Por
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra
Editor de PUBLICACIÓNACCION
Cuando un sistema político, rechaza determinadas ideas, sin
importar la razón de las mismas, se recurre a la violencia, por esta razón, todos
los manuales de lucha fuera del sistema democrático, implican violencia, como
ejemplo cito: “La Guerra de Guerrillas”, “Manual del Guerrillero Urbano”,
“Guerra de Guerrillas”, “Documentos y escritos del FSLN”, “Escritos Tácticos
del ERP y Montoneros”. ¿Pero es que, si se cierran los espacios democráticos,
inexorablemente tenemos que recurrir a la violencia, para enfrentar un régimen
autoritario o “democradura? Creo que no, el camino fácil es la violencia,
existen otros métodos, más efectivos, pero hay que entender la estructura y
esencia del poder, y es sobre lo que debemos reflexionar.
La lucha violenta, puede dar resultados desestabilizadores
rápidos, pero con tres riesgos: 1) Un resultado incierto, 2) Efectos
secundarios inesperados, como la destrucción de la economía y la inestabilidad
nacional y, 3) La intervención extranjera, para el sostenimiento de intereses
geopolíticos y con ello, pérdida de la soberanía.
Otra opción es la lucha pacífica, que se realiza desde dentro
del sistema político ya dañado; sus acciones, son de largo plazo y mueve la
conciencia nacional hacia un objetivo común.
Débese considerar, que el poder de la dictadura, depende de
la obediencia social, o sea del conglomerado de sus habitantes, pero si el
ciudadano, adquiere la conciencia de su naturaleza soberna y que las
disposiciones de la dictadura les son lesivas, deja de acatarlas; entonces la
dictadura pierde fuerza, pues queda aislado de su influencia, esto se debe a que
el poder (visto desde la sociología y psicología) no es monolítico, sino se
ejerce en múltiples ramas.
En El Salvador, ya tenemos muchos ejemplos, que se han dado
espontáneamente: los medios digitales que se han exiliado, junto con sus
periodistas, siguen señalando los efectos y las acciones de la dictadura desde
el extranjero, como si estuvieren en el territorio nacional. Los vendedores desalojados
del Centro Histórico, siguen llegando una y otra vez, en una forma de resistencia,
aprendiendo a huir de la policía, o se resisten a regularizarse como quiere la
alcaldía y el Ministerio de Hacienda, y ponen sus ventas en la periferia del
Centro Histórico, pero sólo permanecen unas horas y luego se retiran, para
burlar a los enviados del Gobierno.
Las organizaciones de Derechos Humanos que defienden a los
presos del Régimen de Excepción, ya se encuentran en la clandestinidad,
encubriendo las fuentes de sus financiamientos, para que la Ley de Agentes
Extranjeros no pueda ser usada para impedir su funcionamiento. Cuando uno de
sus abogados es preso o se tiene que exiliar, hay otro que lo substituye y el
que ya no puede ejercer la defensa técnica en El Salvador, se vuelve un activista
en el extranjero, para conseguir recursos para su organización.
Los catalizadores de esta lucha, deben de ser los partidos
políticos opositores, presionando mediante las campañas de sus candidatos, para
la desobediencia de las ordenes ilegítimas manadas del ejercicio del poder
dictatorial, por carecen éstas de legitimidad. El partido político, al recibir
votos en favor de sus candidatos, es la prueba objetiva del malestar social y
aunque exista la manipulación del voto, envía el mensaje, que el gobierno
nacido del autoritarismo es “ilegítimo” y por lo tanto, sus relaciones
internacionales pueden cuestionarse y quedar aislado.
La resistencia individual, erosiona al régimen, pero no crea
liderazgo. Pero la campaña política partidaria, si puede crear liderazgos sólidos,
aunque el régimen cometa fraude electoral. El mayor enemigo de un régimen
autoritario, es el liderazgo opositor, porque deja al descubierto su
autoritarismo y obliga a que la “democradura”, se despoje de la pátina de
democracia, con que se escuda, pues siempre dice: “la institucionalidad me
sostiene”, cuando esta no puede operar, porque sus funciones están inoperativas.
Ejemplo de ello, es la derogatoria tácita de la Constitución, por la formalidad
de modificar los artículos pétreos que la regían, dándole su calidad de “permanente”.
Hoy la constitución puede ser modificada fácilmente y hasta con dispensa de
trámite al gusto de los diputados oficialistas.
Es recomendable leer las obras del filósofo estadunidense
Gen Sharp, que muestras forma de lucha no violenta, pero hay que adaptarlas a
nuestra realidad, todo para mantener la estabilidad nacional y reestablecer el
Estado de Derecho.
Sólo el Derecho puede garantizar el desarrollo nacional y
asegurar que todo salvadoreño pueda permanecer en el país y, sustentar sus
necesidades y las de sus hijos. La dictadura sólo asegura que el ciudadano,
pierda sus derechos y, que tenga que emigrar. Una revolución violenta, solo asegura
la destrucción y colapso, haciendo que el ciudadano, pierda la posibilidad de
encontrar sustento y cobijo, en su patria.
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