucradas, en planear el proceso contra Francisco Flores, vieron la posibilidad de que con un mismo efecto, saciarían su venganza personal, no sólo contra Flores, sino también, con la anterior dirigencia de ARENA, debilitarla electoralmente, enviar un claro mensaje a Taiwán y crear un distractor de la mala gestión política del FMLN, en el Gobierno de Funes. Para ello, pretendieron utilizar aquí, políticamente los controles normales de la banca norteamericana, haciendo creer que el Departamento de Estado, era parte interesada en descubrir una red de corrupción en El Salvador encabezada por ARENA. Esta manipulación, no dio los resultados esperados, sino que fueron contraproducentes para El Salvador.

Ahora es muy difícil que la querella, en el caso de Francisco Flores, pueda iniciar una nueva investigación, pues Francisco Flores fue “un medio” para el destino de los fondos y, por su fallecimiento, se hace muy difícil crear nuevas relaciones delincuenciales, sin su participación y aún armar una demanda estrictamente civil; de darse, éstas vincularían directamente, a quienes han declarado en contra de Francisco Flores, y aún al ex Presidente Saca pues, aunque él fue directamente beneficiado con pocos miles de dólares, todo el efectivo fue gastado en su campaña electoral, de la cual resultó Presidente y, es poco probable que exista  interés político en dañarlo, y en que se descubriese una serie de tramas  entre Saca, Funes y el FMLN   que por hoy,  son sólo meras especulaciones de los analistas políticos.


Es muy probable  que luego de haber despertado en el público, el apetito por ver a un ex Presidente en bartolina, sea el ex Presidente Funes,  quien ocupe el lugar de Francisco Flores en los titulares de los medios. Francisco Flores, sólo fue un actor secundario que ocupó un papel protagónico, por las circunstancias políticas, en la lucha para la destrucción de ARENA y de quienes fueron sus financistas.

sábado, 30 de enero de 2016

INDISCIPLINA Y BELIGERANCIA

INDISCIPLINA Y BELIGERANCIA
Por    
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra
Editor de PUBLICACIÓN ACCIÓN  http://publicacionaccion.blogspot.com
San Salvador, 30 de enero  de 2016.

La reciente protesta frente a Casa Presidencial  de quinientos policías y, hace unos meses, la de unos pocos soldados y clases, son dos hechos separados entre sí,  pero con causa común: el descontento. Y sí además, vemos indisciplina en dos entidades no deliberantes protestando contra el Gobierno y,  por otro lado, surge  una fuerza beligerante numéricamente superior al poder último del Estado (Fuerza Armada y PNC), comprobamos que la situación se perfila muy mal, para la estabilidad nacional y regional.

Un origen común tienen las protestas militares y policiales: promesas del Ejecutivo incumplidas, bonos, horas extras, equipo adecuado, seguridad personal etc., pero sobre todo, son causa, la relajación de la disciplina y la no creación del espíritu de cuerpo, faltando así, la cohesión necesaria, para su pleno funcionamiento, como las dos únicas entidades facultadas en El Salvador, para el ejercicio lícito de la fuerza.

El cambio de doctrina en la Fuerza Armada y la estructuración civil de la policía,   dan hoy sus frutos, demostrando su falla, en momentos de gran tensión social.  La “democratización”, tanto de la Fuerza Armada, como de la Policía, ha debilitado a ambas instituciones: el origen de los cambios, fue prevenir un mal ya desaparecido: la utilización política de las instituciones armadas. En nuestro país, desde 1979, el poder armado siempre estuvo bajo la autoridad civil y, el combate a la insurgencia  fue de hecho, el combate a fuerzas externas, en un conflicto nacional internacionalizado.

Sin embargo, no podemos condenar a los militares y policías por su indisciplina, ya sea por propia iniciativa o por ajena instigación,  pues ellos por su deficiente formación actuaron respondiendo a sus necesidades personales, que les impidió tener una conducta diferente. La disciplina nace del ejercicio constante del espíritu de cuerpo y la sujeción al mando superior. Si las jefaturas y los mandos medios fallan, igualmente fallarán los clases y la tropa.

Lo crítico es que se identifique ya, el poder de las pandillas como “fuerzas político-militar” y su legitimidad se atribuya a ser “muchachos periféricos marginados”, como se dijo en un análisis político, transmitido en la radio 92.5 FM. Entonces tenemos contra el Estado una fuerza en ascenso y, en mengua, la autoridad del Estado.

Algunos de los firmantes de los Acuerdos de Paz dijeron que ya  era necesario celebrar otros Acuerdos de Paz, ¿pero serían estos, entre la sociedad y el Gobierno? Al final serían un pacto entre el Estado mismo y, no tendrían más importancia, que una reconsideración de las políticas de Gobierno. ¿O serían  entre el Estado y las pandillas? Las pandillas son una fuerza extra sistema, que no actúa sólo por sus intereses, sino que responde también, a las fuerzas del crimen organizado internacional. Los Acuerdos de Paz se firmaron hasta que las fuerzas abastecedoras de nuestro conflicto: Estados Unidos y la Unión Soviética, llegaron al acuerdo de acabar con el conflicto centroamericano y cada uno, presiono para desabastecer sus estructuras bélicas  para que éstas, por si solas, se extinguieran en Nicaragua, Guatemala y El Salvador obligando a los beligerantes a Acuerdos de Paz.

Si hay un imposible fáctico, es el hecho de que el narcotráfico esté dispuesto a abandonar el paso por El Salvador, pues para el efecto de su negocio, llevar la droga a los Estados Unidos, le es indispensable.

Débese descartar cualquier intento de pacto con las pandillas,  pues significa pactar también con el narcotráfico internacional, lo que plantea una colisión más desventajosa para el Estado,  pues el crecimiento de las pandillas deteriora todo el sistema, evitando que se produzcan recursos para el sostenimiento del Estado y su defensa y, si el Estado exige más impuestos, deteriora aún más rápido el sistema que le alimenta.


Cuando se ha perdido la capacidad de organización interna, de producción y de defensa, se está ante el peligro de un Estado fallido. El erróneo enfoque de las causas de la delincuencia, rompe con la entelequia nacional y, sólo son la cotidiana gestión administrativa y el reconocimiento internacional, lo que aseguran nuestra existencia como país independiente y soberano, condiciones que también peligran, cuando amenaza la estabilidad regional, la migración descontrolada y la expansión del crimen organizado salvadoreño, en concordancia con el narcotráfico internacional.