Publicación Acción

Es necesario expresar libremente el pensamiento político para el fortalecimiento de nuestro sistema democratico, republicano y representativo.



miércoles, 19 de enero de 2022

¿QUÉ PASARÁ?

 

Por

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓN ACCION 

 

¿Qué pasará cuando la izquierda comprenda que Bukele, a quien apoya, está contra sus principios? ¿Qué pasará cuando GANA y NUEVAS IDEAS entiendan que han sido utilizados, sin lograr cambios, destruyendo sólo a los opositores de Bukele, favoreciendo a millonarios extranjeros y políticos oportunistas? ¿Qué pasará cuando los Alcaldes y sus Consejos renuncien a sus partidos políticos, sin lograr los proyectos reclamados para sus municipios? ¿Qué pasará cuando los políticos, que ahora apoyan a Bukele por dinero, no lo reciban? ¿Qué pasará cuando sólo haya dinero para pagar a soldados y policías y, el resto de los empleados públicos, no puedan cobrar dinero físico o con respaldo? ¿Qué pasará cuando el Gobierno haya despilfarrado los fondos de pensiones?

 

El núcleo partidario de Nuevas Ideas, procede de los cuadros del FMLN, con fuerte ideologización de pensamiento de Izquierda: se sumó a dicho partido, en reclamo a la cúpula del FMLN, por la gobernabilidad, que éste mantenía, desde los Acuerdos de Paz. Pensaron que Bukele, era la continuidad de la lucha revolucionaria y, llevaría al poder las ideas de Izquierda; se planteó así, la propaganda de Bukele, hacia el interior del FMLN, debilitando el poder de su cúpula, y fallando en el intento de tomarse dicho partido. Mientras que para el gran empresariado, se presentaba como organizador de grandes negocios.

 

Pero ese núcleo, fuertemente ideologizado, está siendo utilizado como factor secundario en el Gobierno (empleados públicos), que en algún momento tendrán que reaccionar cuando adviertan que sus acciones, sólo benefician a millonarios extranjeros y, a la cúpula del Gobierno en la forma más pura del mercantilismo y, que cada acción gubernamental, va tendiente a perjudicar a cada salvadoreño.

 

Hasta las acciones más pequeñas, van encaminadas a dañar a la población: al suprimir el FODES se condena a la indigencia a las Municipalidades pequeñas y éstas, se ven en la necesidad de poner impuestos hasta a las tortilleras o, cobrar por parquear en la acera frente a su casa. Se deja sin medicinas al Seguro Social y el Ministerio de Salud, inocula a la población, con vacunas vencidas.

 

Los Alcaldes y sus Consejos, son inducidos a renunciar a sus partidos políticos, para poder calificar para las obras municipales y donde GANA o Nuevas Ideas, han perdido dominio político, será substituido por la pseudo-oposición, iniciada por el Gobierno. Si un ex funcionario, se ve obligado a renunciar a su partido, pero ingresar a otro nuevo, para no ser investigado o, ir a la cárcel, no asegura lealtad alguna, solo resentimiento, venganza y odio.

 

Si el descontento generado por el Gobierno, ha sido el catalizador de marchas multitudinarias, pese al control policial y militar, en derredor de San Salvador, ¿Qué pasará al crecer el descontento general, sin poder manifestarse libremente? Habrá en el país, catorce manifestaciones simultaneas. Y viene la siguiente pregunta: ¿El Gobierno decretará en esos días, toque de queda, so pretexto de la pandemia? ¿Tendrá suficiente fuerza para evitar el descontento y su manifestación, si la sociedad, no ve sus ingresos incrementados, pero sí, la inflación, con desabastecimiento de la canasta básica?

 

El Gobierno, ha cambiado la legitimidad, por la mentira y la propaganda populista, basada en el engaño: proponer grandes ganancias a los ancianos, si usan el Bitcoin, en vez de asegurar una pensión digna, devolviendo el dinero que el Gobierno ha tomado, en base a la Ley (hecha por ellos mismos) de los fondos de pensiones y, devolver la rentabilidad que originalmente se planteó.

