Publicación Acción

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lunes, 17 de abril de 2017

LAS COYUNTURAS POLÍTICAS ACTUALES




El internacional alineamiento de El Salvador con los países autoritarios latinoamericanos, la insistencia en un gasto público creciente e irrefrenable, las maniobras económicas para llevar intencionalmente al default,  la intención de integrar a las maras a la vida política mediante su reconocimiento social y la legitimación del alzamiento insurgente que dio origen al pasado conflicto armado, son expresiones ideológicas de una lucha aún no definida en El Salvador.

El alineamiento de El Salvador al socialismo del siglo XXI, es puramente ideológico, no tiene asidero práctico positivo, dentro del contexto internacional: es una posición que El Salvador sostendría aunque cayese el régimen venezolano, pues lo que en realidad apoya El Salvador, es la posición contraria a los Estados Unidos. De igual manera, no será disminuido el gasto público, pues se tiene la visión de que el Estado debe solventar las necesidades colectivas, creadas por la desigualdad económica, lo cual es resultado de un modelo social injusto (aunque éste sea constitucional) y, para quebrar dicho modelo es necesario llevar al colapso las fuentes de producción privadas: la corrupción es una de las armas para lograr tal propósito.

Considerar a las maras como un grupo poblacional que desprotegido por la sociedad, está sujeto obligatoriamente a la protección Estatal, es negar su naturaleza delictiva, contraria a la sociedad y a los intereses del Estado; sin embargo, tanto la Universidad Centroamericana como el Gobierno, insisten en tal calificación: la primera por motivos ideológicos y el segundo por favorecer a su práctica electoral y porque legitima sus acciones previo y durante el conflicto. Y sustituye con creces a sus bases sindicales, ya muy deterioradas por el “desviacionismo” en la conducta privada de su dirigencia (corrupción)

La UCA mediante la promoción de la Justicia Transicional y la de efectuar Juicios Restaurativos, busca la legitimación del levantamiento insurreccional de la antigua guerrilla y, pretendiendo que tales hechos sean revividos con consecuencias sociales favorables a los mismos principios que sostiene el socialismo del siglo XXI. Como efecto práctico, crea un sistema ficticio y paralelo a la legalidad, creando las expectativas de reclamo ante el Estado de El Salvador.  Uno de los jueces españoles de este Tribunal creado ad hoc por la UCA, ha manifestado: “el dolor de las víctimas es universal y, la justicia es universal, así que si nadie hace justicia, aquí hemos venido a hacer justicia”. Tal afirmación deja sin validez los principios básicos de la justicia: la legalidad y la libre determinación de los pueblos, convirtiendo el procedimiento, en un escarnio del mismo.

Por las acciones del FMLN y la UCA, El Salvador retrocede en su evolución histórica, a la época de nuestro pasado conflicto armado y, además, con la misma lucha ideológica que le dio origen.

Mal hacemos al considerar que la lucha ideológica ha terminado; lo que sí ha finalizado es la lucha geopolítica Este-Oeste; no obstante, nuestro gobierno nos sumerge en una lucha geopolítica liderada por Venezuela, cuando tal régimen y su influencia latinoamericana están por desaparecer. Y mientras que la oposición no aborde el problema presupuestario desde un punto de vista estrictamente ideológico, todos los pactos que firmase con el Ejecutivo, serán incumplidos y no podremos detener el caos económico que generará el default, pues debemos atender a las verdaderas causas de las acciones del FMLN por sobre el efecto práctico de las mismas.


La empresa privada, generadora de la riqueza nacional es la única que podrá restablecer el rumbo económico nacional,  pues el impago del Gobierno roba o extingue la única fuente colectiva de riqueza nacional: los ahorros de las pensiones.

domingo, 16 de abril de 2017

JOAQUIN VILLALOBOS Y SU APOYO AL ESTADO ISLAMICO




En un artículo publicado en la BBC, el 9 de abril de 2017, bajo la responsabilidad de Juan Carlos Pérez Salazar,  Joaquín Villalobos recomienda negociar con el Estado Islámico,  considerando la incapacidad de occidente para dominarlo. Dicha absurda recomendación nos  induce a los salvadoreños, a  dos reflexiones: 1ª) sobre el concepto de Villalobos sobre la conducción de  la guerra y 2ª)   el papel del Socialismo latinoamericano frente al Estado Islámico.

Joaquín Villalobos  basa su estrategia militar, en la presunción de que todo movimiento insurgente, es apoyado por la  totalidad de la población, siendo por esto, que la población en su totalidad se halla de alta, en el movimiento insurgente; sin embargo, como siempre hay disidentes,  es necesaria la expulsión forzada o el asesinato de los mismos, lo cual es Genocidio, como también lo es, la utilización de personas no aptas para el combate, en movimientos de masas,  que constituye Crimen de Guerra. Delitos de la histórica guerrilla, ya denunciadas en El Salvador,  pero detenidos por la burocracia gubernamental y el poder político de la antigua insurgencia,  hoy en el poder.

La propuesta,  por parte de Villalobos, de un dialogo con el Estado Islámico,  significa el inicio de una campaña de los socialistas latinoamericanos, en favor de tales grupos radicales,  que actúan  en su antigua y presente afinidad, con el terrorismo internacional, particularmente con el terrorismo islámico ya presente en Latinoamérica, por causa de la acogida que se le ha dado por el hecho de su lucha antinorteamericana y antijudía.

Dialogar con el Estado Islámico sería imposible: el radicalismo islámico, sólo reconoce del contrario, el sometimiento o la muerte. Y su lucha   no sólo es  de poder, sino cultural y religiosa,  la cual  llega hasta el exterminio de  variantes formas de pensamiento islamista: ve su combate contra Occidente, como una continuidad de su lucha contra el Reino de Jerusalén, ya destruido en el 1291.

El apoyo de Occidente a las fuerzas contrarias al Estado Islámico, débese a una acción compartida, de intereses geopolíticos internacionales, con fuerzas locales de resistencia, dando a éstas, el apoyo táctico de que carecen. Tal  es en la toma de Mosul, en  que participan las fuerzas Peshmerga (kurdos)  junto a unidades turcas e iraquíes (sus enemigos ancestrales) apoyadas por tropas norteamericanas, inglesas y francesas. La no participación masiva de Occidente, aunque general en la participación de países, con acciones militares muy puntuales, muestra el peligro común,  y la necesidad de comerciar  y el uso global de los recursos,  pero no, una ocupación territorial o dominio cultural.

Los socialistas latinoamericanos simpatizan con el Estado Islámico y por eso, han permitido la proliferación de redes latentes de terrorismo en Latinoamérica, a partir de las aperturas venezolana y argentina,  lo que permite la existencia de centros de entrenamiento en la Triple Frontera (Brasil, Argentina y Paraguay) y, una amplia difusión del islam, especialmente en México.

Nos preguntamos: ¿sufriremos en Latinoamérica  acciones, como presión para una negociación, ante  la apertura de un nuevo teatro de operaciones del Estado Islámico? O está pensando Joaquín Villalobos utilizar al Estado Islámico, como  carta de negociación para la tolerancia de un relevo del socialismo latinoamericano,  cuando  éste está siendo repudiado?  Es muy temprano aún, para poder predecir acciones; sin embargo,  sí está clara su simpatía con estos grupos y que, el socialismo latinoamericano o, la tendencia social demócrata, aprovechará cualesquier coyuntura en su favor y, especialmente, la social democracia que aspira a substituir al Socialismo del Siglo XXI, aun sacrificando los verdaderos intereses continentales de unidad geopolítica y Occidental.