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sábado, 22 de agosto de 2026

¿CÓMO LUCHAR POLÍTICAMENTE EN UNA DICTADURA?

 


Por     

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓNACCION

 

Cuando un sistema político, rechaza determinadas ideas, sin importar la razón de las mismas, se recurre a la violencia, por esta razón, todos los manuales de lucha fuera del sistema democrático, implican violencia, como ejemplo cito: “La Guerra de Guerrillas”, “Manual del Guerrillero Urbano”, “Guerra de Guerrillas”, “Documentos y escritos del FSLN”, “Escritos Tácticos del ERP y Montoneros”. ¿Pero es que, si se cierran los espacios democráticos, inexorablemente tenemos que recurrir a la violencia, para enfrentar un régimen autoritario o “democradura? Creo que no, el camino fácil es la violencia, existen otros métodos, más efectivos, pero hay que entender la estructura y esencia del poder, y es sobre lo que debemos reflexionar.

 

La lucha violenta, puede dar resultados desestabilizadores rápidos, pero con tres riesgos: 1) Un resultado incierto, 2) Efectos secundarios inesperados, como la destrucción de la economía y la inestabilidad nacional y, 3) La intervención extranjera, para el sostenimiento de intereses geopolíticos y con ello, pérdida de la soberanía.

 

Otra opción es la lucha pacífica, que se realiza desde dentro del sistema político ya dañado; sus acciones, son de largo plazo y mueve la conciencia nacional hacia un objetivo común.

 

Débese considerar, que el poder de la dictadura, depende de la obediencia social, o sea del conglomerado de sus habitantes, pero si el ciudadano, adquiere la conciencia de su naturaleza soberna y que las disposiciones de la dictadura les son lesivas, deja de acatarlas; entonces la dictadura pierde fuerza, pues queda aislado de su influencia, esto se debe a que el poder (visto desde la sociología y psicología) no es monolítico, sino se ejerce en múltiples ramas.

 

En El Salvador, ya tenemos muchos ejemplos, que se han dado espontáneamente: los medios digitales que se han exiliado, junto con sus periodistas, siguen señalando los efectos y las acciones de la dictadura desde el extranjero, como si estuvieren en el territorio nacional. Los vendedores desalojados del Centro Histórico, siguen llegando una y otra vez, en una forma de resistencia, aprendiendo a huir de la policía, o se resisten a regularizarse como quiere la alcaldía y el Ministerio de Hacienda, y ponen sus ventas en la periferia del Centro Histórico, pero sólo permanecen unas horas y luego se retiran, para burlar a los enviados del Gobierno.

 

Las organizaciones de Derechos Humanos que defienden a los presos del Régimen de Excepción, ya se encuentran en la clandestinidad, encubriendo las fuentes de sus financiamientos, para que la Ley de Agentes Extranjeros no pueda ser usada para impedir su funcionamiento. Cuando uno de sus abogados es preso o se tiene que exiliar, hay otro que lo substituye y el que ya no puede ejercer la defensa técnica en El Salvador, se vuelve un activista en el extranjero, para conseguir recursos para su organización.

 

Los catalizadores de esta lucha, deben de ser los partidos políticos opositores, presionando mediante las campañas de sus candidatos, para la desobediencia de las ordenes ilegítimas manadas del ejercicio del poder dictatorial, por carecen éstas de legitimidad. El partido político, al recibir votos en favor de sus candidatos, es la prueba objetiva del malestar social y aunque exista la manipulación del voto, envía el mensaje, que el gobierno nacido del autoritarismo es “ilegítimo” y por lo tanto, sus relaciones internacionales pueden cuestionarse y quedar aislado.

 

La resistencia individual, erosiona al régimen, pero no crea liderazgo. Pero la campaña política partidaria, si puede crear liderazgos sólidos, aunque el régimen cometa fraude electoral. El mayor enemigo de un régimen autoritario, es el liderazgo opositor, porque deja al descubierto su autoritarismo y obliga a que la “democradura”, se despoje de la pátina de democracia, con que se escuda, pues siempre dice: “la institucionalidad me sostiene”, cuando esta no puede operar, porque sus funciones están inoperativas. Ejemplo de ello, es la derogatoria tácita de la Constitución, por la formalidad de modificar los artículos pétreos que la regían, dándole su calidad de “permanente”. Hoy la constitución puede ser modificada fácilmente y hasta con dispensa de trámite al gusto de los diputados oficialistas.

 

Es recomendable leer las obras del filósofo estadunidense Gen Sharp, que muestras forma de lucha no violenta, pero hay que adaptarlas a nuestra realidad, todo para mantener la estabilidad nacional y reestablecer el Estado de Derecho.

 

Sólo el Derecho puede garantizar el desarrollo nacional y asegurar que todo salvadoreño pueda permanecer en el país y, sustentar sus necesidades y las de sus hijos. La dictadura sólo asegura que el ciudadano, pierda sus derechos y, que tenga que emigrar. Una revolución violenta, solo asegura la destrucción y colapso, haciendo que el ciudadano, pierda la posibilidad de encontrar sustento y cobijo, en su patria.

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