Publicación Acción

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martes, 28 de abril de 2020

REACTIVANDO LA ECONOMÍA



Por      
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra
Editor de PUBLICACIÓN ACCION 

El anuncio de que la cuarentena, se extenderá más allá de mediados de mayo, nos hace reflexionar, sobre cómo podrá realizarse la reactivación económica: depende de ésta, el bienestar de los salvadoreños y, el cese de su emigración.

Son dos, los criterios al respecto, claramente definidos: el del Gobierno y el de la Empresa Privada. Él primero procura crear pugna entre ANEP y FUSADES: los enfoques económicos de ambas organizaciones son coincidentes, aunque de distintos matices, pues la ANEP, como gremial empresarial, ve todo, desde el punto de vista práctico de sus asociados y, FUSADES, desde un punto de vista macroeconómico, enlazando el entorno nacional, con el internacional, en visión de “sistema” económico; así las visiones conjuntas, son cruciales para una efectiva recuperación económica.

El asistencialismo generalizado es eje del Gobierno, potenciando sólo ciertos sectores, según, su criterio de importancia, en el orden social. Parte, de la estrategia gubernamental, es asegurar la canasta básica de 1.7 millones de hogares que, a un promedio, de cinco miembros, casi abarcaría el 100% de la población; si destina $ 50.00 por familia, espera que cada miembro coma con 0.11 ctvs. por tiempo, complementando esto, con el reparto de semilla y fertilizantes, para el campesino y así, tener la “seguridad alimentaria”, lo cual puede satisfacer la necesidad de maíz y frijol del micro productor que, en el mejor de los casos, cubrirá sus propias necesidades, pero  sin satisfacer, las agroindustriales, de producción alimentaria, porcina, vacuna o aviar; condenando al país, a una economía de subsistencia.

La otra propuesta del Gobierno: subsidiar parte de los salarios de los sectores deprimidos, para que el patrono, cancele el resto: crearía una injerencia gubernamental en las empresas, puesto que funcionaría, en el sector industrial, siendo inicio, para una coadministración:, muy difícilmente, podría funcionar con el sector servicio, dependiente de franquicias extranjeras o, de la PYME, pues muchos de ellos, prefieren la informalidad (aunque pagan impuestos municipales) para disminuir costos administrativos y, complicaciones en caso de cierre.

Un elemento que el Gobierno no menciona, en sus planes de recuperación, pero sí, sus troles, es la transformación “social y estructural”, la cual va mucho más allá, de la alternancia en el poder.

El último elemento a considerar, es que se ha ignorado toda recomendación, para un ajuste tributario, como lo hacen diversos organismos internacionales, para hacer sostenible al Gobierno, luego de esta crisis económica mundial. Plantease un escenario para el país, semejante al venezolano, luego de su crisis petrolera y, la agudización de su crisis política (2001 y 2002), lo cual llevó a la idea del modelo “endógeno de la producción”.

Esta idea económica, inicialmente desarrollada por Oswaldo Zunkel (neo-estructuralista), explica ciertos fenómenos económicos: fue desarrollada en un contexto de transformación, como alternativa económica-política, a los modelos propuestos por la CEPAL y el FMI. Esta nueva visión económica, acentúa las “economía solidaria”, “economía social” y “economía popular”, que generaron desde el 2003, una economía cuyos resultados ahora son claros: pobreza para Venezuela

La reactivación económica, deberá ser integral, pues la sociedad es un tejido interconectado, conforme a la voluntad, las necesites personales y sus capacidades individuales; así la reactivación, debe de venir desde el entorno internacional , activándose mediante las gremiales, poder así, llegar a la tienda del barrio, pues si el Gobierno pretende asistir a estas, en gestión populista, ésta sólo podrán distribuir productos subsidiados y, bajo control de cartillas de racionamiento, como hace hoy Venezuela.

jueves, 23 de abril de 2020

¿CHAVISMO EN EL SALVADOR?



Por      
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra
Editor de PUBLICACIÓN ACCION 

Evidente es el cambio político en El Salvador:  lo confirman los señalamientos en el extranjero: conviene aclarar, cómo ha sido el mecanismo de cambio y, cómo será el devenir geopolítico del país.

Ha sido la pandemia, sólo un factor distractor, fundado en el miedo colectivo a la muerte y, con el cual, ha sido posible, el control poblacional; y ha permitido, que se sumen a él, todos los partidos políticos, con sus funcionarios Municipales y que, la Asamblea Legislativa, funcione bajo la autoridad del Presidente, pero con cierta apariencia de legalidad: los diputados ven la pandemia como una posibilidad electoral, sin considerar el orden o principios constitucionales violados, como  el incumplimiento a las Sentencias del Órgano Judicial, las detenciones arbitrarias, sin ser sometidas a proceso judicial, o a criterios científicos y, la impotencia del Fiscal General, para hacer valer la Ley, son claves para determinar el Estado de autoritarismo, en el cual vivimos.

Para lograr lo antedicho, se ha utilizado la fuerza soberana, atribuida a las manifestaciones en redes sociales y, la cual, en sí misma, constituye un fraude a la soberanía nacional: considerando que existen cerca de 700,000 cuentas falsas, en Twitter, Facebook y, otras redes sociales, que inducen y combaten al pensamiento disidente.  Si consideramos que la población total del país, en relación a esas cuentas, es de 12%, y si lo aplicamos a los políticamente activos, que son cerca de 2,000,000, esta relación, es de 28.86% y, si la sumamos a sus apoyos naturales (personas con algún resentimiento político o, compradas por el asistencialismo estatal presente) Esta relación llega a un 70%, y así, el Presidente se siente muy sólido en su autoritarismo:  es  falsa apreciación de la soberanía, la cual no es posible verificar hoy, salvo por medios electrónicos, los cuales son manipulados por el Gobierno y que cierra hoy, algunas cuentas de opositores, incrementando favorablemente su  proporción.

Establecida la presunción del goce de la voluntad soberana, basta con la supresión de los sistemas móviles (cuentas), para anular la oposición, lo cual se percibe, por medio de las redes sociales, aparentando que con el Presidente, está el 99% de la voluntad soberana, legitimando sus acciones. La extensión de las restricciones de movilidad y, la restricción al libre pensamiento, van destinadas a fortalecer al Gobierno, en sus planes de transformación social, antes de que la presión internacional sea catalizada por la oposición nacional.

Otro aspecto a considerar, es la reactivación económica:  ha sido aplazada por el Ejecutivo, no permitiendo un análisis real; solo basado en las especulaciones de lo dicho por sus troles, salvo la petición de 1,000 millones más, en deuda pública. Parece indicar que estará basada en una economía dirigida y manipulada, desde el Gobierno y la gran empresa, con un control férreo de la población, pues la movilidad que hoy se restringe, va adquiriendo formas más complejas: mayores controles (horarios de mercados, registro computacional de las personas que compran, abastos limitados para cada sector, fijación de precios y, exclusión del sistema a mayores de 60 años). Todo muy similar a Venezuela.

Por la necesidad de la pandemia, se hace prevalecer el principio de “utilidad pública” y, si se ha utilizado para el cierre de empresas, puede utilizarse también, para confiscaciones, en una nueva forma: la supresión del Uso y Usufructo, dejando al particular, sólo la Nuda Propiedad.

Este sistema no es compatible con el sistema capitalista del mundo Occidental y, pudiera acercarnos geopolíticamente a China, Singapur, Rusia y a los países árabes o Irán, que todos han apoyado a Venezuela, en su momento y con ellos, el Presidente Bukele, ha estrechado relaciones.