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sábado, 12 de septiembre de 2026

CORRIENDO HACIA EL TSUNAMI ECONOMICO

 


Por     

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓNACCION 

 

El corazón de Estados Unidos como potencia hegemónica, es el Departamento del Tesoro, y la emisión de bonos, sostiene el poder económico estadounidense en el mundo; pero la recompra de su deuda, para mantener estable y baja la tasa de interés de la misma, marca el inicio de una devaluación acelerada del dólar, agudizada por el fin del acuerdo del petrodólar, debido al conflicto en oriente medio, por lo que compradores países tradicionales de dicha deuda, como Japón, y los fondos fiduciarios privados estadunidenses , estén liquidando dichos bonos por otros productos financieros o, adquiriendo oro como reserva.

 

En Estados Unidos, el diésel ha alcanzado un promedio de $ 6.00 por galón, amenazando el transporte por inviabilidad económica y de  $ 7.00 por libra de carne molida, y la reducción del transporte aéreo por escases y encarecimiento de turbosina; sin que el fin del conflicto con Irán se vislumbre antes de las elecciones de noviembre, pero pudiendo agudizarse en sus consecuencias económicas para occidente, por el cierre del estrecho de Bab el-Mandeb, plantea el inicio de una crisis económica, que afecta directamente al 14% de la economía mundial.

 

Todos estos hechos, sumados a una baja en la industria hotelera e inmobiliaria en Estados Unidos, hacen anticipar una recesión económica, que afectará a quien este dolarizado y sostenga su economía a base de remesas, y en su PIB, destaque la economía de servicios, por sobre la de producción, especialmente la agrícola e industrial; por lo que es conveniente analizar la composición del PIB en El Salvador y su relación con otras medidas tomadas por el actual Gobierno salvadoreño, que nos acerca a sumar, a los efectos negativos del tsunami económico norteamericano, a los nuestros.

 

El 71% del PIB salvadoreño, lo conforman servicios (comercio, banca, turismo y transporte), el 15%, es maquila, un 9% de actividades varias y sólo el 5%, es de café, azúcar y otros cultivos. Del total del PIB, el 26.3%, proveniente de las remesas; gastándose el 90% en el gasto diario de los hogares que lo reciben.

 

Son 533,875 familias que dependen de las remesas para cubrir sus gastos diarios y el 27% de los hogares, tienen las remesas como única fuente de ingresos y el resto, aunque realizan trabajos varios, las remesas son su principal entrada económica, pues con ellas pagan electricidad, agua y telefonía, que son su gasto principal. Por lo que 1,575,378 personas subsisten de las remesas.

 

San Salvador recibe el 18.2% de las remesas ($ 1,080.5 millones), San Miguel, el 11.1% ($ 659.4 millones), Santa Ana, el 7.8 % (461.8 millones), pero son Chalatenango, con ($ 452.30 millones), Cabañas, con (444,40 millones) y Morazán, con ($ 410. 50 millones) quienes reciben los mayores porcentajes per cápita de las remesas y figuran como los departamentos más pobres del país, o sea, que no podrían subsistir sin las remesas.

 

Los trabajadores informales, generan el 21.4% del PIB y las pequeñas y medianas empresas que operan en la informalidad, generan el 40% del PIB y entre el 68 % y 70% de los empleos corresponden al sector informal.

 

Todos los datos aquí empleados, son cifras oficiales, pero parece que el mismo Gobierno las ignora, pues la propaganda oficial dice que la seguridad es la principal fuente de bienestar económico del país, cuando la primera obligación del Estado es la paz interior, la segunda, el ordenamiento interno de su actividad económica y convivencia armónica y la tercera, es la subsidiariedad.

 

Todas las medidas económicas del Gobierno son populistas y debilitan una economía ya en crisis sistémica, que será golpeada por una crisis internacional. Proyectar que la economía salvadoreña crecerá a fuerza de retornos de capitales provenientes de salvadoreños en Estados Unidos, es una ilusión, como la autorización de asentamientos poblacionales nuevos a costa de la depredación del medio ambiente, sin que estos esten al alcance de la población.

 

El ordenamiento del sector informal a fuerza de amenaza de la aplicación del Régimen de Excepción, convierte un instrumento de seguridad pública excepcional en política pública, que solo asegura una mayor pobreza o la agudización de los problemas internos.

 

La compra de alimentos en el extranjero, ha servido para destruir la seguridad alimentaria nacional, que en una crisis económica proveniente de el exterior, nos hace vulnerables a una hambruna y con ello a la emigración o a una explosión social que sólo podría ser reprimida por un régimen excepcional, pero si este ya esta desplegado, fácilmente podría ser superado por el descontento social. El Régimen de Excepción, consume mas recursos que los que provee, por ello, ha sido necesario recortes en educación y salud.

 

La actual falta de gobernanza y gobernabilidad nos hace mas vulnerable a una crisis externa, pues los efectos serán potenciaos por nuestra propia crisis. Necesitamos un cambio de rumbo, para poder adaptarnos a la nueva realidad geopolítica.

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