Publicación Acción

Es necesario expresar libremente el pensamiento político para el fortalecimiento de nuestro sistema democratico, republicano y representativo.



domingo, 30 de agosto de 2020

CAMBIO CONSTITUCIONAL


Por      

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓN ACCION 

 

El peligro que connotados abogados y antiguos constituyentes advierten, sobre un cambio en la Constitución, entrelazase con la política práctica que favorece dicho cambio y el cual, se produciría, sin resistencia social; por hoy, se ve sólo como ignorancia de la ley, frente a las necesidades nacionales.

 

El Ejecutivo ha ignorado la ley o, ha procurado torcerla hasta su quiebre, generando repetidos conflictos con la Asamblea Legislativa y con el Órgano Judicial: inicio de un cambio que terminará modificando la Constitución, en forma contraria a su mandato.

 

El Ejecutivo aprovechó la pandemia, para utilizar ciertas atribuciones, que excepcionalmente permite la Constitución, pretendiendo volverlas de uso cotidiano. Una es la limitación de libertad individual y otra, la limitación del régimen económico que, generando un dinamismo negativo, para los intereses del Estado, constituirá la plataforma para los futuros cambios constitucionales, por ser ya de “necesidad para el Estado y la sociedad”.

 

El aislamiento y la limitación de la actividad de la población, ha sido eje de las acciones del Gobierno, pretendiendo no advertir sus consecuencias: la baja en la economía y el colapso de varios sectores económicos, que hoy necesitan el auxilio estatal.

 

Si la Asamblea Legislativa y el Órgano Judicial no se imponen en el respeto a la ley; seguiríamos aún encerrados en nuestras casas, por tiempo indefinido, esperando que califiquemos para algún tipo de asistencia. El Gobierno ha intervenido en los asuntos privados al suspender los alquileres y el pago de servicios, suspendiendo la actividad productiva, alterando el orden económico y poniendo en riesgo el sistema bancario.

 

Debido a los gastos excesivos e incontrolados del Gobierno, se ha establecido que las necesidades de éste, son primero y, que la totalidad de los recursos del Estado, deben ser para su consumo, y que la actividad privada, tendrá que ser, en función de los intereses de éste. La falta de auditoria pública no permite establecer la responsabilidad de los funcionarios, y así gastan arbitrariamente, sin control, siguiendo la “necesidad popular”. Un ejemplo es la asistencia con alimentos, cuando ya no hay cuarentena, prometida por el Presidente.

 

El anuncio del Ministro de Hacienda, de que posiblemente en el mes de septiembre, no haya para pagar salarios, plantea que dependeremos, para el gasto corriente, de préstamos internacionales y que un alza de impuestos, será inminente, en una economía deprimida, por lo cual debe de esperarse mayor coacción, hacia la iniciativa privada. Esta situación puede justificar el ingreso del colón, en paridad con el dólar para las importaciones, controlado por el Ejecutivo, e implementar el “corralito”.

 

Si el Gobierno controla la libertad, en su libre ejercicio y también la economía, toda la vida social estará en sus manos: la libertad política quedará coartada y desaparecerá la institucionalidad.

 

Por ahora, se plantea un cambio constitucional en la parte orgánica, para hacer más “fluido” el desempeño del Ejecutivo. Se dará fin a la autonomía municipal, pues al restringir o cesar los fondos FODES (ya se anuncia un retraso en su pago), tendrá que haber una fusión de los mismos o, sujeción hacia el Gobierno central.

 

La constitución no puede reformarse hasta dentro de dos legislaturas, sin tocar los artículos pétreos y garantías constitucionales, pero como ha dicho un analista afecto al Gobierno: “la Constitución no la percibe el pueblo”, por lo que, el desprestigio a la Asamblea, justifica un cambio constitucional ante la población, para que la nueva Constitución sea aceptada sin protesta, que pueda desestabilizar al Ejecutivo.

