Publicación Acción

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sábado, 3 de noviembre de 2018

EMIGRANTES: CARNE DE CAÑÓN



Por     
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra


El 31 de octubre, salió la segunda caravana de  emigrantes salvadoreños, hacia Estados Unidos. Causa: el Estado fallido que vivimos, aunque  sus consecuencias, en lo económico y social, lo sufrirá Estados Unidos. Normalmente, emigrar es  decisión personal  del ciudadano, forzado por su condición de vida insegura y precaria, pero esta caravana, ha sido organizada, constituyéndola  un arma política: es tragedia de manipulación social; los emigrantes  serán sólo carne de cañón.

La baja de emigración hacia Estados Unidos, a  que ha hecho alusión el Gobierno, débese al endurecimiento de la política migratoria de los Estados Unidos y al alza del  precio de la emigración ilegal: de un promedio  de $ 3,000.00 ha subido a cerca de $ 7,000.00, limitase quienes pueden sufragarlo (estimase hoy, una emigración diaria, de 140 personas, lo cual equivale a un 24.46% de la población de salvadoreños, según datos ONU, 2017). Crease una “acumulación” de emigrantes, que ha conformado esta caravana, cuya masa es fuerza, pues obliga a su protección;  cualquier presión, que para detenerla,  hagan los Estados Unidos  sobre Centroamérica y México, fracasará.

La emigración crea  en el país, “alivio social”, pues  aparte de librarlo  de personas que no producen dentro “del sistema”, sí consumen, creando presión social en el sistema; su emigración origina un ingreso que, en conjunto, alivia la economía nacional (sólo en el primer semestre de este año, hubo en remesas $ 2,688.6 millones, creciendo un 11.2% respecto del año anterior)  puede  bien afirmarse que: la suma de remesas, es equivalente al presupuesto general de la nación.

Los emigrantes creen, que por graves que sean las penas en el extranjero, siempre serán más llevaderas que las que sufren en el país, y por eso,  sintiendo tan “natural y opresivo su entorno” (que no pueden cambiarlo), deciden su  emigración. Confían en que, por muy severas que sean las leyes norteamericanas, su situación  será siempre más benigna, que la que sufren en su propia tierra.

Al analizar este fenómeno se concluye que, los sistemas políticos centroamericanos han colapsado: no brindan un medio seguro de vida a sus ciudadanos, ni permiten  cambio  alguno en el sistema.  Con sólo  un poco de habilidad,  se ha organizado  una emigración masiva, cuya naturaleza trata el Gobierno de desvirtuar.

La caravana actual y las subsiguientes, serán detenidas en la frontera con Estados Unidos y, los emigrantes  serán encerrados en  campamentos, en los que habrá que suministrárseles abrigo, medicina, alimentación y asesoría legal. Habrá un costo político de largo plazo, pues el Gobierno de Estados Unidos, será tildado de violador de los derechos humanos y, polarizará su política interna, aunque ahora beneficie a los republicanos.

Todo Gobierno centroamericano que tenga como eje de su Gobierno el asistencialismo y el “pago de una deuda social histórica”  tendrá, a la larga, un caos económico pues, aunque afirme, que la desigualdad económica se resolverá con la “correcta distribución de la riqueza”,  no podrá hacerlo, pues la riqueza no es cosa que pueda repartirse; es preciso crearla a fuerza de trabajo e inteligencia: sólo es fruto de la iniciativa privada.

Sólo la aplicación de un modelo neo liberal, sin populismo, puede crear la solidez económica del país. Sin embargo, tras años de socialismo o, de  lucha contra a la izquierda, ha creado un modelo sui géneris, en el cual existe la propiedad e iniciativa privada, pero dependiente mayoritariamente,  de las contrataciones estatales, mientras que la iniciativa privada, en su desarrollo con otras, igualmente privadas, es oprimida por la burocracia estatal.

