Publicación Acción

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martes, 6 de junio de 2023

ARRASTRADOS A LA GUERRA

 

Por

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓN ACCION 

 

La guerra es un conflicto armado entre dos o más países o facciones y no, cuando el Estado impone orden social, en base a la Ley o la necesidad pública, tampoco hay guerra, cuando el Estado, mediante sus controles institucionales, persigue el cohecho y se aplica la contraloría pública.

 

El Presidente Bukele, en pocos meses ha llamado dos veces a la guerra: primero, contra las pandillas, como si no fuese obligación del Estado, mantener la paz pública, en cumplimiento del Estado de Derecho, según lo indica la Constitución. Ahora llama a la guerra contra la corrupción, sin perseguir la que hoy, realiza el gobierno, pero lo endereza contra sus rivales políticos y comerciales. Estamos siendo arrastrados a una verdadera guerra.

 

La amenaza de extinguir 262 municipios y crear 44 nuevos, implica la derogatoria tácita del calendario electoral y, la suspensión de las elecciones. La supresión de diputados implica la modificación del pluralismo político y, una nueva estructura representativa nacional, muy diferente de la actual, cuyos principios se desconocen, pero deben de estar enunciados en el nuevo proyecto de Constitución, desconocido por la totalidad de la nación salvadoreña pero del cual, ha insinuado el vicepresidente, Félix Ulloa.

 

Dichas modificaciones, acarrearán un cambio en todas las legislaciones: electoral, municipal, tributaria, incluyendo los registros de ciudadanos y lo relacionado con las disposiciones sobre el uso del suelo, la planificación urbanística y, todo lo relativo al Centro Nacional de Registro, provocando confusión en los catastros, pues la nueva distribución, no ha tomado en cuenta los límites arcifinios, sino intereses políticos del Gobierno.

 

Esta situación ha creado dos facciones: la que procura la destrucción de la nación, para sumirla en un caos de autoritarismo y, quienes desean el orden y la estabilidad para lograr el desarrollo humano. Por esta razón, el presidente Bukele,  arrastrando está al país, a una guerra.

 

Su popularidad ha descendido a un 40%, razón que le impulsa a realizar actos, cada vez más teatrales y descabellados, como arrastrarnos al caos, mientras se asegura un Régimen de Fuerza, que procura mantener, satisfecha a la tropa, pero rompe la unidad con la oficialidad: situación, que puede volver inestable la verticalidad del mando.

 

Uno de los propósitos de beneficiar a la tropa y no, a la oficialidad, es quebrar esa disciplina, con la intención de que la tropa, sea política y leal, a los intereses de quien le paga, e incita a romper la apoliticidad de la Fuerza Armada. Veteranos, activistas del oficialismo, han abogado por la participación política de la tropa, sin atender a la función institucional de la Fuerza Armada.

 

Este desorden, que ha dejado en suspenso todas las candidaturas y la participación política de los partidos políticos, hace irrelevante toda discusión sobre las candidaturas presidenciales, diputados y alcaldes. Una situación que obliga a todas las fuerzas a aglutinarse en dos posiciones diametralmente opuestas: quienes defienden la Constitución y quienes defienden el autoritarismo.

 

El oficialismo, busca en este tiempo, formalizar el mayor número de partidos políticos que respondan a los intereses de Bukele, que son claramente identificables, pues son los únicos que poseen los medios para una campaña política tradicional: fiestas, transporte, acercamiento a comunidades con láminas, camisetas y activismo político pagado.

 

La creencia de un cambio político por la vía electoral, ha finalizado y la confianza de que un solo candidato pueda aglutinar a la oposición, también se ha desvanecido, lo que nos arrastra a una confrontación entre dos facciones: el resultado, dependerá de la capacidad de cohesión de la oposición y, la capacidad de mantener la estabilidad económica del país, por parte del oficialismo.

sábado, 3 de junio de 2023

TAQUIYYA O KITMAN

 


Por

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓN ACCION 

 

Taquiyya o kitman (para los chiitas), es expresión islámica: significa, cuando se está en peligro, es el acto de disimular la fe, o como lograr los objetivos impuestos por Dios, sean espirituales, personales o de gobierno. Es justificación del engaño. Tal concepto, puede aplicarse a las propuestas de Nayíb Bukele a la nación, sobre la reducción de municipios, diputados y, de su lucha contra la corrupción.

