Publicación Acción

Es necesario expresar libremente el pensamiento político para el fortalecimiento de nuestro sistema democratico, republicano y representativo.



miércoles, 6 de mayo de 2020

LEGITIMACIÓN DE LO INCONSTITUCIONAL



Por      
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra
Editor de PUBLICACIÓN ACCION 

Los Decretos legislativos de los días anteriores, encubren una inconstitucionalidad y, facilitan el máximo desfalco a la nación, quebrando la institucionalidad y destruyendo la capacidad de resistencia nacional.

Pretender encubrir un régimen de excepción, por medio de una ley, es fraude de ley, pues si invocando ésta, se coartan la libertad individual, de alimentación y el derecho al trabajo, a nivel nacional, dejando a decisión de una institución de Gobierno, decidir sobre dichos Derechos, sin la intervención del Órgano Judicial y Ministerio Público, implica la aplicación del Art. 29 Cn. (suspensión de garantías individuales o régimen de excepción). Más, si para lograrlo, se ha recurrido a negociaciones fuera del protocolo legislativo (registro de la negociación o de argumentos expuestos), tenemos un rompimiento constitucional.

Teniendo claro ya, el rompimiento constitucional, cabe analizar las posibles razones internas para generarlo y, sus repercusiones internacionales. Internamente, pretende encubrir el desfalco de fondos públicos, pues la emergencia nacional, permite que el gobierno maneje a su antojo, todo gasto, endeudándonos hasta más allá, de nuestras posibilidades. Si quiebra la Economía, desaparece toda capacidad de resistencia social, generándose una sociedad sumisa, dominada por hambre y miedo, a la voluntad de un tirano.

El evitar que el cuerpo social pueda opinar y, evaluar las medidas sobre la pandemia, permite el desfalco a las finanzas del Estado, pues mientras exista la emergencia nacional, los controles que da la LACAP, serán inútiles y, más aún, si las restricciones que se mantienen, imposibilitan la libre contraloría ciudadana. Los robos de Saca y Funes, fueron insignificantes, hoy, tiene nexos con Bukele, toda empresa que aún funciona.

Debemos hoy, $ 24 mil millones de dólares, que eleva nuestro endeudamiento al 90% del PIB, siendo muy riesgoso para los inversores, comprar las nuevas emisiones de Bonos soberanos y, la solicitud de dinero, sigue incrementándose. Muy probablemente, el Gobierno se verá en iliquidez a partir del mes de octubre, obligándose a volverse más activo en el juego de la geopolítica mundial, para conseguir donaciones o satisfacer la creciente necesidad de liquidez. Los salvadoreños ya olvidaron los efectos de no pagar la deuda externa. El General Maximiliano Hernández Martínez pago la deuda, para recobrar la soberanía nacional. Si hay iliquidez, el Gobierno reservará   los dólares para las importaciones y usará el colon como moneda local, lo que generaría una hiperinflación.

El dinero que como ayuda ha ofrecido el Gobierno a la ANEP, no podrá entregarse si no se colocan los Bonos en el exterior y, esta “ayuda”, podrá concretarse hasta el próximo año, pero las empresas lo necesitan hoy, pues el 30% de ellas ha quebrado. Estas acciones tienen el fin de quebrar la capacidad de resistencia política, y fortalecer el autoritarismo de Bukele; a la larga, los impuestos los ahogarán. El IVA como mínimo, tendrá que subir al 18% y las propiedades que dis ociosas, tendrán que ser vendidas o enajenadas en favor del Estado.

Cada centavo que el Gobierno gasta, lo ha producido la economía nacional anteriormente y las medidas populistas implementadas, tienen por fin, destruir la capacidad productiva y cortar su resistencia social, hasta el punto de aceptar cualquier medida, tal como se ha hecho hoy.

