Por
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra
Editor de PUBLICACIÓNACCION
http://publicacionaccion.blogspot.com
Las noticias que se transmiten sobre Ceuta y Melilla, en
España, suelen plantearse como la continuidad de la descolonización española en
África, sin embargo, dichos territorios en África, son parte integral del
territorio español, el cual tiene una naturaleza “transcontinental”, como el
que posee Turquía; parte en Asia, Anatolia (97%) y otra parte en Tracia
Oriental (3%) que está en los Balcanes, que es parte de Europa.
Ceuta, el territorio continental africano más antiguo, es
europeo desde 1415 y español, desde 1668 y, parte de la Unión Europea, desde
1986. Las reclamaciones formales, se dieron con el aparecimiento de la Dinastía
Alauita, que hicieron un punto de cohesión de la dinastía, el reclamo de los
territorios españoles. Sin embargo, siempre por razones geopolíticas, dichos
reclamos han tenido que ser apoyados por potencias, antagónicas con España en
esos momentos: Gran Bretaña apoyo los sitios de los siglos XVII y XVIII, en el
siglo XX, Francia y Alemania, apoyaron la rebelión de Abd el-Krim y ya desde el
siglo XVI, el imperio otomano había apoyado a los piratas berberiscos, para que
recuperaran Ceuta y Melilla, con la finalidad de limitar el poder naval
español. Visto que tras de cada reclamación a dichos territorios españoles, hay
razones geopolíticas y geo estrategias, es por lo que tenemos que ver el
presente, bajo ese mismo contexto.
La guerra en Ucrania, es para decidir, en definitiva, si
queda bajo la influencia europea (occidental) o la de Rusia, y con ello, se va también el
destino de Polonia, Estonia, Letonia y Lituania, al norte, y al sur, los
Balcanes y Hungría. La doctrina rusa del “euroasianismo”, iniciada en 1920 por Nikolái
Trubetskói y Piotr Savitski, se ha actualizado en el neoeuroasianismo de
Alexander Duguin, que plantea que la civilización rusa, debe de ser la única,
sin influencia occidental, y está en
lucha existencial contra la hegemonía
occidental, nacida de la globalización.
El equilibrio de poder entre
hegemonías globales, se mantuvo luego de la Segunda Guerra Mundial, pero cuando
la globalización llevo a la producción, a instalarse en países diferentes de
los que producían la tecnología, para aprovechar una mano de obra barata, migro
la producción a Asia, y con ello, se crearon nuevas potencias económicas, que
otrora estuvieron sometidas a occidente. China, sometida a la humillación por
los ingleses, consideran hoy, que es el inicio de su época de reivindicación,
siendo ya una potencia hegemónica, y su lucha es contra las potencias
occidentales.
El movimiento de los
Países no Alineados, creado en 1955, en plena guerra fría, fue para establecer
que los países del Tercer Mundo, no deberían de apoyar a Europa y Estados
Unidos, y para romper el concepto de globalización, bajo la hegemonía
occidental. Al debilitamiento de occidente, estas ideas, reaparecen bajo la
forma de los países BRIC y luego en su concepto ampliado, ha llegado hasta
superar económicamente la economía de los países industrializados del G7. Su
lucha es contra la influencia económica occidental y pretenden crear un sistema
paralelo a occidente y favorable a Rusia y China.
La política actual del presidente
Trump, basada en un interés electoral estrictamente norteamericano, ha
debilitado la cohesión e intereses geopolíticos de occidente. Su política de revertir todos los tratados de
libre comercio, sin tomar en cuenta los intereses económicos forjados en los
últimos ochenta años, ha fracturado las alianzas necesarias para un equilibro
global.
La lucha islámica contra
occidente, iniciada contra Europa, a partir de la migración musulmana, ya fue
advertida desde el siglo XX por el político francés Jean Marie Le Pen. Una
emigración que se integra, es buena, pero si no se integra, es disociadora de
la nacionalidad del que la recibe y hoy, vemos dicha amenaza en toda Europa y
la lucha de los musulmanes en Europa, es contra el sistema occidental (su sistema
político y religión cristiana).
La amenaza musulmana, se
limitaba a la emigración, o sea que era controlable, pero la aplicación del
concepto del Gran Israel y los ataques de Estados Unidos a Irán, además de
abrir un nuevo frente de lucha contra occidente, debilita a occidente y agudiza
sus crisis internas. La tendencia de Trump de debilitar a los países miembros
de la OTAN de forma individual, por no apoyarle en la fallida guerra con Irán,
ha permitido que se abra un nuevo frente en España, el de Ceuta y Melilla, con
la amenaza de extenderse a las Islas Canarias, que están en poder del reino de
Castilla desde 1402 (Lanzarote) y se anexa la última isla en 1496 (Tenerife).
La intensión de cerrar
las bases estadunidenses en Rota y Morón, por no apoyarle el Gobierno Español
en sus ataques a Irán, hace que para Estados Unidos, Marruecos sea el nuevo socio
geo estratégico en África y, al debilitarse las antiguas alianzas occidentales,
permite que Marruecos, perciba un debilitamiento geopolítico de España y, lo aproveche
en su reclamación, como ya se realizó en siglos anteriores. Una reclamación
bajo el Derecho internacional moderno, no es posible, pues el Reino de
Marruecos, fue reconocido como tal en 1957, como descolonización de los
protectorados de España y Francia. Ceuta, Melilla y las islas Canarias, tenían una
condición diferente, por las que siguieron siendo territorio español, pues bajo
el Derecho Internacional moderno, España ejerce soberanía, ejerciendo el
principio del “uti possidetis iuris”. Una reclamación actual sobre Ceuta y
Melilla, violan los acuerdos de 1956.
Si no se resuelve favorablemente
para occidente la guerra en Ucrania y el conflicto en Ceuta y Melilla, el siguiente
conflicto será en Latinoamérica, en Venezuela, para retirarlo de la órbita de
Estados Unidos y con ello, su petróleo y, sobre Cuba y Centroamérica, para
contrarrestar la influencia china y rusa. Las hegemonías de China y Rusia,
necesitan el dominio de Centroamérica para excluir a Estados Unidos de su
influencia en el resto del continente, para ello basta recordar los conflictos
vividos durante la Guerra Fría.
Nota: para ahondar sobre
la geopolítica de América en la Guerra Fría, puede bajar gratuitamente el libro
“Latinoamérica en la Guerra Fría”, de este autor, el cual fue escrito para
entender los conflictos militares de la época y la legitima defensa de los
países latinoamericanos frente la agresión del comunismo internacional.
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