 

La disminución de las municipalidades, degradándolas a distritos, o receptores administrativos, extingue al municipio, pues destruye su esencia local y. su existencia política. Las propuestas, reflejan un reordenamiento político en el cual, se extinguen aquellos municipios, en donde la intención de voto, mostró un rechazo al oficialismo.

 

Al no aumentar el número de concejales en las Municipalidades ampliadas, se resta la participación política adversa, obligando a diluir la oposición; sin tomar en cuenta, la necesidad de emplear mayores recursos, que los opositores tienen que gastar, en la campaña electoral y, cuyas fuentes, son ya restringidas por el oficialismo.

 

Igualmente sucede con la disminución de Diputados, pues ya no es claro, si el sistema de reparto proporcional de cocientes y residuos se mantiene o, sí habrá cambio. Si nos guiamos por las declaraciones del vicepresidente Ulloa: los residuos parecen desaparecer y será por cociente, según la población, pudiendo necesitar hasta más de 100,000 votos por Diputado, lo que nadie ha podido alcanzar a la fecha, por la multiplicidad de corrientes ideológicas y de partidos políticos en contienda. Las municipalidades serán gobernadas por Decreto.

 

Esta situación obliga a revertir el calendario electoral ya establecido, pudiendo darse dos situaciones: 1) Se retrasan las elecciones o, 2) Se realizan en tiempo, con desorganización. En este segundo caso, no se sabría cuales cargos de elección pública serán ocupados o se suspenden las elecciones internas, para aducir posteriormente ante la Sala de lo Constitucional, ilegalidad en su nombramiento. En ambos casos, es muy probable que sean suspendidos el FMLN y ARENA, cuyas fuerzas, por el rechazo al oficialismo, se han visto renovadas y, la imposibilidad de los partidos minoritarios, a poseer estructuras nacionales, imposibles de formar, bajo un Régimen de Excepción.

 

La guerra contra la corrupción, iniciada contra Alfredo Cristiani, encubre antiguas rencillas económicas, entre dos grupos empresariales, dedicados a la fabricación de medicamentos, pero conlleva una amenaza al alto sector empresarial: “estás del lado del Gobierno o, confisco tus bienes, tildándote de corrupto, persiguiéndote internacionalmente”. Lo cual es muy importante al momento de evitar que el financiamiento electoral, llegue a partidos no relacionados con el Gobierno.

 

En un noticiero - por breves segundos -, se le escapó a un auxiliar Fiscal, mencionar el apellido “Calleja”, como un empresario relacionado con “Cristiani”, pero bien pudo decir “Regalado”, “Kriete”, “Quirós” o “Poma”, en aplicación de lo ya publicado por “PlazaPublica” (Guatemala) en el 2021, en el que se hace mención, de la estrategia de Bukele, de dividir al alto empresariado y, en donde se puede leer “El presidente Bukele invitó a reunirse a algunos empresarios. Hoy unos se sienten usados y se alejaron; otros se quedaron cerca, porque eso beneficia a sus negocios”. Sin embargo, la tendencia del oficialismo, ha sido devorar luego a sus socios secundarios o de ocasión, fin que tendrá inevitablemente, el alto empresariado nacional.

 

El engaño ha sido la norma del presente Gobierno: al suprimir las municipalidades, ha atentado contra los localismos y el sentimiento más fuerte del nacionalismo, por lo que al disiparse el espejismo del ahorro, que implica el despido de autoridades locales, sin que puedan tener satisfacción, las necesidades administrativas que da la municipalidad, el resentimiento será mayor y muy difícilmente, podrá el Régimen de Excepción, ser amenaza suficiente, para evitar una desestabilización nacional.