Por
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra
Editor de PUBLICACIÓNACCION
El concepto latino “Quis custodiet ipsos custodes”,
se aplicó inicialmente en el Derecho Civil, para referirse al encargado de
preservar la fidelidad conyugal, que puede provocar la infidelidad o como dice el
dicho popular “amarrar al perro con chorizos”, luego se aplica modernamente a
todo sistema de contraloría institucional y trata, sobre el principal problema
político del sistema democrático moderno: ¿Quién vigilará a los vigilantes?,
por lo que Jósif Stalin dijo: "Los que votan no deciden nada. Quienes
cuentan los votos lo deciden todo". Apliquemos estas ideas a la
presente realidad electoral en El Salvador”.
La tendencia en el sistema electoral salvadoreño, es la
tecnificación, y hacerlas cada vez más dependientes de la tecnología moderna,
pero dicho proceso, depende del entendimiento del funcionamiento de software y
hardware especializados, a los que sólo un reducido número de personas
designadas por el Tribunal Supremo Electoral, pueden acceder, sin una
verificación real de los partidos político y menos, del común de los ciudadanos.
Para tener una idea, en una sociedad moderna, inmersa en la
tecnología, sólo el 0.05% de la población entiende el funcionamiento de los
sistemas tecnológicos modernos, con la capacidad de diagnosticar un error y
repararlo, por lo que, si lo aplicamos a El Salvador, tenemos un sistema
político, que depende de unas dos o tres personas, que manejan el software
electoral: ¿Quién los supervisa?, y ellos dependen del oficialismo.
El oficialismo, controla el conteo electrónico, el que debe
de coincidir con las actas de las Junta Receptora de Votos, pero cuando éstas
no son entregadas a los partidos políticos, y sólo aparece la del partido
oficial o la que posee la Fiscalía General de la República, controlada por el
oficialismo, esto no implica una prueba de fraude electoral, pero sí, presenta
las circunstancias propicias a la misma.
El activismo político para la verificación del proceso
electoral, exige el ejerció pleno de los derechos……., pero …… ¿ejercerlo bajo
un Régimen de Excepción? en que el derecho a la libre expresión, el derecho a
la asociación y el derecho al libre desplazamiento… no existe y, la forma
“normal de aplicación de la gobernabilidad es: obedece o aplico el Régimen …”,
claramente no puede ejercerse la supervisión o el reclamo colectivo.
Esto presenta un problema de “legitimidad”, que significa: el reconocimiento y
la aceptación social del derecho de una autoridad o sistema institucional para
gobernar. Se basa en la justicia, los valores compartidos y el consenso
popular, permitiendo que el poder se ejerza de forma voluntaria sin necesidad
de recurrir a la fuerza. Este concepto, va de la mano con la presunción del
Derecho: todos acatamos voluntariamente la Ley, porque es surgida del consenso
general y sólo a aquel que la rompe, al causar un daño social, es encarcelado.
La necesidad de mantener un Régimen de Excepción
permanente, significa que sólo por la fuerza, en su ejercicio policial y militar, puede mantenerse la paz interior,
esto es porque no existe legitimidad en el ejercicio del presente Gobierno. El
combate a las pandillas, viene siendo un mero pretexto, pues el orden público,
puede mantenerse sin la supresión de garantías individuales, cuando la
institucionalidad prueba claramente la infracción penal. En casos extremos, el ejercicio
de la fuerza policial y militar, puede mantenerse constitucionalmente hasta por
dos meses, o sea para “superar la crisis” social, pero ahora llevamos cuatro
años y cuatro meses sin garantías individuales, se ha vuelto un sistema
permanente.
La legislación electoral, no considera que la falta de
actas de JRV en manos de los vigilantes o en los delegados partidarios en el
Centro de Votación, sea considerado como causal de anulación de elecciones en
ese lugar de votación, por no haber “fiabilidad” en el proceso. En la práctica,
todo queda en manos del TSE, controlado por el oficialismo.
Parafraseando una película del actor Mario Moreno “Cantinflas”:
“Cómo quiere su Excelencia que se hagan las elecciones…. Como se han hecho
siempre, que el pueblo elija, para que se haga mi voluntad.” La realidad, suele
superar en mucho a la mas descabellada ficción, o es ficción, pero cualquier parecido
con la realidad, es pura coincidencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario