Publicación Acción

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sábado, 28 de diciembre de 2024

“UD. ES DE LOS NUESTROS”

 

Por     

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓNACCION 

 

La geopolítica turca nos parece lejana, pues estamos en el centro de América, pero por la coyuntura ucraniana, Turquía se presenta como potencia histórica reemergente y el Gobierno salvadoreño, pretende alinearse o crecer a la sombra de dicha potencia, rechazando la hegemonía occidental. Razón por lo cual, es conveniente analizar la geopolítica turca y nuestra conveniencia de permanecer dentro del occidentalismo.

 

En conferencia de prensa, ofrecida por Nayíb Bukele y Recep Tayyip Erdoğan, publicada por la Secretaria de Prensa El Salvador, el 20/1/2022. El presidente Bukele reconoce la visión expansionista de Turquía y se alinea con ella, para que El Salvador, sea parte del proyecto geopolítico turco. En otro video, el encargado de asuntos Latinoamericanos de la Universidad de Ankara, refiriéndose a Bukele, le llamo: “Ud. Es uno de los nuestros”, aludiendo a que sus ancestros, se identificaban con la misma tarjeta otorgada por el Imperio Otomano y veían una oportunidad de desarrollar intereses turcos en Latinoamérica.

 

Turquía, cercano de la Unión Europea y miembro de la OTAN, no se ha alineado enteramente con la geopolítica e intereses europeos, pero se ha aprovechado de la bonanza económica que genera para fortalecerse, por esto, sus intereses han estado divididos entre Europa y Rusia, aprovechando las conveniencias y debilidades de ambos, para expandir su influencia.

 

La Turquía moderna, se funda en tres pilares establecidos por Mustafá Kemal Atatürk: la adopción de las formas occidentales, la separación entre iglesia y Estado y, la superación de los conflictos étnicos por medio de su origen común dentro del antiguo imperio otomano y en las raíces de las lenguas túrquicas. Cien años después, estos principios se están quebrando: el nuevo auge religioso amenaza la secularización y las luchas contra las minorías que exigen autonomía, reprime a kurdos y otras etnias.

 

 

La geopolítica turca, se puede apreciar en su doctrina “Navi Vatam” o “Patria Azul”. El consorcio turco Yildirim Holding, es la propietaria de la empresa Yilport, que administrará por cincuenta años los puestos en El Salvador y que tiene presencia en Guatemala. La relación logística entre China y Turquía es fundamental para los planes chinos a largo plazo, como lo acordaron bajo la iniciativa “de la Franja y la Ruta”, China y Turquía el 2017.

 

Turquía ya tiene roces con Israel y Estados Unidos, por el apoyo al islamismo sirio y los ataques a la nación kurda, que ha sido su aliada en la lucha contra el ISIS. Estas circunstancias pueden frenar la expansión turca.

 

 

 

 

Analizando las intenciones del Gobierno salvadoreño, encontramos que en todos los foros internacionales ha repetido lo mismo: rechazo al dólar estadounidense, la necesidad de adherirse a una estructura geopolítica que haga contrapeso a Estados Unidos y Europa, rechazo a que los organismos económicos internacionales que exigen rendición de cuentas sobre los gastos gubernamentales y solicitando la creación de un nuevo orden mundial fundado en la multipolaridad. Los textos de los acuerdos entre El Salvador con China y Turquía, tienen reserva, por ser inaceptables a la opinión pública nacional.

 

El auge del islamismo en Turquía, en detrimento de la secularización es un peligro para El Salvador, pues el financiamiento para la promoción del islamismo en el país, viene de países anti occidentales. El acercamiento a dichos países, nos aleja de nuestros verdaderos intereses.

 

El Salvador debe de considerar 1) Los tres millones de compatriotas radicados entre Estados Unidos y Europa. 2) Estados Unidos expandirá su área de influencia en Hispanoamérica. 3) Los principales socios comerciales de El Salvador son Estados Unidos y Europa, que constituyan los mayores mercados en el mundo. 4) Nuestra estructura social, se funda en el republicanismo, la democracia y la libertad. Por lo que debemos permanecer en el bloque occidental, que sostiene el libre comercio, la libertad individual y la libre determinación de los pueblos.

