Publicación Acción

Es necesario expresar libremente el pensamiento político para el fortalecimiento de nuestro sistema democratico, republicano y representativo.



viernes, 21 de febrero de 2020

UN MAYOR PELIGRO



Por      
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra


Fracasado su primer intento de Golpe de Estado, por parte del Presidente, el sistema político enfrenta un peligro, aún mayor: la posibilidad de que el crimen organizado, domine el sistema político y que, a su servicio, quede el sistema económico, ahogando al país, e impidiendo su sostenimiento.

El fallido intento de Golpe de Estado, ha obligado al análisis del perfil del Gabinete del Presidente, encontrando que, muchos de sus funcionarios, tienen relación cercana con las mayores estructuras del crimen organizado: Enrique Rais López, José Luis Merino, Tony Saca, con la MS y M18; es ejemplo, la relación con uno de estos grupos, de Osiris Luna y su negativa a revelar su fuente de recursos, así se piensa que, ya está enquistado en el Gobierno el crimen organizado: premisa  reforzada, por el criterio de un juez, que ha señalado en un proceso judicial, esta relación de funcionarios públicos, con el crimen organizado.

Los varios señalamientos de la Presidencia, hacia diputados opositores, el pretender combatir la delincuencia, a fuerza de dinero, sin revelar la forma de invertir los fondos públicos y la realización de un Golpe de Estado fallido, dan la impresión de que se trata de desviar la atención del problema, hacia el señalamiento de culpables, que ya tuvieron una relación limitada con el crimen organizado, y hoy son sus opositores políticos.

La relación del hoy Presidente Bukele con las pandillas, cuando fue alcalde de Nuevo Cuscatlán y luego de San Salador, no fue menos grave que la señalada por él, hacia Norman Quijano o Neto Muyshondt, con la diferencia, de que aquellos, jamás tuvieron potestad sobre la Fuerza Armada y la PNC. La utilización, el domingo 9 de febrero de éstas, revela que, si el crimen organizado ha permeado el Gobierno: la Fuerza Armada y la PNC, están indirectamente, a su servicio y, ya no son, el último seguro para defender la institucionalidad del país. Fallado este seguro, debe ejercerlo el clamor público, por la indignación de la sociedad civil: así ha pasado.

Para la aceptación de la manipulación de la Fuerza Armada, ha sido necesario inventar que un acto de sedición, puede estar dentro de la legalidad y, que fue para preservar la institucionalidad del país, pues ARENA y el FMLN, darían Golpe de Estado, sacando a sus simpatizantes a la calle, quienes realizarían una insurrección armada, Así el Presidente, tenía el aval de diplomáticos, para sofocar el levantamiento. Tal situación, sólo podía ser producto de mente calenturienta, aceptada por la disciplina y sujeción de la Fuerza Armada al poder civil. Serían anulados Diputados y partidos políticos, quedando el país a merced del Presidente.

El llamamiento que realizó Walter Araujo, para mostrar el “poder soberano del pueblo”, justificar el fallido Golpe del Presidente, allanándole el camino para la consumación del Golpe, no encontró el apoyo necesario y quienes se manifestaron, sólo fueron afiliados de Nuevas Ideas, a quienes se les había dicho que podrían acceder a una pensión de $ 150.00, y fueron llevados a la Asamblea Legislativa. Toda esta manipulación política, es típica: de las maniobras de Hugo Chávez, Evo Morales y Daniel Ortega.

Podemos apreciar claramente dos peligros: 1) que nuestro Gobierno sea manipulado por el crimen organizado y 2) que la   soberanía popular, sea manipulada fuera del sistema legal, utilizando principios de la democracia participativa, propia de los Gobiernos autoritarios: Cuba, Venezuela y Nicaragua. Lo cual nos pone a los salvadoreños, en una posición muy complicada, sobre todo con partidos políticos que no cumplen con su función política, por temor a ser oposición del Gobierno o, perder sus privilegios económicos, manados de la Asamblea Legislativa.





domingo, 16 de febrero de 2020

FALTA DE LEGITIMIDAD



Por      
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra


El fracaso de la concentración en la Asamblea Legislativa, anunciada y convocada por Walter Araujo, prueba que las acciones realizadas por el Presidente Bukele, carecen de legitimidad: sus acciones pasadas o futuras, en tal sentido, sólo fueron y serán debidas, a su deseo de concentrar poder, para ocultar su corrupción e incapacidad, ya advertidas por la sociedad.

Bukele, por medio de Walter Araujo, ha tratado de convertir el descontento generalizado contra los diputados y partidos políticos, en su apoyo, para lograr un cambio en el sistema, alterando la institucionalidad nacional y así, legitimar dicho cambio por vía de la fuerza.

Si bien hay un descontento por el mal manejo interno de las cúpulas partidarias, esto no concede carta blanca al Órgano Ejecutivo, para que se imponga por vía de la fuerza, a los demás órganos de Gobierno. También queda claro que, la actitud de los jóvenes, aunque quieren cambios, no están dispuestos a apoyan cambios en contra del sistema, pero sí, sobre los políticos.

El descenso en la popularidad de Bukele, señalada a inicio de semana, por el periódico digital Elsalvadorgram -un medio especializado en el segmento poblacional de los Millennials (población nacida entre 1980 y el 2000, quienes se caracterizan por el uso de la tecnología) -deja en claro que, el apoyo presumible a Bukele, es limitado y nacido de la insatisfacción con quienes dirigen el sistema y no, contra el sistema mismo o, que tendrán una manifestación callejera en favor de Bukele. Se limitan a seguir las tendencias creadas por los troles, expresándose desde sus celulares, pero sin llegar a manifestarse callejeramente. Esto explica que el apoyo hacia Bukele, es el resultado del descontento hacia las cúpulas de los partidos políticos y, es un voto, de rechazo, para éstos y no, de aprobación para el Presiente, lo cual limitará sus acciones futuras.

La alarma de la sociedad civil, expresada a inicio de semana, marca el principio del descenso de Bukele, pues de las observaciones internacionales, sobre lo sucedido en El Salvador, ha sido coincidente, con lo expresado por la sociedad civil y, la falta de apoyo a la insurrección planteada por Araujo, legitima el llamamiento a la institucionalidad del país, hecho por la sociedad civil.

También ha quedado claro que, los partidos políticos, han tenido una oportunidad para replantearse su papel de oposición: el FMLN, sólo respondió con amenazas de lucha callejera, mientras ARENA, ha optado por negociar; los otros partidos políticos, se han dividido, aceptando calladamente las propuestas de Bukele, pero asegurándose de seguir disfrutando sus beneficios en la Asamblea Legislativa.

Si bien la sociedad civil, puede hacer un llamamiento a la institucionalidad del país y luchar por ella, no por eso, va a usurpar las funciones de los partidos políticos, defendiendo sus intereses o curules. Es la sociedad, la que tiene que decidir sobre ello, en las urnas el 2021.

La Sala de lo Constitucional, abrió la posibilidad, de las candidaturas independientes y, ha habido necesidad de dos elecciones, para que haya un independiente; esta figura, puede considerarse como un complemento al sistema de cocientes y residuos, para permitir el pluralismo político, pero la sociedad sigue votando por el partido político y no, por el independiente.

Por ahora, con un descenso en la popularidad de Bukele y la falta de cohesión interna entre GANA y NUEVAS IDEAS, es muy probable que esté en riesgo, un dominio futuro en la Asamblea Legislativa, por parte de Bukele. En los meses siguientes, podrá apreciarse mejor este descenso, en la aceptación de Bukele y su nueva relación, con los partidos políticos que contenderán el 2021.