Publicación Acción

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jueves, 20 de agosto de 2015

EL SALVADOR, VENEZUELA, ECUADOR


Por     
Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra
Editor de PUBLICACIÓN ACCIÓN  http://publicacionaccion.blogspot.com
San Salvador, 20 de agosto  de 2015.

La Cámara de Comercio de Guayaquil,  FEDECAMARAS de Venezuela y la ANEP de EL Salvador realizaron, en un hotel capitalino, una presentación conjunta de la aplicación práctica de los principios del Foro de Sao Pablo, que son  aplicación  política, de los conceptos del Socialismo del Siglo XXI, de Heinz Dieterich Steffan, en la lucha, en Latinoamérica, por parte de los diferentes grupos socialistas, aglutinados en derredor del ALBA.

La empresa privada, en estos tres países, lleva muchos años resistiendo la agresión política del Socialismo del Siglo XXI y así, han venido haciéndose denuncias unilaterales, en diferentes foros internacionales, pero lo novedoso he impactante del foro reciente, es comprobar que existe una igualdad de acciones y objetivos por parte de los socialistas, en países muy distantes entre sí y que, su interacción económica y política, previo al aparecimiento del ALBA, era normal entre vecinos latinoamericanos; pero ahora, su intervención en los diferentes países, ha crecido por la injerencia transnacional del bolivianismo  venezolano.

Las políticas de manipulación de las leyes, con el fin de crear figuras ad hoc, en favor de empresas de un partido (para estatales): el ALBA, que funciona como la holding de las empresas satélites, es uso de la corrupción para fines políticos, y sobre todo, una política clara de dominio, mediante el poder económico, es un verdadero peligro, para el sistema democrático. Sin embargo, es de hacer notar que la verdadera resistencia a las a acciones del ALBA, procede no tanto del sector político, sino de la Empresa Privada.

Este fenómeno de resistencia a la agresión del ALBA, tiene por causa la transformación  que pretende del sistema democrático, para la consolidación en el poder del Socialismo del Siglo XXI. Como fuerza política, ALBA persigue el poder económico, usando sus recursos en empresas políticas – si tomamos como ejemplo las empresas ALBA en El Salvador – su relación deuda patrimonio, es 99% deuda, pero financiada por la misma ALBA, lo cual genera un cuadro de corrupción muy cómodo, para sus administradores, pero que crea una empresa ficticia que usa esos mismos recursos, para financiar las campañas políticas  del FMLN y también como medio de ataque a la oposición política Este proceder, destruye tanto la figura empresarial como la de partido político, creando otra figura: la de dominación política dentro del sistema, contra la cual es muy difícil ejercer una oposición exclusivamente nacional.

Los partidos políticos de oposición tienen como eje de su función, la actividad electoral y, en la medida que la tendencia actual,  centre esta actividad en núcleos más pequeños: -concejos plurales, voto por rostro y próximamente voto distrital-, acércale más a sus representantes a los problemas locales pero alejándole de los problemas nacionales,  ya que su interés  inmediato será la localidad, por lo cual será muy difícil que el funcionario local con raíces electorales locales,  preste atención a los problemas nacionales y mucho menos a los transnacionales con efectos nacionales; además,  le será muy difícil competir electoralmente con la capacidad económica de las empresas ALBA y del asistencialismo estatal tendiente a asegurarse la lealtad política.

Para el ALBA, el partido político es sólo uno de los instrumentos de entre todos los que tiene, para el ejercicio del poder; sin embargo, hay que aclarar que, la cúpula política del FMLN, es el nexo entre ALBA y el resto de estructuras económicas y políticas. Por lo que claramente débese  diferenciar, entre la estructura del FMLN y la cúpula de dicho partido que es a su vez, es la cúpula empresarial y política de ALBA en El Salvador.


Debemos hacer énfasis en cuanto a que, los únicos beneficiados en esta estructura de poder, son las cúpulas del Socialismo del Siglo XXI, y esta es la causa de que  la oposición, las califique peligrosas para el sistema Democrático. Y los mismos correligionarios del FMLN y de los demás partidos allegados al ALBA, al ver estos manejos de corrupción, consideren  a sus cúpulas partidarias como traidores a la revolución.

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