Publicación Acción

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domingo, 23 de marzo de 2025

EXTERNALIZACIÓN, SOBERANIA Y RESPONSABILIDAD


 

Por     

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓNACCION 

 

Analistas oficialistas, exponen que la “externalización” de los servicios carcelarios salvadoreños (ofrecerlos al servicio de potencia extranjera), es una forma de industria estatal lucrativa para el país; beneficiosa para la seguridad global y acorde con la política norteamericana, de la que espera El Salvador, provenga ayuda diplomática internacional. Esta nueva política carcelaria merece un análisis, pues presenta muchos problemas, de los cuales, se derivarán responsabilidades para los funcionarios salvadoreños.

 

La “externalización” es un concepto económico, que se describe como “encomendar la realización de tareas o servicios propios a otra empresa”. La detención, reclusión, o internamiento, es la privación temporal de la libertad de una persona por parte de una autoridad competente, por lo que es un acto exclusivo de la soberanía de un Estado. Esto implica que solo el Órgano Judicial, puede ordenarlo o se inicie por un acto administrativo para luego judicializarlo.

 

Si la prisión de los deportados, se originó en Estados Unidos de forma administrativa, pero un Juez Federal, emite una resolución sobre su no deportación, es que el Órgano Judicial estadounidense considera que están sujetos a la jurisdicción de Estados Unidos, aunque dicha resolución fuera materialmente incumplida.

 

Si los deportados volaron en nave con bandera de Estados Unidos, hasta que pisaron suelo salvadoreño salieron de la jurisdicción de dicho país, y es en ese punto donde las cosas se complican. En Estados Unidos hay consenso en que dichas personas fueron “depositadas” en El Salvador, o sea, siguen a la orden de Estados Unidos, pues si no fuera así, al pisar suelo salvadoreño, su libertad estaría garantizada.

 

Al ser su prisión, a petición de un Gobierno extranjero y continuar esta en el país, se da la externalización del servicio carcelario, o sea estas personas están detenidas contra la legislación salvadoreña y por disposición de la norteamericana, con la consecuente responsabilidad no solo de la detención, sino de lo que les suceda en El Salvador, la responsabilidad va desde los funcionarios salvadoreños hasta los funcionarios estadounidenses, por lo que se les puede aplicar la Ley de Estados Unidos a nuestros ciudadanos que han participado en esta situación. En El salvador, es un caso de “Plus Super Omnia” (poder superior a la soberanía) y en Estados Unidos de “Rusticis pro exccesu imperii” (responsabilidad por exceso en el ejercicio de la soberanía), en ambos casos, los antecedentes sólo se encuentran en el Derecho antiguo.

 

Esta situacion claramente ilegal, tiene como razón un pago, por lo cual, El Salvador, al alquilar sus cárceles, alquila una función soberana y el funcionario, en su carácter personal adquiere responsabilidad de Crímenes de Lesa Humanidad, en responsabilidad directa con quien le ha contratado.

 

Las razones por las cuales Nayíb Bukele realiza acciones de este tipo, es para que se olvide que ha ofrecido a China ser parte de la Ruta de la Seda; a Rusia, ser parte del desarrollo nuclear en Centroamérica junto a Nicaragua; a ofrecido a inversionistas ser el centro de la explotación de la criptominería usando energía de los volcanes; a asegurado a canadienses la explotación de oro y plata y a los salvadoreños, proyectos de inversión financiera por medio del Banco Central de Reserva.

 

La realidad bajo estos proyectos fantásticos es que tenemos: oficiales estudiando con el Ejército Rojo de China, asimilando su visión militar antinorteamericana; el país utiliza su economía para el lavado internacional de activos; y que sin el Régimen de Excepción sería imposible ejercer la gobernanza, pues es un país coaccionado. La economía colapsa por las decisiones manadas por el Gobierno.

 

El Gobierno salvadoreño necesita hacer de la internación, su modelo de Gobierno y desarrollo económico.

 

 

martes, 18 de marzo de 2025

CONFERENCIA DE MUNICH, TRUMP Y EL SALVADOR.

 


 

Por     

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓNACCION 

 

La Conferencia de Múnich de 1938, parece que esta por repetirse, con nuevos actores: potencias decidiendo sobre la soberanía de otro en desventaja geopolítica, al tiempo que  El Salvador, ya es parte activa de la política interior de Estados Unidos y claramente se decide por él.

 

La Conferencia de Múnich, trato de establecer el “Heartland” o espacio vital alemán, lo que evitaría, que posteriormente Alemania, expandiera su territorio. Se decidió sobre los Sudetes, que pertenecían a Checoslovaquia, que no debería ser parte de la negociación entre Alemania, Italia, Francia e Inglaterra. La justificación de la conferencia fue mantener la paz europea, ante una Alemania rearmada, que exige la reivindicación de sus derechos como potencia. Once meses después, luego de un ataque de falsa bandera, se invade el corredor de Dánzig, en Polonia y hace inevitable la Segunda Guerra Mundial.

