MODELO BUKELE: APLICACIÓN MODERNA DEL PENSAMIENTO DE CARL
VON CLAUSEWITZ, A LA POLÍTICA INTERNA DEL ESTADO.
Por
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra
Editor de PUBLICACIÓNACCION
El “Modelo Bukele”, es presentado como un sistema político
de seguridad único, que garantiza la permanente efectividad del cumplimiento de
la Ley, por medios coercitivos; el encierro o prisión de todo ser antisocial y,
el control de la institucionalidad bajo un mismo criterio, en detrimento de las
garantías Constitucionales o los Derechos inalienables del hombre.
Este modelo es muy bien visto en el extranjero; entre quienes
tienen conflictos sociales o amenazas internas, que provoquen alarma social:
sin embargo, el “Modelo Bukele”, se basa en la guerra continua del Estado,
contra el ciudadano, para beneficio del Gobierno o el poder fáctico; lo que
constituye una perversión en la utilización del “realismo político”, que lleva
a considerar la “guerra, como parte de la política interna”, y el interés
nacional es confundido con el interés de un grupo familiar, por lo que es
conveniente analizar el “Método Bukele” y la conveniencia o no, de su replicación y, las
vulnerabilidades que presenta, en el nuevo contexto mundial.
El uso de la guerra
continua o permanente, para alcanzar fines políticos, es premisa central de la
filosofía política y la estrategia militar contemporánea. La idea de que el
conflicto no es un evento aislado, sino una herramienta de dominación y gestión
del poder político, ha sido abordada de dos formas: la subordinación de la
guerra a la política y, que la paz, es una simulación. El estratega clásico prusiano,
Carl von Clausewitz acuñó el axioma fundamental de esta forma de pensar, en su
obra, “De la guerra”: "La guerra es la continuación de la política por
otros medios". O sea, la guerra es un instrumento, más nunca un fin en sí
mismo.
Solo es un vehículo
violento y explícito, para forzar al adversario a cumplir la voluntad política
de un Estado. Este realismo se basa en los intereses colectivos hacia el
exterior del Estado y no hacia el interior, o sea, nunca en contra de su
ciudadanía, que es de donde nace la legitimación del poder mismo, en el sistema
democrático y republicano, sino en contra de otras soberanías o estructuras
geopolíticas.
Clausewitz sostiene en el
realismo pragmático, que combina la aceptación de los hechos físicos y
objetivos de la realidad, con el criterio de que el valor y la verdad de una
idea, se miden por sus consecuencias prácticas y su utilidad, en la resolución
de problemas. La guerra abstracta o "pura" tiende conceptualmente al
uso absoluto de la fuerza sin límites éticos.
Advirtió que "introducir un principio de
moderación en la filosofía de la guerra es un absurdo". En lugar de
principios éticos, propuso que la naturaleza de la guerra está dominada por
tres fuerzas dinámicas indispensables: 1) La pasión y el odio (vinculados al
pueblo). 2) El juego de las probabilidades y el azar (vinculados al talento del
jefe militar). 3) La subordinación política y la razón (vinculados al gobierno
que dirige el conflicto). Estos tres elementos los podemos distinguir en el
“Modelo Bukele”.
Significa que el uso de la
fuerza hacia el interior de El Salvador, no es un fin en sí mismo, sino una
herramienta extrema que el Gobierno utiliza cuando la gobernanza y
gobernabilidad dentro de la institucionalidad del Estado, impiden los objetivos
propios del Gobernante. La lógica de Clausewitz, en su obra “De la Guerra”,
argumenta que la política es la mente rectora y la guerra es únicamente el
instrumento. Pero advierte que todo conflicto bélico, debe estar subordinado a
un objetivo político claro, lo que, en nuestro caso, son los intereses de
Bukele, su familia y allegados políticos.
