Publicación Acción

Es necesario expresar libremente el pensamiento político para el fortalecimiento de nuestro sistema democratico, republicano y representativo.



miércoles, 25 de marzo de 2020

LIBERTAD: BIEN SUPREMO



Por      
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra
Editor de PUBLICACIÓN ACCION 

La libertad es estado natural del ser humano, pero como el hombre no puede vivir sólo, forma las sociedades que le permiten satisfacer todas sus necesidades. La república es una asociación creada para realizar la vida humana en conjunto. Algunas veces, estas sociedades están en peligro y para enfrentarlo, deberán adoptarse medidas apropiadas, pero por ninguna circunstancia, por muy peligrosa que sea, podrá permitirse, al individuo o al grupo, la restricción de la libertad: si se hiciese, se atentaría a la vida del grupo social.

Actualmente, la sociedad salvadoreña está sufriendo la amenaza colectiva de un virus –situación mundial-  Nayib Bukele está aprovechando esta ocasión, para destruir las instituciones de la República, restringiendo la libertad individual.

Mil personas están detenidas, como no portan el virus, su detención es ilegal, pero el Ejecutivo, arguye que le han desobedecido. Su detención es forzada, aunque se le denomine “contención sanitaria”, ¿contención de qué?, no han cometido delito alguno y la orden no proviene de un juez. Sólo trece personas que guardan confinamiento en hospitales, han dado positivo al virus.

Si a una persona se le extiende un salvoconducto, para que pueda realizar un trabajo autorizado por el Gobierno, éste salvoconducto no tiene legalmente, razón de ser, pues si el individuo no porta el virus, no debería necesitar salvoconducto alguno para circular o trabajar. Así las personas capturadas, por no portar salvoconducto, fueron detenidas por una presunción ilegal.

Centros de detención son sedes policiales y no, hospitales, dis que a la espera que estos se construyan. Situación injusta, ilegal y peligrosa, porque un hacinamiento sin la debida higiene, es peligroso para el contagio: el Gobierno está así, poniendo en peligro la salud pública. Y, además, estas personas, están siendo amenazadas por el delito de “desobediencia” e ir, a la cárcel.



Se han cometido muchos abusos: golpeados, por no portar mascarilla, sometidos a ejercicios forzosos, humillaciones y detenciones injustificadas, cierre de negocios, por no estar autorizados por el Gobierno. La responsabilidad, bajo los principios modernos de los Derechos Humanos, llega hasta quienes han dado órdenes a las unidades militares y policiales, aunque el hecho material, lo haya realizado el soldado o policía, de más baja graduación.

No se vio en 100 años, el cese de toda actividad durante el día. La libertad ambulatoria fue restringida sólo durante la noche:  jamás se restringió el derecho a trabajar. Las restricciones a la movilidad durante el día, equivalen a un toque de queda de 24 horas, entonces la circulación sólo es posible, bajo autorización militar, hoy se hace, mediante la autorización de las empresas que, a criterio del Estado, aún pueden funcionar y, el que hace uso de estos servicios, lo hace a su riesgo.

La libertad de nuestra República, se manifiesta y garantiza en las instituciones del Estado, particularmente en la contraloría: son éstas, las que garantizan la existencia del Estado democrático, pues controlan los dineros públicos. Hoy, de hecho, se ha suprimido la Corte de Cuentas de la República y se pretende que la CICIES, extranjera y creada por el Ejecutivo, se encargue de ello, pretendiendo que se le autoricen fondos ilimitados, para auditarse así mismo.

Si los que van a decidir sobre el internamiento o no, de una persona son el Ministerio de Salud y Protección Civil, y no, un juez, tendremos un cambio en el sistema de Gobierno. Ya nuestra lucha no será contra una pandemia: hecho de la naturaleza, sino contra quienes quieren cambiar nuestro sistema de Gobierno, suprimiendo la libertad.