 

Para prevenir un nuevo choque entre potencias durante el desarrollo de un conflicto, Alemania y la Unión Soviética acordaron un fuerte intercambio comercial y repartirse Polonia, que seria invadida conjuntamente; así se logró al pacto Ribbentrop-Molotov, firmado el 23 de agosto de 1939. Y el 22 de junio de 1941 Alemania invade la Unión Soviética por sus recursos.

 

En situación similar se encuentra hoy el mundo: las potencias, para evitar una confrontación mayor, ceden los derechos de otros, buscando la contención. Hoy posiblemente se decidirá el destino inmediato de Ucrania y el futuro de Europa a largo plazo. Rusia pretende reconstruir el antiguo imperio soviético, basándose en el poder nuclear, mientras que su economía y poderío militar convencional, está al borde del colapso.

 

Para una potencia nuclear, que posee el segundo ejercito del mundo, no poder conquistar a su vecino en tres años, es una derrota y depender del comercio con China e India y armas de Irán y Corea del Norte, es una mayor derrota. Por lo que ahora, para recuperarse, amenaza con guerra global y exige por la negociación con un tercero, los objetivos no alcanzados.

 

Estados Unidos está amenazado ya por Putin, quien ha desconocido la venta de Alaska en 1867, por lo que se establece a futuro dicha reclamación ya sea por vía de negociación, juridicial o la fuerza. Si Putin exige los territorios ucranianos y sus fuentes de energía como base para una negociación, es que la explotación conjunta de minerales entre Ucrania y Estados Unidos, también es sujeta a negociaciones futuras. Una tregua sin posibilidades de recomponer las fuerzas ucranianas, pero si las rusas, solo augura una ruptura de hostilidades.

 

Al mantenerse la ayuda europea a Ucrania, y Estados Unidos negocia con Rusia, se obliga a presionar a Europa, en favor de Rusia, quien pretende romper la unión continental europea para recuperar Polonia y los países Bálticos; si esta amenaza no fuera real, no se estarían armando dichos países y preparándose para un conflicto.

 

Una situación de este tipo, aislaría más a Estados Unidos, sobre todo si su industria militar especializada no produce lo suficiente para sufragar sus gastos de investigación. Para Europa, Estados Unidos ya no es un socio confiable, como ya no lo es para México y Canadá.

 

Responsabilizar a Irán de la respuesta de los hutíes yemeníes, es abrir una nueva puerta de responsabilidades internacionales entre naciones, pues si los hutíes, responden a Irán, e Irán es socio de Putin en la guerra “proxi” contra occidente, Putin sería el responsable y si agregamos la relación de dependencia económica con China, Xi Jinping, seria el responsable de lo que hagan los hutíes. Este concepto es la responsabilidad del mando, según la deconstrucción “Woke”, tan criticada por la administración Trump, pero ahora la aplica.

 

La estabilidad mundial durante la Guerra Fría, fue gracias al globalismo impulsado por Estados Unidos, en la que, desde las Naciones Unidas, el FMI, AID y otras organizaciones exclusivamente norteamericanas, procuraron fomentar la cooperación internacional que, a la larga, redundaban en solidaridad con Estados Unidos y colaboraban en su defensa. Por tal razón los diferentes conflictos en Latinoamérica durante esa época, fueron para disputar el área de influencia de Estados Unidos, consolidado en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).

 

En la medida que Estados Unidos se retire de la OTAN y de todo organismo internacional, se aislara y sus enemigos superaran a sus aliados. Hoy El Salvador, al recibir a deportados, supuestamente del Cartel de Aragua; ha puesto las cárceles salvadoreñas al servicio directo del Ejecutivo norteamericano, violando principios de territorialidad y soberanía. Al recibir a estos prisioneros, cuya situación sigue siendo debatible en Estados Unidos, El Salvador se vuelve parte de la política interna de Estados Unidos, no siendo el Gobierno salvadoreño un socio confiable, pues apenas se reciben los primeros deportados y  ya se exige más dinero para mantenerlos recluirlos, presentándolo como como la nueva “industria de servicios” que El Salvador pone en el mercado mundial y con el que espera sufragar los gastos de gobierno.

 

El orden internacional basado a los intereses nacionales, expresados en acuerdos y fundados en la libre determinación de los pueblos, garantiza la paz. Si una potencia busca generar guerras “proxi” o  invadir un país para realizar sus propios objetivos nacionales, altera la paz y solo cederá ante la fuerza colectiva de los otros estados ejercida bajo el principio de legítima defensa.