Publicación Acción

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martes, 17 de octubre de 2023

GUERRA JUSTA

 

Por

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓN ACCION 

 

El uso de la fuerza, la guerra o el terrorismo, son medios alejados del ordenamiento que busca el ser humano, para la solución de sus diferencias: razón de la existencia de un orden internacional. Sin embargo, el ejercicio de la fuerza, está reservado para los Estados, en su aplicación de la defensa de la paz interna, basada en el ejercicio de la Ley o, de amenaza a su existencia, por una fuerza exterior: nunca puede justificarse su empleo, para intereses particulares.

 

La condena y equiparación del movimiento Hamás (Movimiento de Resistencia Islámica), con la MS13, hecha por Nayíb Bukele, no tiene relación, pues el grupo palestino, es de naturaleza política nacionalista, con ideología religiosa yihadista (guerra santa para el exterminio judío y la difusión, del islam en el mundo). Mientras que la MS13 es un grupo terrorista, por delincuencia común y su relación con el crimen organizado. Originalmente, los ideólogos de izquierda, vieron a las maras, como una consecuencia de la exclusión social del sistema mercantilista, pero luego, esta tesis ha quedado desvirtuada.

 

Si bien, el pueblo judío ha sufrido un ataque en Israel, que le da la facultad, de legitima defensa, ésta no puede ejercerse sobre todo el pueblo palestino, pues sería un exceso. El odio generado por años de fricciones, desde 1948, amenaza hoy, degenerar en conflicto de civilizaciones, pues la presente situación, toca las sensibilidades del ser árabe y el musulmán, aunque los Acuerdos de Oslo de 1993, crean un camino de solución al conflicto.

 

En este contexto, las palabras de Nayíb Bukele, no son  congruentes, pues el Gobierno, necesita el dinero ofrecido por Qatar y sus expectativas a futuro, son realizar un cambio Geopolítico, hacia aquellos países que conforman el sur global, que abiertamente, luchan contra el uso del dólar como moneda universal, apoyando a Rusia y China, en su pretensión hegemónica y contraria a Israel.  

 

La política que promueve Bukele, de ejercer la fuerza como solución de los problemas internos, no puede ser permanente, pues está cambiando un país de producción, a otro de contención poblacional, que necesita utilizar todos sus recursos para el sostenimiento de la Fuerza Armada, la policía, con un aparato estatal mínimo, de control poblacional, necesitando recursos del crimen organizado y de alianzas internacionales, para subsistir, pues el Producto Interno Bruto (PIB) disminuye constantemente.

 

El camino de Bukele, ha sido hacia los países autocráticos, pero ahora procura congraciarse con Estados Unidos, apoyando a Israel. Con la pretensión interna, de utilizar la coyuntura palestina, para ejercer más fuerza internamente. Llama la atención, que las compras de material militar, van destinadas a la represión interna. La delincuencia, no es cuestión de guerra, sino de aplicación de la Ley y ésta, en base a la investigación policial, la cual se tiene, pero por razones políticas, de conveniencia personal, no se ejecutan.

 

Las Naciones Unidas, han reconocido el derecho de Israel a la legitima defensa, pero no el ataque a la población palestina o hacer sufrir a esta, un castigo por lo realizado por un grupo terrorista. Por ello se ha pedido proporcionalidad, en la respuesta y en la defensa.

 

No se puede equiparar a un grupo yihadista, con el crimen organizado. Sólo el populismo y la intención de realizar una mayor represión, puede explicarlo, más aún, en un período eleccionario, en que se está fomentado la idea de que las Fuerzas Armadas y policiales, sean políticas, utilizando su poder coercitivo, en favor de la defensa del régimen de Bukele.

 

Ya se plantea la politicidad de la Fuerza Armada y se habla de exterminio de un grupo en el país ¿Qué seguirá?....¿Radicalismo islámico?

lunes, 9 de octubre de 2023

ESPEJISMO CHINO

 

Por

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓN ACCION 

 

 

Según estadísticas de la calificadora “Bloomberg”, China es el quinto destino de las exportaciones de Centroamérica y, el segundo proveedor de materias primas, en una relación que va en aumento desde 1986, a la fecha. Se crea así, una expectativa para el área, entre industriales y productores agrícolas:  China es la alternativa a futuro, sin embargo, pudiera esto ser un espejismo, si lo analizamos desde el punto de vista geopolítico, de la actual guerra fría.

 

En otro estudio, siempre de “Blomberg” , se indica que, en la relación comercial entre el 2011 y 2020, las importaciones de China, aumentaron exponencialmente, pero nuestras exportaciones se han mantenido iguales, al punto de que ya inician los cuestionamientos de esta relación comercial, señalando que: “Es una relación asimétrica, en el sentido de que importamos muchísimo más, de lo que exportamos”, expresado en conferencia auspiciada por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), indicando la necesidad de un cambio cultural, por el cual, la región realice cambios estructurales, que permitan que China, sea un socio estratégico y dinámico.

 

El cambio estructural, mencionado, se explica ampliamente, en el documento “Cambio Estructural y Crecimiento en Centroamérica y República Dominicana”, auspiciado por Naciones Unidas, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). El estudio indica la necesidad del desarrollo económico y que éste, abarque todas las esferas de la vida nacional, para un desarrollo sostenible. Dichas recomendaciones, fueron aplicados durante el Gobierno de Francisco Flores (1999-2004), el período de mayor disminución de la pobreza en El Salvador.

 

En estudio realizado por Zdnek Rod y Michal Himmer, de la Universidad de Bohemia, República Checa, al analizar el interés chino en Centroamérica, expresa: “China no tiene un interés comercial, sino también político”. Este interés político se basa en su lucha contra Taiwán, como también lo explica Evan Ellis, profesor e investigador para América Latina, del Instituto de Estudios Estratégicos, del Colegio de Guerra del Ejercito de los Estados Unidos y agrega: es interés del presidente Xi Jinping, dominar un territorio, de 23 millones de personas (Centroamérica) bajo su esfera, antes del fin de su tercer mandato, en 2027. Lo que claramente pone a Centroamérica, dentro de la nueva guerra fría.

 

Toda disputa geopolítica, traerá fricciones, las cuales no son beneficiosas para el desarrollo sostenible, ni la economía, pues se las usa, como elemento del conflicto. Aunque las consecuencias las sufren los más humildes, la mayoría de veces no están conscientes, de las verdaderas causas del alza de los bienes y servicios, ni de la escasez, pero el alto empresariado, sí lo está, pues es el intermediario, entre el exterior y las cadenas de distribución internas o viceversa.

 

La diferencia entre las relaciones económicas con Estados Unidos y Europa, es la prioridad del desarrollo comercial y, el interés geopolítico gira en derredor de dicha prioridad. Mientras que, para China, la economía es un arma de lucha, pues su objetivo es la supervivencia de su sistema político, por lo que realiza una penetración suave (económica y sutil), realizando infraestructuras, créditos, que favorecen a empresas chinas y que luego, son imposibles de pagar con dinero, por lo que se pagan, con derechos soberanos. Sri Lanka, tuvo que entregar un puerto a China, como pago de deuda externa.

 

Los proyectos del tren del pacífico, y aeropuerto en La Unión, conexiones internas, están dentro del plan de la Ruta de la Seda, para el área, razón por la que se plantea siempre la exclusión de Taiwán y se entorpecen, las inversiones japonesas o coreanas.  Surf City, ha sido proyecto financiado por China. Por estas razones la bonanza China, es un espejismo.