Publicación Acción

Es necesario expresar libremente el pensamiento político para el fortalecimiento de nuestro sistema democratico, republicano y representativo.



miércoles, 12 de junio de 2019

LLANTO Y VICTIMIZACIÓN



Por      
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra


De sus desgracias se lamentan los partidos políticos, víctimas de sus propias decisiones: abandono de sus principios ideológicos, por la ambición personal de sus dirigencias. Al mismo fenómeno deben su caída, manifestadas según sus propias peculiaridades, tanto en el FMLN como en ARENA.

El FMLN ha permanecido comunista, de su cúpula hacia afuera y, mediante acciones estratégicas de consolidación partidaria, justifica a su militancia, la tibieza en el ejercicio del poder. No toca en su fondo, al sistema político y económico, permitiendo que su dirigencia, pudiese gozar de las bondades del sistema capitalista y de los beneficios que al erario público se le pueden robar.

Bukele se aprovechó de las situaciones partidarias, posicionándose como líder, al señalar esas incongruencias de los partidos. El FMLN no debió expulsarlo, más se impuso la soberbia de su cúpula, por mantener su control partidario; sólo debió haber sido inhabilitado de sus derechos partidarios: ha sido ésta, lección que ARENA debe aprender sobre el funcionario público disidente. Un funcionario disidente y liberado de su partido, es germen de futuras traiciones.

 ARENA, sintiéndose cómoda con treinta y siete diputados, se acomodó a ejercer poder sólo desde la Asamblea, sin considerar que dicho número, se había logrado gracias a un afortunado fenómeno y no, al fruto de su esfuerzo. Esta fuerza legislativa mayoritaria, brindó a la mayoría de sus diputados, tal bienestar económico, que los ha acomodado y, en vez de atender a la lucha partidaria, sólo atendieron a la lucha interna del partido, cambiando la ideología por intereses. Esta situación, ha causado el letargo político al votante tradicional: el voto duro.



Hoy, el liderazgo en ARENA, mídese por su capacidad de aporte económico al partido y no, por la aceptación de sus ideas o capacidad de conducción:  fue uno de los fracasos de Calleja, al imponerse como candidato. ARENA recibe del Estado, más dinero que otro partido, por el número de diputados que tiene; sin embargo, no tiene ni para pagar los sueldos de los empleados de su propia sede, debe casi la totalidad de la deuda política que recibirá. ¿Cómo podrá sostenerse con menos diputados, sin el subsidio estatal? Tendrá que recurrir a los financistas, pero nadie invierte, en un proyecto que no sea “rentable” políticamente. ARENA, con un mínimo de 14 a 18 diputados, sólo tendría la capacidad política que hoy tienen el PDC o el PCN.

Los despidos, de los parientes de la cúpula del FMLN, consolida, a favor de Bukele, a todos los demás empleados contratados anteriormente por el FMLN, restándole a éste, capacidad de maniobra e inteligencia y, neutralizándolo. Son sólo 400 despidos, contra 40,000 contrataciones anteriores, bastando con mostrar su lealtad a Bukele, para conservar su empleo.

En ARENA no hay claridad:  si no surge hoy, un liderazgo, será un partido anodino. Algunos sugieren que podría recuperarse si los resultados de las elecciones del 2021, fuesen favorables, sin embargo ¿con que gente?; la militancia ha entrado en una fase de apatía y letargo, a diferencia del frente, que se ha pasado en masa a una nueva cúpula y al liderazgo de Bukele.

Si ARENA no retoma sus principios fundacionales, y para su cúpula y estructuras locales no deja de funcionar como un negocio (con inmensos gastos y sin ingresos) está condenado a desaparecer y, no serán alternativas, partidos como “Nuestro Tiempo” las que los que los substituyan, pues sus ideas no son salvadoreñas, sino tomadas de un modelo extranjero de “la nueva era”, que no es compatible con nuestra tradición, sustentadora de los valores humanistas cristianos y la libertad individual. Y no será victimizándonos ni llorando, como lograremos la libertad.

martes, 11 de junio de 2019

LIBERTAD PERIODISTICA EN LA DEMOCRACIA



Por      
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

La libertad de expresión es garantía individual, consagrada en el Art. 6 C.P, pero su función no sería posible sin la libertad periodística, la cual tiene sus principios regulados en la libertad de imprenta, establecidos en la Ley de Imprenta. La mera información de los acontecimientos políticos sin los comentarios políticos, carecerían de forma y sentido, para la opinión pública y no podría funcionar la discusión propia del sistema democrático: trabaría el sistema en favor de quien lo pudiese manipular.

Las amenazas a la libertad periodística son múltiples; debe considerarse que esta libertad, se mueve siempre sobre una delgada línea gris, en una extraña y difícil relación, entre el ser y el deber ser: debe decir la verdad y orientar la opinión pública, pero sin el deber de probar los hechos, con la rigurosidad judicial, ni exponer sus fuentes.

Esta función pública ha tenido en nuestro país y en corto tiempo, sus casos emblemáticos: La Prensa Gráfica, cuya página fue clonada, para que perdiese su credibilidad, Sergio Méndez, que fue expulsado del canal, en donde desarrollaba un exitoso programa de entrevista y hoy, Will Salgado, por denunciar la corrupción en el pasado Gobierno.

La Prensa Gráfica no logró justicia, pues si bien quedó en claro su integridad, están libres los responsables de la clonación de su página. Sergio Méndez, aún tiene su programa de entrevistas, en un medio diferente. Falta ver el desarrollo de la demanda contra Will Salgado.

Nace toda presión hacia los medios de comunicación, desde el momento preciso en que se señala los abusos de poder, ya sea del Alcalde capitalino, del Presidente de la Asamblea o un Ministro de Seguridad. La naturaleza propia de la Democracia, obliga a quien ejerza un cargo público a estar bajo el escrutinio público, pues sus acciones personales o privadas, pueden tener en cierto momento, una incidencia en su vida pública. Jurídicamente, puede separarse el cargo de la persona, de la persona misma, pero en la realidad, no es así y por tal razón existe Probidad, que revisa las finanzas personales del exfuncionario y, se le obliga a declarar su patrimonio antes y después de su función y, esta investigación llega hasta su familia.  

Los políticos se esfuerzan mucho por ocultar su corrupción o su relación con las pandillas y el crimen organizado y, sólo mediante la labor periodística, puede crearse la suficiente presión pública para que los casos sean investigados. Si no fuese por esta, Funes y Saca aún estarían recibiendo honores por haber sido presidentes y, no se habría concluido, que los finiquitos entregados por la Corte de Cuentas, carecen de fundamento. Se exige al medio, que cumpla con la rigurosidad judicial, pero el funcionario mismo, oculta la información y ocupa la presunción de inocencia, para protegerse del escrutinio público.
                                                                                                 
Para presionar a los medios de comunicación, hay muchas formas: imponiendo impuestos al papel, encareciendo su funcionamiento, cambiar las frecuencias, censurar programas, presionar para que no le den espacios pautados, etc.

La libertad de expresión y la labor periodística, son columna vertebral y médula del sistema, por lo que, en la medida que estas puedan ser presionadas y se pretenda manipularlas, así será el grado de autoritarismo que se viva en el país. Una democracia no es mero conglomerado de personas, es el funcionamiento de las voluntades individuales, dirigidas hacia el bien común que no podrá alcanzarse, sin la discusión, generada por los medios de comunicación.