Por lo tanto, la guerra
es una extensión del "comercio político". Los medios violentos
cambian la naturaleza de la interacción, pero la finalidad sigue siendo moldear
un nuevo orden político favorable para el vencedor. Esta forma de pensar, quedo
claramente expuesta cuando exigió a la Fuerza Armada, obediencia hacia su
persona y combate a los enemigos internos, lo que ha implicado en la práctica,
la anulación de los Derechos individuales y los Derechos propios del ciudadano.
Von Clausewith, pensaba
que la cabeza del Estado era un monarca y su finalidad esa la unificación del
pangermanismo, una realidad distinta a la nuestra. El “modelo Bukele”, lo
vuelca hacia el interior del mismo Estado, o sea contra sus propios ciudadanos,
en el entendido que la mayoría de los mismos, transgrede la legislación o las
normas de convivencia, establecido por el mismo poder soberano.
Las consecuencias de este
modelo son dos: 1) Una lucha interna que impide el desarrollo social y
económico, por lo que los recursos del Estado son consumidos en su existencia y
no en la satisfacción de las necesidades públicas y subsidiariedad. De la
primera consecuencia se deriva la segunda: 2) Consumo de la riqueza nacional,
sin posibilidad de ser regenerada.
La deuda pública ha
llegado en El Salvador al 92% del PIB, o sea a $ 34,630.96 millones, con un
incremento de 0.48% mensual. Es de hacer notar, que según el estudio “Growth in
a Time of Debit” (Crecimiento en Tiempos de Deuda, publicado el 2010),
elaborado por los economistas de la Universidad de Harvard Carmin Reinhart y
Kenneth Rogoff, establece que toda deuda arriba del 90%, se convierte en una
deuda de altísimo riesgo y frena toda posibilidad de crecimiento económico, lo que
explica que El Salvador, es casi tan riesgoso como Argentina, el país de mayor
riesgo de América. Si modificamos los parámetros, y comparamos recursos
naturales y capacidad productiva latente – industrial y agrícola- (para
Argentina) versus maquila, exportaciones industriales limitadas a Centroamérica
y remesas (para El Salvador), el país con mayor riesgo es El Salvador, por lo
que este país es por su alta densidad poblacional y poseedor de un grave daño
medio ambiental, facilitado desde el Gobierno, un potencial polo de desestabilización
para Centroamérica: todo generado por el “Modelo Bukele”, el cual actúa como un
precursor de todos los conflictos sociales latentes, previamente acumulados.
Los riesgos de adoptar el
“Modelo Bukele” son tres: 1) Crear a mediano y largo plazo mayores problemas sociales,
que los que pretende evitar. 2) Consumir mas recursos que los que la nación
puede producir y 3) Favorecer la emigración hacia lugares donde existe mayor
seguridad jurídica y satisfacción de las necesidades sociales y personales.
P.D.
En las elecciones
internas del partido ARENA, llevadas a cabo el día 26 de julio de 2026, obtuve
la primera posición en las elecciones para Diputados por el Departamento de
Santa Ana, por lo que, luego de las publicaciones realizadas por la Comisión
Electoral Nacional y el Comité Ejecutivo Nacional, hago pública mi intención de
competir por uno de los cinco curules que le corresponden al Departamento de
Santa Ana, en la creencia, que la imagen del partido por el cual participo,
puede reconstruirse y recuperarse, mediante las acciones directas de los
candidatos que hoy aspiran a un cargo público.
En la convicción que el
desarrollo y estabilidad nacional, dependen de la libertad que pueda tener el
individuo y el respeto que el Estado tenga de la propiedad privada, como
extensión de la personalidad. Que el manejo responsable de las finanzas
públicas, es lo que puede garantizar la acción subsidiaria del Estado, sin la
cual, los conflictos sociales tienden a ser más agudos y que sólo, el debido
proceso, puede garantizar la represión de la delincuencia y el combate del
crimen organizado. Espero poder difundir el pensamiento conservador desde las
diferentes plataformas que la ley permite; con la intención de presentar una
alternativa a la realidad que preténdese imponer mediante el “Modelo Bukele”.