 

La Constitución actual ha permitido el bienestar de que gozamos, evitando que el Ejecutivo se erija en dictadura, pero su defensa tan necesaria, depende de cada ciudadano.

domingo, 23 de agosto de 2020

LA FUERZA ARMADA Y LA POLÍTICA

 


Por      

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓN ACCION 

 

Tres hechos dejaron en claro la interpelación al Ministro Merino Monroy: su lealtad, no a la Constitución, sino al Presidente, la politización de la Fuerza Armada y, su uso futuro en cuestiones ajenas a sus funciones. Puede esto ser entendido, si se observa desde el concepto de la revolución molecular disipada y, la deconstrucción de los conceptos tradicionales, creando una nueva realidad nacional. Sólo así, podremos entender el proceso y sus consecuencias, que se están desarrollando en El Salvador.

 

La Fuerza Armada y los temas de Seguridad Nacional, no pueden ni deben verse, con óptica político partidarista, porque son parte de la política nacional de protección y resguardo de los intereses nacionales permanentes, que son dictados por la voluntad ciudadana, expresada en su Constitución, ajustada a la realidad nacional, en relación con las geopolíticas.

 

Por esta razón, la Constitución preserva la apoliticidad de la Fuerza Armada, que es garante último de su cumplimiento, y de la coacción de la institucionalidad nacional. Art. 211 y 212 de la Constitución. El cambio en ese sentido, apreciado en el Ministro Merino Monroy, es consecuencia de la deconstrucción que se está dando: conlleva un cambio en la semántica e implica un cambio de significado y concepto.

 

Por ejemplo, la Fuerza Armada no ha objetado los cambios en los símbolos patrios, hoy nuestro escudo es blanco en fondo negro y estrellas alrededor, la bandera nacional se usa como objeto decorativo y no como símbolo de la nación. Los troles de Bukele usan el término “poder popular” y no, “poder soberano”. Todo en su conjunto, genera un cambio conceptual, por el que podemos explicar las atorrancias jurídicas cometidas por Casa Presidencial y los reveses tenidos en la Sala de lo Constitucional, con su advertencia sobre los límites de los funcionarios.

 

El proceso de deconstrucción se deriva del neo-marxismo, en su forma de revolución molecular disipada, concepción derivada del movimiento revolucionario francés de 1968, un movimiento intelectual asentado primero, en las aulas de la Sorbona (Francia) y luego en la Universidad de Frankfort, Alemania.

 

En esta concepción, es generada la revolución, sin estructura, por lo que se la denomina molecular, aglutinándose para un fin específico. Así se explica el triunfo de Nayib Bukele, y el cambio de los valores y conceptos nacionales que vemos hoy, utilizando para ello, la deconstrucción. El cambio que hoy se pretende realizar en la Fuerza Armada, dándole valores, funciones y atribuciones inconstitucionales, se aplica también a otras instituciones.

 

El FMLN, sigue defendiendo el marxismo, tal lo expuso una de sus diputadas, pero está contra los abusos de Bukele: su pensamiento es el mismo del conflicto, acomodado a los Acuerdos de Paz de 1992 y, la mira de alcanzar el poder, es para su estructura, la cual choca con las pretensiones de Bukele, que basa su estrategia en lo informe de su movimiento.

 

Por esta razón, este proceso se aleja de la esfera venezolana, pero vemos que varios funcionarios han viajado a España y han tenido una muy buena acogida por Podemos y otros sectores separatistas españoles, y de igual manera deben entenderse con otros socialistas europeos.

 

Los troles de Bukele, ya han estado anunciando “la transformación” del país, lo cual se había tomado sólo como campaña electoral y populista, pero es una forma nueva a la que nos enfrentamos. Hasta hoy, la derecha argentina, chilena, peruana y colombiana están observando sus procesos políticos internos, encontrándoles sentido, bajo los conceptos de la revolución molecular disipada del neo-marxismo. La derecha salvadoreña, debe hacer lo mismo, pues es necesario preservar la vigencia de nuestros valores de libertad e instituciones públicas.