 

Nayib Bukele, forjó afilada bayoneta, contra los partidos tradicionales y, se está sentando en ella, cuando el país, necesita estabilidad.

domingo, 16 de enero de 2022

OFICIALISMO RECLAMA JUSTICIA

 

Por

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓN ACCION 

 

El oficialismo, a 30 años de los Acuerdos de Paz, asegura que el conflicto armado fue farsa entre el FMLN y el Estado y, exige la justicia que no se logró, al ponerle fin; por lo que tienen que verse sus acciones presentes, como la continuación del conflicto, luego de larga tregua, pactada entre las partes. Asume hoy el Gobierno, una posición que ninguno de los contendientes pasados (la insurgencia o el Estado), desearon continuar, pero sí, asegura al mismo, el poder absoluto, en un ejercicio arbitrario, que sólo es beneficio para sí mismo y para millonarios extranjeros. Siendo arrebatados a sus ciudadanos, la riqueza y el dominio sobre el Estado de El Salvador.

 

El pasado conflicto armado, es considerado un conflicto interno internacionalizado, o sea, que los factores internos, fueron alimentados y sostenidos, por un conflicto mayor, entre potencias (Guerra Fría). Pudo darse fin a nuestro conflicto, sólo hasta que sus abastecedores desde el exterior, acordaron ponerle fin: así, púdose consolidar la paz. Sus víctimas fueron 11,000 efectivos militares y 40,000 insurgentes, todos fallecidos por efecto de las armas y 10,000 mutilados por minas terrestres. Sus testigos son más de 250,000 personas que causaron alta durante esos años y 100,000 insurgentes, entre combatientes y estructuras de apoyo logístico,

 

Estados Unidos, China y la Unión Soviética, siniestraron armas, dinero y conocimientos; nosotros en la región centroamericana, fuimos sólo un peón. Las estrategias de contrainsurgencia, aprendidas en Vietnam, fueron empleadas aquí y, las tácticas insurgentes depuradas por el General Giáp en Vietnam, fueron también practicadas aquí, adaptadas a las estrategias recomendadas por el guerrillero brasileño Carlos Marighella y el terrorismo filipino.

 

Nuestro conflicto armado, fue crisol en donde ideas y personas vinieron a luchar. Esa realidad, el Gobierno la niega hoy, para asumir la continuidad de la lucha, pero en su beneficio y procurando ser parte, de una nueva contienda geopolítica entre potencias: hoy con China y Rusia, contra Estados Unidos, la Unión Europea e Inglaterra, por el dominio de la tectología y el comercio global.

 

Por esa razón, vemos un enfriamiento de nuestro Gobierno, con Estados Unidos y, un amistoso acercamiento a China. Procura justificar sus abusos de poder, señalando los problemas de Estados Unidos. Con la finalidad de justificar su autoritarismo, responsabiliza a otros,  de la incapacidad del Gobierno y de nuestros males.

 

El sobre endeudamiento durante la pandemia, era soportable, si no hubiese habido despilfarro que ha servido para el lucro de personas, en el Gobierno. La economía no habría sufrido tanto con un confinamiento tan largo. La prevención individual, fue substituida por el confinamiento, sin que se pudiera evitar el contagio. Hoy tenemos contagios, limitados sólo por la prevención. Corremos el riesgo de caer en un impago, por la falta de transparencia en los manejos de los fondos públicos y, la incapacidad del Gobierno, para honrar nuestros compromisos como nación.

 

La esperanza del Gobierno, es que extranjeros particulares, tomen el Bitcoin como la nueva industria de oportunidades, como fue la minería de oro en el pasado, para que vengan a enriquecerse e imponer sus leyes (como ya lo han dicho), beneficiando sus bolsillos y del Gobierno y no, del Estado salvadoreño.

 

El Gobierno confía en la nueva lucha geopolítica entre potencias, para poder tener un sostén extranjero, cuando en el país, el Gobierno, ya perdió su legitimidad. Esto nos lleva a nueva fase de incertidumbre; la generación que vivió y participó en el conflicto armado, no quiere para la presente generación, un nuevo conflicto, pero que tendrá que vivirlo, por los ánimos de lucro y poder del presente Gobierno, si quiere recuperar su libertad.