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viernes, 21 de agosto de 2026

¿QUIEN VIGILARÁ A LOS VIGILANTES?

 


Por     

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓNACCION 

 

El concepto latino “Quis custodiet ipsos custodes”, se aplicó inicialmente en el Derecho Civil, para referirse al encargado de preservar la fidelidad conyugal, que puede provocar la infidelidad o como dice el dicho popular “amarrar al perro con chorizos”, luego se aplica modernamente a todo sistema de contraloría institucional y trata, sobre el principal problema político del sistema democrático moderno: ¿Quién vigilará a los vigilantes?, por lo que Jósif Stalin dijo: "Los que votan no deciden nada. Quienes cuentan los votos lo deciden todo". Apliquemos estas ideas a la presente realidad electoral en El Salvador”.

 

La tendencia en el sistema electoral salvadoreño, es la tecnificación, y hacerlas cada vez más dependientes de la tecnología moderna, pero dicho proceso, depende del entendimiento del funcionamiento de software y hardware especializados, a los que sólo un reducido número de personas designadas por el Tribunal Supremo Electoral, pueden acceder, sin una verificación real de los partidos político y menos, del común de los ciudadanos.

 

Para tener una idea, en una sociedad moderna, inmersa en la tecnología, sólo el 0.05% de la población entiende el funcionamiento de los sistemas tecnológicos modernos, con la capacidad de diagnosticar un error y repararlo, por lo que, si lo aplicamos a El Salvador, tenemos un sistema político, que depende de unas dos o tres personas, que manejan el software electoral: ¿Quién los supervisa?, y ellos dependen del oficialismo.

 

El oficialismo, controla el conteo electrónico, el que debe de coincidir con las actas de las Junta Receptora de Votos, pero cuando éstas no son entregadas a los partidos políticos, y sólo aparece la del partido oficial o la que posee la Fiscalía General de la República, controlada por el oficialismo, esto no implica una prueba de fraude electoral, pero sí, presenta las circunstancias propicias a la misma.

 

El activismo político para la verificación del proceso electoral, exige el ejerció pleno de los derechos……., pero …… ¿ejercerlo bajo un Régimen de Excepción? en que el derecho a la libre expresión, el derecho a la asociación y el derecho al libre desplazamiento… no existe y, la forma “normal de aplicación de la gobernabilidad es: obedece o aplico el Régimen …”, claramente no puede ejercerse la supervisión o el reclamo colectivo.

 

Esto presenta un problema de “legitimidad”, que significa:  el reconocimiento y la aceptación social del derecho de una autoridad o sistema institucional para gobernar. Se basa en la justicia, los valores compartidos y el consenso popular, permitiendo que el poder se ejerza de forma voluntaria sin necesidad de recurrir a la fuerza. Este concepto, va de la mano con la presunción del Derecho: todos acatamos voluntariamente la Ley, porque es surgida del consenso general y sólo a aquel que la rompe, al causar un daño social, es encarcelado.

 

La necesidad de mantener un Régimen de Excepción permanente, significa que sólo por la fuerza, en su ejercicio policial y  militar, puede mantenerse la paz interior, esto es porque no existe legitimidad en el ejercicio del presente Gobierno. El combate a las pandillas, viene siendo un mero pretexto, pues el orden público, puede mantenerse sin la supresión de garantías individuales, cuando la institucionalidad prueba claramente la infracción penal. En casos extremos, el ejercicio de la fuerza policial y militar, puede mantenerse constitucionalmente hasta por dos meses, o sea para “superar la crisis” social, pero ahora llevamos cuatro años y cuatro meses sin garantías individuales, se ha vuelto un sistema permanente.

 

La legislación electoral, no considera que la falta de actas de JRV en manos de los vigilantes o en los delegados partidarios en el Centro de Votación, sea considerado como causal de anulación de elecciones en ese lugar de votación, por no haber “fiabilidad” en el proceso. En la práctica, todo queda en manos del TSE, controlado por el oficialismo.

 

Parafraseando una película del actor Mario Moreno “Cantinflas”: “Cómo quiere su Excelencia que se hagan las elecciones…. Como se han hecho siempre, que el pueblo elija, para que se haga mi voluntad.” La realidad, suele superar en mucho a la mas descabellada ficción, o es ficción, pero cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia.

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