Si los países centroamericanos no enrumban hacia el bienestar, controlan el paso de droga y exterminan a la mara,  no cesará la emigración: generándose en la región, una crisis humanitaria.

domingo, 21 de octubre de 2018

¿SE DESMORONA CENTROAMÉRICA?



Por     
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

La marcha de hondureños a los Estados Unidos, parece   gestada por sectores radicales norteamericanos, usando fuerzas izquierdistas centroamericanas, aprovechando el caos desatado por los gobiernos del Triángulo Norte.

La marcha de hondureños hacia los Estados Unidos tiene, con otras marchas  históricas: la marcha de la sal  en la India (1939), la marcha de Martin Luther King en Estados Unidos (1963) y la marcha verde, iniciada desde Marruecos, hacia el Sáhara Occidental (1975), elementos comunes: la desobediencia al sistema, por medio de la resistencia pasiva.

La filosofía de Mahatma Gandhi, en lo referente a la resistencia pacífica, se puede resumir en estas dos frases: “La fuerza no viene de una capacidad física. Viene de una voluntad indomable” y “en una manera apacible, puedes sacudir al mundo”. La resistencia pasiva, busca desafiar el sistema, por medio sólo de la desobediencia, pues todo sistema legal, se basa en el principio de la aceptación general de la ley y, sólo se aplica la fuerza, en el caso minoritario de quieres la violan, pero en  caso de la desobediencia general, el sistema colapsa.

Centroamérica es  región dominada por la corrupción generalizada, potenciada por el narcotráfico y el crimen organizado. Esta situación, ha hecho que los índices de pobreza aumenten, que los endeudamientos nacionales sean descontrolados y, los niveles de inseguridad jurídica y física, obliguen a emigrar, convirtiéndose los Estados Unidos  en un sueño: al que bien puede aplicarse la frase de Martin Luther King: “Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando y ojalá no tuviera necesidad de soñarla.

Hay riqueza y prosperidad en todo país estable: donde hay caos y corrupción, sólo se encuentran el asesinato y la pobreza. Estados Unidos,  país estable, está rodeado de este caos y es natural, que la emigración busque su seguridad.

Sin embargo, parece que la emigración organizada en una caravana, no es espontánea; tiene dos dimensiones: la necesidad de los migrantes y las consecuencias políticas de la misma.  El migrante cree que dentro de su país, nada puede hacer;  quienes lo instigan, propónese crear caos dentro de Estados Unidos, haciendo colapsar su sistema migratorio y legal. Localmente, ocupan a los migrantes como arma política, para que Estados Unidos, desvíe la presión hacia los gobiernos corruptos de la región.

Estados Unidos debe  bloquear cualquier ingreso masivo de inmigrantes, pues si no lo hace, habría una masiva inmigración, no solo centroamericana, sino repetirse el caos desatado en Europa, por los conflictos africanos y medio orientales. La amenaza podría favorecer electoralmente a Trump y a los republicanos; sin embargo, la presión que se pueda ejercer sobre los países del área (triangulo norte) puede ser dudosa, pues de hecho, estos son hostiles a las políticas norteamericanas: su mirada aún  está sobre el socialismo latinoamericano.

La posición de la UE, será favorable a los Estados Unidos, pues está sufriendo los efectos de la emigración descontrolada. Pero el reflujo de migrantes que retornarán por no poder ingresar a México, creará una desestabilización a mediano plazo, en El Salvador y Guatemala.

El llamado de que salga una caravana de salvadoreños hacia Estados Unidos, en un intento de forzar la emigración masiva, es un desafío al sistema, y  al ser contenida, desestabilizará esta área, creándose un problema humanitario aún mayor, que puede afectar la precaria seguridad de los salvadoreños y amenazar la seguridad de Estados Unidos.  La emigración organizada, es  modo de resistencia pasiva, que puédese hacer quebrar el sistema legal y económico del área, lo cual repercutiría en los Estados Unidos, a un mediano plazo.