Patriótica advertencia:
LIBERTAD ES SU DOGMA, ES SU GUIA,
QUE MIL VECES LOGRO DEFENDER
Y OTRAS TANTAS DE AUDAZ TIRANÍA
RECHAZAR EL ODIOSO PODER.

lunes, 23 de marzo de 2020

LA IMPORTANCIA DE LA SOLIDARIDAD HUMANA



Por      
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra
Editor de PUBLICACIÓN ACCION .

En tiempos normales, la solidaridad es virtud que ha permitido la vida social de muchos salvadoreños. Gran parte de la población vive en una crisis constante, pero es aliviada por la solidaridad de sus familiares, amigos o extraños. Actualmente, por las medidas gubernamentales la solidaridad forzosamente, tendrá que desaparecer, porque las personas y las familias, ya no podrán satisfacer sus propias necesidades y mucho menos, ayudar a otros.

La sociedad salvadoreña, en cuanto a su relación económica con el Estado, puede dividirse en cuatro segmentos: 1) grandes contribuyentes, 2) generadores de IVA y renta (pequeña y mediana empresa, natural o jurídica), 3) asalariados 4) personas fuera del sistema. Estos cuatro segmentos son todos responsables del bienestar social, en su conjunto.

Podrán sobrevivir los grandes contribuyentes, en cuanto sean útiles al Estado, conforme al criterio del Gobierno y, sea necesaria su actividad, para el desarrollo nacional, por el hecho que son los epicentros de la actividad económica: significativa es la presencia de Bobby Murray Meza, quien siempre ha sabido ser contemporizador con todos los regímenes, e incluso con la antigua guerrilla.

La carga económica, ha recaído sobre la numerosísima clase media, que  genera IVA y renta, en una intermediación entre el gran contribuyente y los asalariados, el remanente de esta actividad, llega a los que están fuera del sistema; se agrupa aquí, la inmensa mayoría de pequeños propietarios, que viven del alquiler de un inmueble y, por el desorden en que se ha desarrollado la ciudad, y las necesidades no cubiertas por la seguridad social, muchas casas de habitación, son hoy locales comerciales o de habitación, que no podrán percibir el alquiler, pero que sí deben cumplir con el “hecho generador”: pagar los impuestos respectivos. Este segmento sufrirá la mayor iliquidez y, en consecuencia, la solidaridad desaparecerá.

Los asalariados conservarán su liquidez, pero no por mucho tiempo, pues al alcanzar la curva de sostenibilidad, a las empresas de las que dependen, sus trabajos serán insostenibles, causando incapacidad para la solidaridad, impidiendo la recuperación social. Un ejemplo de ello, son las pérdidas de la industria del café que está en vías de extinción, al cerrar los beneficios por la incosteabilidad, su maquinaria vendida a otros países y las fincas parceladas o abandonadas.

Dentro de este segmento, se encuentra el sector informal, que alquila o posee una casa, que recibirá el subsidio de $ 300.00 dólares, pero que luego tendrá que cancelar sus obligaciones contractuales, luz y teléfono a otros particulares y Gobierno central y local, si la actividad económica no existe, tendrán serios problemas e incapacidad para la solidaridad, no por voluntad, sino por carencia propia.

La cuarta categoría, la forman los indigentes o quienes realizan los trabajos más humildes y en muchas ocasiones, ni DUI o NIT poseen: viven en mesones, comunidades piratas o las calles; están alejados de la ayuda gubernamental y necesitan asistencia directa, en estos momentos, porque trabajan llevando bultos en los mercados, tareas mínimas diarias o, pidiendo limosna en una esquina. Sufrirán, porque la solidaridad es ya imposible.

En todos los niveles es posible apreciar la solidaridad entre parientes, conocidos y aún con extraños, pero en la actualidad, si se carece hasta de lo necesario, la solidaridad, no es posible. El Gobierno pretende que cada hogar subsista con un salario o con una asistencia gubernamental, sin que haya posibilidad para la solidaridad que beneficia al necesitado; los hogares, en base a la solidaridad, permiten la convivencia social.

Sostener este sistema, sólo lo podrá hacer el Gobierno, por vía de la fuerza: dictatorialmente,  como lo fue en Cuba, en enero de 1959, por Fidel Castro.