 

jueves, 26 de diciembre de 2024

GEOPOLÍTICA Y ECONOMÍA

 

Por     

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓNACCION 

 

Todo parece indicar que, de una forma u otra, el conflicto en Ucrania llegara a su fin muy pronto. Con la caída de Bashar al-Ásad en Siria, se limita la proyección del poder ruso en África y se proyecta la influencia de Turquía en Medio Oriente y el Cáucaso. Europa contendrá en el futuro a Rusia y disputará influencia a China en África. Este cambio geopolítico, permite a Estados Unidos enfocarse en Latinoamérica y en el Ártico. El nuevo equilibrio de fuerzas, ha permitido que Trump planee un cambio en la administración del Canal de Panamá.

 

La influencia turca en Siria, propició el debilitamiento de la proyección del poder ruso en África. Los intereses turcos son propios, relacionados con el antiguo poder del Imperio Otomano, procurando ampliarlo a una zona de influencia a países de ascendencia y lengua turca, hasta conectarse con China y dominar la comunicación terrestre entre Oriente y Occidente. Turquía se expandirá en la medida que Rusia y Europa debiliten sus influencias. La Organización de Estados Túrquicos, permite vislumbrar esta visión geopolítica.

 

Si la guerra con Ucrania continua, la economía rusa, colapsará en beneficio de China. Si la guerra se detiene abruptamente, la economía rusa entrara en crisis  ha, pues las empresas que no son parte de la industria de guerra, se han paralizado. Hoy, la tasa de interés es del 21%, con tendencia al alza, imposibilita una reactivación económica a corto o mediano plazo. Rusia esta sosteniendo con sus recursos naturales la guerra y China e India, le suministran productos manufacturados. Irán y Corea del Norte, suministran el material de guerra que Rusia ya no puede reponer con su industria.

 

Panamá reconoce a China continental como la única China desde el 2008. Hutchison Ports Holding de Hong Kong, mediante su filial Panamá Ports Company, operan los puertos Balboa (Pacífico) y Cristóbal (Caribe), residiendo hoy en Panamá cerca de dos millones de ciudadanos chinos. El 6% de la mercadería que se transporta por mar, pasa por el Canal de Panamá y el 70% de esa mercadería va para puertos en Estados Unidos, entonces el Canal de Panamá es vital para el comercio de Estados Unidos y para proyectar su poder naval, por lo que el Canal, es el mayor centro logístico de interés de Estados Unidos en América.

 

El cambio climático, está permitiendo abrir nuevas rutas logísticas por el Ártico y una posición en norteamericana en Groenlandia, le aseguraría acceso al Ártico y sus recursos. China exige acceso a dichas rutas y a los recursos que se encuentran allí, por el hecho de ser una potencia.

 

Las modificaciones en el Canal de Panamá, para actualizarlo a los nuevos estándares modernos no ha sido eficiente, por la disminución de las lluvias y falta de previsión de dicho fenómeno. Hay otros pasos trans oceánicos que se están planificando: el ferrocarril en el Istmo de Tehuantepec, una línea férrea entre El Salvador y Honduras o la habilitación de un canal en el Rio San Juan en Nicaragua; todos son proyectos de mediano a largo plazo y de costos superiores a los del Canal de Panamá y todos, presuntamente financiados y gestados por intereses Chinos.

 

 

El presidente Bukele, se identifica con las pretensiones de Turquía, por su ascendencia cultural otomana musulmana. El autoritarismo de Bukele, se identifica con los autoritarismos de Erdoğan, Putin y Jinping, todos enemigos geopolíticos y económicos de Estados Unidos. El Salvador es el país más vulnerable a la presión norteamericana en Hispanoamérica y el Gobierno Salvadoreño busca mayores acercamientos geopolíticos y económicos con Turquía, Rusia y China.

