Publicación Acción

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lunes, 17 de marzo de 2025

CAOS ADMINISTRATIVO EN EL SALVADOR: FORMA REVOLUCIONARIA DE GOBERNAR

 

Por     

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓNACCION

 

El caos en los puertos, las municipalidades, legislación de la construcción y en las jurisdicciones de los Tribunales; es generado por la revolución introducida desde el Gobierno, que intencionalmente lo utiliza para gobernar sin oposición, como lo establece Giles Deleuze en la obra “Contribución a la Guerra en curso, cuando dice: “el terror y la crisis, ante todo, maneras de gobernar”. Por lo que es necesario ahondar sobre esta técnica revolucionaria y analizar sus efectos en la vida cotidiana del salvadoreño.

 

El germen del caos en los puertos, es anterior a la administración de Yilport. Todo comenzó con una mayor injerencia del Ejecutivo y la militarización de las operaciones, para que, al formalizarse el cambio de administración, las complicaciones de su manejo escalarían, y así plantear nuevos cambios y justificar el alejamiento de los convenios adquiridos previamente.

 

La crisis municipal, que se desarrolla en el caos del alza en las tazas municipales, fue provocada por la supresión del FODES y la unificación de los municipios, la disminución del personal administrativo y el abandono de los servicios que por su naturaleza deben de brindar las municipalidades. Ahora que se desbocan los impuestos, el Gobierno central, llámales corruptos y  “estafadores”, sirviendo el caos actual, para nuevos planteamientos políticos y mayor concentración de poder

 

El Régimen de Excepción, lleva al sistema judicial al colapso, justificando procedimientos masivos que no se ciñen al debido proceso y que permiten aprobar una legislación que termine de suspender las garantías procesales y facilita el uso del aparato represivo del Estado, en favor de si mismo y no, al servicio del ciudadano.

 

Al introducir caos, o sea mayores reglamentaciones en un determinado sistema sin la preparación adecuada y acorte con la realidad, este terminara colapsando y  justificará un cambio, el cual será mas agresivo y siguiendo la línea revolucionaria del gobierno. Un ejemplo es el caos en que se verán los notarios, luego de la entrada en vigencia de la nueva normativa, haciendo que el notariado, haga colapsar el sistema bancario y las relaciones entre particulares, para así introducir nuevas regulaciones y hagan desaparecer al notario en su forma tradicional.

 

El caos municipal, ha sido creado, para hacer desaparecer la autonomía municipal y que los alcaldes, consulten previamente al Ejecutivo todas sus decisiones, ralentizando el funcionamiento municipal, el cual debe ser el más dinámico, expedito y ágil de la administración pública, justificando su desaparecimiento y la absorción de sus funciones por alguna otra entidad administrativamente superior.

 

Por lo anterior, debemos esperar que las alcaldías desaparezcan, pasando sus atribuciones a los gobernadores departamentales. Un cambio de este tipo, tendría que armonizarse con la distribución administrativa recientemente hecho y se de una tendencia en la disminución de los departamentos y un cambio en el número de diputados.

 

La función del Gobernador es ser el enlace entre el Gobierno central y las municipalidades; si estas desaparecen, es lógico que los gobernadores, sean electos democráticamente, por lo que se habría pasado de elegir a 262 alcaldes con su consejo municipal o 8 gobernadores, o sea de cerca de 900 funcionarios locales a 8, asumiendo estos la función municipal nacional, lo que destruiría el mayor polo de solución de conflictos sociales y facilitador de la vida diaria: la alcaldía. La aplicación de la coercibilidad del Estado, seria la nueva forma de gobierno y a la par, va la muda insatisfacción social, como que padecen hoy Venezuela y nicaragua.

