Publicación Acción

Es necesario expresar libremente el pensamiento político para el fortalecimiento de nuestro sistema democratico, republicano y representativo.



sábado, 8 de febrero de 2020

TENDENCIA ACTUAL



Por      
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra


El rechazo a los partidos tradicionales, ya es una sólida tendencia, y no podrá ser revertida; pues la tendencia de las cúpulas partidaria se mantiene igual: consolidación hacia el interior de sus partidos, a costa de la aceptación de su votante tradicional. Sin embargo, esto no consolida o da fortaleza al ejercicio del gobierno actual, pues su consolidación interna depende de la construcción de nuevas redes políticas y de su desempeño como tal.

Los partidos tradicionales, no están produciendo ofertas políticas o soluciones a los problemas nacionales, pues se limitan a realizar una estrategia hacia el interior de sus partidos, que garantice las posibles candidaturas internas, las cuales deben de quedar definidas en los próximos meses, sin percatarse que, sin votantes, cualquier consolidación interna será inútil. Y su triunfo electoral, dependerá del mal desempeño de sus oponentes, que de sus propias acciones. Tal como ha sucedido en la actualidad, con el desbaratamiento del FMLN en las pasadas elecciones.

Un triunfo en ese sentido, sin una alternativa de gobierno diferente del anterior, podrá dar bienestar a sus funcionarios electos, pero no a la sociedad. Pues la sociedad necesita soluciones a los problemas cotidianos.

Da la impresión que ya hay agotamiento en la popularidad del presente Gobierno, debido al problema del agua potable, a la falta de trasparencia en su gestión pública y a la ineficacia gubernamental. La realidad le está alcanzando, pues las personas desencantadas con los Gobiernos anteriores, caen más fácilmente en nuevo desencanto, que quienes ya tienen la convicción que es un gobierno sin preparación alguna, y sin que se pueda esperar nada espectacular de él.

Por esta razón, es que su aceptación mayoritaria se encuentra en el exterior, pues este aún es influenciado por la comunicación que les llega de El Salvador. Otro de los factores a considerar, es de quienes ejercen influencia y hacia donde se ejerce esta influencia, por lo que se puede identificar dos segmentos claros: el de los jóvenes y los adultos que viven de sus propios negocios, son profesionales o asalariados no gubernamentales.

El segmento del joven, sólo desea soluciones tecnológicas a cualquier tipo de problema, pero percibe que las oportunidades se están cerrando, aunque las mantiene en el presente Gobierno, como un rechazo abierto a la corrupción de los partidos anteriores, en los que pesa las acciones de Tony Saca y Mauricio Funes, junto a los funcionarios que les rodearon.

Existe un tercer segmento poblacional, el que es políticamente neutro, pues ya perdió toda esperanza en el sistema y, es quien migra hacia el extranjero, pues ha llegado a un estado tal de precariedad, que su subsistencia está en juego. El asistencialismo del FMLN no pudo detenerlo y ahora todo ofrecimiento carece de significado pues no puede llenar sus necesidades económicas  o de seguridad.

El segmento del que trabaja independientemente o que es empleado no gubernamental, se ha desencantado más rápidamente con el presente Gobierno, pues al estar consciente de la burocracia gubernamental y de la corrupción en la misma, percibe que hay un mal desempeño en el Gobierno.

El señalamiento de los errores políticos de otros ya no es suficiente, es necesario hablar de soluciones concretas. Los partidos que desean emerger, como un remplazo de los partidos tradicionales, no tendrán acogida si se basan sólo en la denuncia o el ataque; el país necesita propuestas reales y efectivas, pues un país con un endeudamiento del 79%, con un Estado de Derecha fallido y con las estructuras del crimen organizado cada vez más fuerte, necesita un cambio total en sus planteamientos políticos.

domingo, 2 de febrero de 2020

DIASPORA, FRAUDE Y CORRUPCIÓN



Por      
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra


El término “diáspora” significa dispersión social, por factores de supervivencia o por expulsión forzada, de su lugar de origen. La diáspora salvadoreña, inicio con nuestro conflicto armado cuando, por los efectos de la guerra, provocada desde el exterior, buscó la paz que aquí se le negaba y, los gobiernos posteriores, no crearon las condiciones adecuadas de desarrollo, pero sí, una red de corrupción y manipulación política.

La razón política del presente Gobierno, debería ser resolver tal situación; contrariamente, la diáspora ha aumentado en los últimos meses y, lo peor, es que se le asocia con el crimen organizado, estigmatizando así, a nuestros ciudadanos, por su extrema pobreza. En el presente, adviértase la lucha por señalar a corruptos: es distracción para ´preservar otra corrupción, sin cambio alguno, en el país.

Desde el 2013, las estadísticas muestran una emigración de 300 personas diarias, número que se ha mantenido constante. Cada migrante es un salvadoreño a quien el Gobierno le ha fracasado en su función básica: proveerle condiciones para que su vida se desarrolle en progreso humano, armonizando la vida individual con el conjunto, siendo base, la libertad.

Los efectos del conflicto armado, impidieron que terminado éste, las pandillas pudiesen ser combatidas en su forma inicial: el FMLN y Mauricio Funes, les dieron sentido político: por lo cual, podemos observar en éstas, una evolución diferente a las que tienen las maras hondureñas; aquí se han convertido en entes políticos, permeando la vida electoral y, condicionándola en su control territorial.

Las pandillas impulsan la migración hondureña, como una forma de “servicio” con el cual trasladan a las personas, y manipulan las condiciones internas, por que habiendo más pobreza e inseguridad, poder justificar sus “servicios”. Aquí, impulsan la migración para lograr control territorial y, obligar al político a negociar con ellas, una cuota de poder, que garantice su impunidad en las operaciones cotidianas.

El presente Gobierno busca servirse electoralmente de la diáspora, pues su número hasta el 2017, según datos de la ONU, era de 1,559,924, equivalente al 23.7% de la población en ese momento; cuando el 89.32% de la población está en Estados Unidos, 3.36% en Canadá y 1.28 % en Guatemala. El resto está disperso en el mundo. Esta dispersión permite al Gobierno, pretender promover el voto electrónico, en el exterior, lo cual facilitaría un fraude electoral, pues este método, facilita dicho fraude, así ha sido señalado en Alemania, Argentina y España. Así, mientras no quede en firme la forma de votar en el exterior, o circunscribir su ejercicio al territorio nacional, se estará expuesto a dicha forma de fraude, la cual legitimaría las posiciones del Gobierno, que manejaría esta votación.

Para los gobiernos presente y pasado de este país, cada salvadoreño que emigra es un fracaso en su quehacer ciudadano. El envió de remesas, favorece la economía, la cual por esto debería crecer, contrariamente, se deprime debido a las mismas acciones que realiza el Gobierno: asistencialismo, restricción a la actividad privada y fomento a la inseguridad.

Ningún país es responsable de nuestros desatinos políticos, ni debe intervenir para corregirlos, sin embargo, se ha creado la idea de que los extranjeros si, son responsables por “la explotación de los países ricos a los pobres” o que “el problema es por la mala distribución de la riqueza”. Aún la riqueza, producto de los recursos naturales: petróleo, oro, plata, carbón y hoy litio, se crean por si solas, son producto de un trabajo e inversión previa, lo que nos indica que mientras no se favorezca el trabajo y la paz necesaria para realizarlo, el salvadoreño continuará emigrando y los políticos corruptos seguirán favoreciéndose.