 

PUBLICACIÓN ACCIÓN y su equipo de colaboradores, desea para todos sus lectores una FELIZ NAVIDAD y UN FELIZ AÑO NEUVO. DESEANDO UN PROSPERO 2025.

lunes, 16 de diciembre de 2024

MINERÍA Y MEDIO AMBIENTE

 

Por     

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓNACCION

 

Al tiempo que el Gobierno anuncia la apertura de las fiestas navideñas, miles de salvadoreños tienen que dormir en la vía pública, pensando en cómo harán su siguiente comida. Sus preocupaciones van más allá de sus necesidades diarias; piensan que la minería dañara el entorno de los salvadoreños y que el oro extraído, sólo será de las compañías que lo extraigan y de las personas que conforman el Gobierno.

 

El árbol navideño más alto de Centroamérica y la casa de Santa Claus, no cobijan a quienes viven en las calles, los cuales cada vez son más; ahora son el 8.6% de la población, incrementándose en 55,097 personas, según datos estadísticos oficiales. La mayoría de quienes ingresan en la indigencia, son personas adultas mayores que sienten que el Estado los ha abandonado, pues ven que los hospitales públicos, cada vez son más deficientes y las municipalidades se muestran más indiferentes con el indigente.

 

Pareciera que El Salvador, es una sociedad de jóvenes y de quienes tienen los recursos para sufragar sus gastos, para luego pensar en la diversión en la “Fábrica de Galletas” y pueden pagar entre $ 80 y $ 100 en una cena familiar, en un restaurante del centro de la capital, después que han visitado la casa de Santa Claus y patinado sobre hielo.

 

El que vive en pobreza o pobreza extrema, solo piensa en su día a día y en lo que puede cambiar su entorno; pues es lo único que posee: ríos, lagos, espacios abiertos y campos baldíos, de donde puede recoger lo que necesite, aunque este tenga un legítimo propietario. Por esta razón, ven que la minería puede cambiar este entorno, por la contaminación que genera.

 

La minería verde, sólo garantiza la mitigación parcial del impacto ambiental. La separación del oro de las rocas, se realiza utilizando mercurio y en el relave, se utiliza el cianuro. Aún en sistemas “cerrados y de alta tecnología”, es imposible que no exista contaminación y, el impacto ambiental resultante, es mayor en un país densamente poblado -El Salvador tiene 303 habitantes por km2- y si se dan desplazamientos poblacionales, para mitigar el impacto ambiental, tendremos una mayor concentración poblacional hacia la zona media del país, ya que los proyectos la Zona Económica Especial, planeada por China en la costa, reducirá aún más el territorio, en 2,000 km2.

 

La negativa de entregar títulos de propiedad en los asentamientos sobre las vías férreas, incumpliendo una ley, es porque se planea su desalojo, por la construcción del “Ferrocarril del Pacífico”, lo que implica el desplazamiento de cerca de 30,000 familias, que tendrán que asentarse en otro lugar.

 

Cerca de 200,000 salvadoreños en Estados Unidos, tienen ya orden de deportación. ¿dónde se asentarán en El Salvador?  ¿Dónde trabajarán?, si la producción nacional ha disminuido y sólo florece el sector de servicios, que se nutre del nacional que gasta sus remesas. Se calcula una disminución en remesas de $ 1,800 millones de dólares.

 

El salvadoreño, vive la realidad envuelta en ilusiones. Hoy está la ilusión de un Centro Histórico renovado, pero no es para quienes ganaban su vida en él, sino para nuevas personas que habitarán y consumirán en los nuevos establecimientos, a lo que la economía de una familia promedio, no permite consumir en dichos lugares.