 

El caos nacional, ha servido para destruir a los partidos políticos, la institucionalidad y la economía salvadoreña, siguiendo los principios revolucionarios, los que, por la cercanía, nos impide reconocerlos.

jueves, 13 de marzo de 2025

TRES JUEGOS GLOBALES Y TRES REGIONALES AL MISMO TIEMPO, Y CON LOS MISMOS ACTORES

 

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Por     

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓNACCION 

 

La geopolítica actual es caótica, pero se perfilan tres líneas de pensamiento definido: la de Donal Trump, la de Vladimir Putin y la de Xi Jinping; cuyas estrategias son globales y tienen que armonizarse entre sí y con las propias de Europa, Latinoamérica y Oriente Medio.

 

La estrategia de Trump parece que tiende al proteccionismo y desglobalización, en base a un acuerdo entre potencias. Putin desea recobrar la antigua esfera soviética y para frenar su avance, Estados Unidos ofrece a Ucrania y busca desentenderse de la defensa europea, para centrarse en el Pacífico y fortalecer nuevas alianzas  que hagan contrapeso a China y así, disponer de los mercados de China e India, haciendo valer su superioridad tecnológica. Para contener a China, deberá permitírsele la reunificación con Taiwán, luego de haber trasladado su producción electrónica y  avances tecnológicos a Estados Unidos.

 

El plan de Trump se basa en intereses económicos según la visión proteccionista de Estados Unidos, que cambia el globalismo planteado desde Breton Woods (1944), como forma de estabilidad en base al dólar y la hegemonía de Estados Unidos, por otra que le da espacio compartido a Rusia y China. La visión de Putin es imperial, basada en el neoeuroasianismo, sostenido por la fuerza militar. En este punto hay coincidencia en los pensamientos de Putin y Trump, por lo que es poco probable que puedan armonizarse sus “visiones” de un nuevo acuerdo mundial.

 

El tercer gran actor es China, con la visión de Xi Jinping, que posee dos objetivos, el personal:  pasar a la historia como el reunificador de China, completando la revolución de Mao Tse-Tun y el objetivo de nación: que es sobreponerse de la “humillación que le impuso Occidente durante el siglo XIX”, sometiendo a occidente por la supremacía de la economía China.

 

Si el proteccionismo arancelario impuesto por Trump, no debilita a mediano y largo plazo a Estados Unidos, no podrá contener la hegemonía de China, y sin el apoyo de Europa, Canadá y México para fortalecer su “heartland” (espacio vital, según Mackinder), difícilmente podrá lograr sus objetivos nacionales. Hispanoamérica y Oriente Medio son áreas en disputa entre estas tres potencias hegemónicas.

 

Las pretensiones de Trump de absorber a Canadá y a Groenlandia como nuevos Estados de la Unión pudrían traerle más problemas que beneficios, pues los nacionalismos han aflorado contra Estados Unidos. La posibilidad de realizar incursiones militares en México contra los Cárteles de la droga, podría desatar un conflicto militar de baja intensidad que consuma los recursos de una sociedad al borde de la recesión y en que sus ciudadanos no querían participar, pues el conflicto seria en suelo norteamericano como en México.

 

La propuesta de desalojar la franja de Gasa, por intereses de Estados Unidos e Israel, justifica la invasión a Ucrania y la pretensión China sobre Taiwán. A la larga, favorecería el radicalismo islámico y los intereses turcos.

 

Por ahora hemos visto que el Gobierno salvadoreño ha aceptado las políticas de Trump, pero no hemos visto aún la reacción de China y Rusia, que tienen serios intereses económicos en El Salvador, atraídos por la lucha geopolítica en la que Nayíb Bukele, pretende participar. Tampoco hemos sentido aún una disminución en las remesas ni la presión de la emigración contenida. Por ahora, sólo hemos sentido una presión inflacionaria por la baja producción y el exceso de liquidez en el sistema, relacionado con el ingreso de capitales que han aprovechado la convertibilidad del bitcoin.

 

Debemos considerar la posibilidad que los juicios contra miembros de la MS en Estados Unidos, obliguen a cambiar las exigencias al Gobierno salvadoreño, lo cual podría inclinar la balanza geopolítica salvadoreña.