Hoy pueden vislumbrarse cambios en la educación, cuando el Gobierno propone una moratoria en el pago de los colegios privados, pues estos, que viven en situación económica crítica, por las exigencias del Ministerio de Educación, tendrían que cerrar. Todo en conjunto, nos obliga a preguntarnos ¿realmente a donde nos lleva el Gobierno?, por hoy, para consolidar su autoritarismo ha comprado a muchos diputados y destruido nuestras instituciones políticas.

domingo, 3 de mayo de 2020

DOS FRENTES



Por      
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra
Editor de PUBLICACIÓN ACCION 

Claro es, que el Presidente Bukele, está sosteniendo a la vez, dos frentes: el interno, luchando por el dominio político que sobrepasa las medidas de la pandemia y, el frente externo, contra los señalamientos internacionales, por sus acciones dictatoriales sobre la población. Ambos frentes, están íntimamente relacionados, con un resultado incierto, pues en el frente interno, lucha contra el normal desarrollo social de la nación y su orden constitucional y, en el externo, contra el sistema democrático de Occidente.

Las medidas contra la pandemia son de salud pública, sin alterar derechos y obligaciones de los particulares o, alterar el sistema político. Las proyecciones mundiales sobre muertes, se han reducido, por las medidas de salud pública (distanciamiento social y sanitizacion) hasta el grado de disminuir la proyección de fallecidos: Alemania esperaba, con una población de 83.02 millones de habitantes, cerca de 3 millones de fallecidos, pero han muerto 6,091 personas. Igualmente ha sucedido en Perú: un total de decesos de 1,286, con una población de 31.99 millones. Nosotros hemos tenido 11 muertes, con 6.42 millones de habitantes. Por lo que ninguna de las proyecciones iniciales, se ha cumplido, gracias a las medias sanitarias tomadas en cada país.

La ayuda de $ 300.00, no tuvo objetivo sanitario sino político: de no ser así, se hubiese enfocados en los mayores en riesgo o entre quienes padecen enfermedades terminales. Nuestros registros públicos son muy precisos para determinar la edad y quienes tienen enfermedades de riesgo: diabetes, cáncer, insuficiencia renal etc., sin embargo, la ayuda se dio con fines electorales; así se enfocaron en la gran empresa y, la clase media, para hacer restrictivo el trabajo y, de igual forma se ha entorpecido el trabajo agrícola.

Tales hechos han creado una nueva realidad política pues, el Presidente Bukele se ha enfocado en parar el dinamismo de la sociedad, para “encausarla a sus fines”; por lo que, los partidos políticos actuales, han perdido vigencia como oposición; muchos apoyan a Bukele, en sus objetivos políticos: sea para conseguir un beneficio que les permita seguir usufructuando sus cargos o, para que les financie sus campañas futuras. Otros, se le han distanciado, pues temen que, si le apoyan, perderán el voto de sus seguidores o. porque reconocen que el Orden Constitucional, les garantiza un mayor bienestar sobre el que puede ofrecer el autoritarismo.

Esta nueva realidad política, da relevancia a los gremios y entidades cívicas y, un papel más activo en la política, pues encarnan la verdadera voluntad de la sociedad, aunque como tales, no puedan alcanzar el poder, como lo hace un partido, pero pueden ser una nueva plataforma electoral.

La sociedad está dividida: hay quienes creen aún en Bukele, porque ven en él, un asistencialismo que les beneficia: como contraparte, están quienes necesitan que el sistema les permita trabajar, acorde a sus posibilidades y aspiraciones. A mayor dependencia o aceptación del Orden Constitucional (sistema), mayor rechazo a Bukele y, mayor es su aceptación, a mayor rechazo al sistema.

Las medidas de Bukele, cada vez más restrictivas, le tildan como un tirano o autócrata, distanciándolo cada vez más, de la aceptación internacional, pasando en un año del más “cool” a dictador. Esta situación bloqueará de muchas maneras la economía y ayuda al país, pues toda tiene que pasar por el Gobierno y, hasta ahora, ha impedido que haya una acogida favorable a los Bonos soberanos nuestros.

Por esto, Bukele está sosteniendo dos frentes y, dependerá de la capacidad del sistema para resistir a sus pretensiones, para que la presión internacional, le haga ceder o, aceptar abiertamente, la ayuda de países dictatoriales. Un peligro en ciernes es la emigración masiva.