 

Los cientos de despidos de empleados públicos, anunciados este mes de diciembre y que engrosan las filas de desempleados, tampoco ven con buenos ojos los gastos del Gobierno o sus políticas de explotación minera. Sobre todo, si el gobierno contrata a extranjeros como nuevos funcionarios públicos, y reciben la ciudadanía salvadoreña, por fidelidad política.

domingo, 1 de diciembre de 2024

TENDENCIA NUCLEAR

 

Por     

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓNACCION 

 

Desde la crisis de los misiles en Cuba, en 1962, ha sido tendencia de las distintas administraciones estadunidenses, desde Nixon hasta Obama: disminuir el potencial nuclear y mantenerlo dentro de la estrategia de “disuasión atómica”. Ese equilibrio, fue roto de facto por Rusia el 2022 y, de hecho, en noviembre de 2024. La tendencia de disminuir el riesgo atómico de las distintas administraciones de EEUU, se aplica junto a una corriente social mundial ecologista, o de comprensión de la importancia del medio ambiente, para la preservación de la vida del ser humano. Ahora el Gobierno salvadoreño, junto a Nicaragua, ansia el desarrollo nuclear bajo el auspicio ruso y considera, que la minería metálica, prevalece sobre la el interés humano.

 

El último discurso de Putin, dejó en claro que el sistema de seguridad internacional se encuentra roto, y que la hegemonía de Estados Unidos era la causante del rompimiento. Esto implica que rusia, plantea un nuevo orden mundial basado en la fuerza, la cual descansa en su `poderío nuclear y la decisión de usarlo. Por lo que “la disuasión nuclear”, como estrategia militar y principio de relaciones internacionales, ha perdido su vigencia. Luego asegura Putin, que la tecnología militar rusa, es superior a las defensas occidentales y éstas, no tienen la capacidad de interceptar un ataque de este tipo. Ya fueron probados los propulsores, con explosivos convencionales, contra Ucrania.

 

La doctrina de la disuasión nuclear, garantizaba la no agresión mutua entre potencias nucleares. Durante Guerra Fría (1947-1991), esta política, garantizó que no hubiera un desbordamiento de los conflictos y que estos fueran de alcance limitado, aunque se libraran en cuatro de los cinco continentes. Hoy se le llama “Guerra Proxy o Guerra Subsidiaria” y ya se libra en medio Oriente y en el Sahel, amenazando rusia, con activar otros conflictos latentes.

 

Este actuar ruso, se debe al neoeuroasianismo, popularizado en los años 90´s, como adaptación moderna del euroasianismo - corriente nacionalista anti bolchevique-. La nueva corriente considera que Rusia. está más cerca de Asia que de Europa y, por su posición geográfica, Rusia debe de ser el eje geopolítico mundial. Se recomienda leer “El Sueño Eurosiberiano, Ensayo sobre el futuro de Europa”, de   Jorge Verstrynge y “Fundamentos de Geopolítica” de Aleksander Duguin. Este pensar, elevado a política de Estado por Putin, hace inevitable la confrontación con occidente, sino se desploma Rusia por su propio peso, como paso con la Unión Soviética en 1991.

 

La guerra contra Ucrania, nación que se identifica con el modelo occidental y se siente europea, difiere del modelo geopolítico ruso, pese a sus orígenes comunes. Y al llevar rusia su economía al límite, para sostener dicha guerra, utiliza el poderío militar para generar una “negociación activa”, o sea, impedir que se tomen decisiones políticas por temor a la destrucción nuclear.

 

Al devaluarse el rublo en días pasados, y solo tener al sector militar en producción y alimentos básicos como la mantequilla, pan, papas etc, con mas del 50% de inflación en un año, es indicador de un pronto colapso. Y sostener sus operaciones tácticas con material obsoleto o proveniente de otros países; se ve obligado a mantener el conflicto a base de la amenaza nuclear.

 

La política rusa, ha dividido a occidente: los que prefieren sacrificar a Ucrania, esperando la contención rusa y los que ven las pretensiones de Rusia, como un peligro existencial, por haber vivido ya bajo el dominio de la Unión Soviética.

 

Ucrania solicita un retorno al orden mundial roto, lo que posiblemente no sea posible por ahora, pero lo preocupante para El Salvador, es que su actual Gobierno, ve en el modelo ruso, una justificación del autoritarismo que ejerce y que la minería metálica, es su última esperanza de obtener recursos, adunque destruya el hábitat del ciudadano, razón por la que se aleja de occidente.